Demuelen edificio de valor arquitectónico
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En sus años de esplendor funcionó la agencia Chevrolet, de 59 y 52. Fue declarado patrimonio municipal
Se está perdiendo una construcción en una de las esquinas que fue un símbolo durante muchos años atrás. Desde hace unos días comenzaron a demoler el edificio conocido en su época como la Chevrolet, en avenida 59 y 52, porque la piqueta avanza aunque se trate de construcciones emblemáticas y referentes, en este caso, de un estilo arquitectónico.
El dato más significativo es que esta obra, una de las mejores representantes del neoclasicismo, fue declarada como patrimonio municipal por ordenanza del año 2010 y figura en el anexo I, donde se enumeran todos los edificios alcanzados por la citada norma.
Conocido como la agencia Galilea Hnos., firma concesionaria de los automóviles Chevrolet y que además explotó la estación de servicio YPF desde de los años 50 hasta la década del 70 en esa emblemática esquina.
El edificio fue hecho construir por Cleto Garate a fines del 30. Su nombre y el logo de Chevrolet aparecen bajo relieve en la mampostería en el frente del local comercial, y en un lateral están aplicados los del constructor, Nicolás Gerardi y el ingeniero civil, Justino Tersoglio.
Erigido sobre un predio de aproximadamente 50 x 50 metros, sobre la avenida 59 funcionaba la agencia y la estación de servicio; mientras que por 52 se encontraba el lavadero de automóviles y un galpón de grandes dimensiones como taller mecánico. A la construcción original, en el año 1947 se incorporaron algunas reformas.
Referentes
La Chevrolet, como se la conoció comúnmente, junto a la actual Hostería del Bosque y las dos casas que están sobre calle 4, (Neco y Chea) junto al hotel Marino son definidas como de estilo neocolonial, al igual que este edificio de 59 y 52 que se ha tirado abajo. Respetado por estudiosos del patrimonio edilicio como una de las mejores expresiones de obra del género, su frente con arcos, tejas coloniales, las paredes blancas con detalles en amarillo la definen por sí sola.
El galpón ladrillero tiene valor en sí mismo y el edificio en su conjunto conformaba una importante pieza patrimonial industrial que está cayendo a mazazos. Por lo que se puede considerar una seria pérdida, en sentido urbano y arquitectónico.
El lugar tuvo su época de esplendor con el local comercial donde se exhibían los modernos O Km de la época, pero también en su espacioso galpón se celebraban las romerías vascas antes de que se construyera el edifico del Centro Vasco por lo que también fue epicentro de una fiesta tradicional de esa colectividad. Otro dato de interés es que, cuando se levantó, en la avenida Pellegrini tal su nombre, se circulaba en sentido contrario al actual.
Muchas cosas han cambiado, el progreso urbano a veces provoca estas consecuencias, porque se pierden piezas antiguas para ser remplazadas por construcciones modernas, más acordes a los tiempos que corren que, quizá con el tiempo, también lleguen a hacer historia.