Demandar y aportar
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Puede admitirse que el sector del comercio no pasa por su mejor momento. No sólo la realidad económica sino la creciente modalidad de comprar por Internet que adopta cada vez más el consumidor, complican el panorama.
Bajo estas urgencias y con la intención de crear condiciones que puedan significar un repunte de la actividad, desde la Cámara Comercial e Industrial se siguen haciendo reclamos al Estado municipal para que lleve a cabo mejoras menores, si se quiere, en el sector céntrico.
El pintado de algunas columnas de luz que lucen oxidadas y de las sendas peatonales de los cruces de esquinas; el arreglo de baches y el recambio de las luminarias por lámparas led, conforman la base de este pedido que los comerciantes vienen realizando desde hace largo tiempo.
Es cierto que la actual administración municipal mantiene como deuda su promesa de hacer una intervención en el centro, de manera de renovarlo a través de cambios no demasiado onerosos, pero si vistosos.
Dejando tal compromiso al costado, bien vale preguntarse si antes de seguir reclamando y esperando una respuesta que no se les da, los negociantes no podrían hacer un aporte para darle otro atractivo al paseo de compras, lo que seguramente a la larga los terminará favoreciendo.
Por caso ¿no podrían juntar dinero para adquirir por su costo y riesgo luces led y que la Usina las instale en las calles más transitadas? ¿Les resulta tan oneroso adquirir entre todos pintura para poner en condiciones las columnas de iluminación?
En el primer caso las lámparas led transformarían enormemente el panorama, como por caso se puede observar en 61 entre 54 y 56, donde se colocaron estas luminarias a modo de prueba piloto.
Es una mala costumbre de los argentinos esperar todo del Estado, cuando se pretende un propósito de rentabilidad empresarial debe haber una conjunción entre la inversión privada y la pública, atento a que estos últimos son fondos provenientes de todos los contribuyentes.
El Ejecutivo, si esta solicitud realmente cambiase la economía del comercio en el sector, hasta podría hacer un gesto retributivo a estas acciones de los comerciantes, por ejemplo bajando el porcentual de la tasa de seguridad e higiene o por la colocación de cartelería, que los dueños de los negocios piden se elimine.
En el historial de la Cámara Comercial, se advierte el acompañamiento permanente a sus asociados consiente de que ese aporte a mejora el hábitat donde desarrollan sus proyectos y les redunda en ventas, la motivación a para que más público concurra al centro y por ende surjan los potenciales compradores.
En décadas un tanto lejanas, cuando Necochea presentaba un futuro promisorio y era mirada por quienes la elegían para venir a descansar o se radicaban familias enteras en busca de un mejor porvenir, desde la Cámara se hacían demandas al gobierno provincial, como mantener en buenas condiciones las rutas de acceso, garantizar el servicio aéreo, líneas de crédito o mayor potencia energética entre otras cuestiones vinculadas a la industria y el comercio.
Eran, aquellos, tiempos de mayor bonanza que los actuales. Pero esto no impide que los conductores de la Cámara y sus afiliados sean parte del esfuerzo de esta inquietud planteada, para que se revierta la situación de la que se quejan.///