Derechos “adquiridos”
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En la última década, al principio tímidamente y luego con una mayor aceleración, se fue constituyendo un asentamiento de viviendas modestas, algunas de ellas precarias, frente a la Terminal de Omnibus, más precisamente sobre la calle 60 bis, entre 41 y avenida 43.
Las mismas se fueron levantando sobre terrenos usurpados, que en su momento pertenecieran al Ferrocarril y hoy están en manos del Estado Nacional, contando desde entonces con un guiño cómplice por parte de las administraciones municipales.
Nadie puede negar el problema habitacional que presenta Necochea desde hace años, incluyendo los sueños rotos de los barrios que se iniciaran durante la era del kirchnerismo en nuestra ciudad y Quequén, y que la corrupción no posibilitó que se terminaran, luciendo algunos hoy una enorme destrucción.
En ese marco familias carecientes de la ciudad se apoderaron de estas tierras ubicadas sobre la zona alta y cercana a la ex estación de trenes, donde está planificada para el futuro la construcción del edificio que contendrá todas las dependencias del departamento judicial de Necochea.
Lo cierto es que el asentamiento fue creciendo, con la anuencia o “vista gorda” de las autoridades de turno, y en algunas viviendas mejoraron en su estructura, con la colocación de material sólido.
En cuanto a los servicios, pese a no contar con el título de propiedad que se exige en estos casos, los habitantes del sector pasaron a contar con luz eléctrica, aunque no así el agua corriente y mucho menos las cloacas.
Está claro que a esta altura de los acontecimientos este asentamiento no se retirará de lo que se considera una estratégica zona, si se hace realidad el edificio judicial.
Es más, sintiendo que cuentan con derechos adquiridos, los vecinos han ido a golpear las puertas del municipio, para demandar la apertura de una calle y más luz en el sector. Algo lógico y entendible teniendo en cuenta que unas 60 familias viven hoy allí, obviamente con numerosos niños.
Hablando de estos últimos, una cuestión que se debería atender con urgencia es el crecimiento de una “chacarita” en 43 y 62, en la que se acumulan hierros y botellas por doquier, fuentes ideales para la propagación del mosquito del dengue, por caso.
La situación del barrio, más que nada la sanitaria, fue analizada hace días por la comisión de Salud y Desarrollo Social del Concejo Deliberante, pero no se difundió qué gestiones se harán al respecto.
La evolución de este asentamiento, que alguna voz irónica ha denominado “los altos de la Terminal”, ha tenido la venia de gobiernos municipales de las últimas gestiones y la actual.
En vez de gestionar ante el Estado nacional la cesión de estas tierras, como otras tantas que existen en el radio urbano de Necochea y Quequén, se ha optado por dejar los vecinos hagan lo que les plazca o puedan.
No se puede objetar que el municipio acompañe y así no deje desamparados a los más necesitados, midiendo cada caso con la vara que merece: Al fin al cabo es una de sus funciones; pero el problema habitacional en nuestra ciudad no ha finalizado ni mucho menos.
Sería oportuno gestionar ante la Provincia o la Nación la construcción de nuevos barrios, ya que según los datos generados desde la propia comuna, hay no menos de 2.000 familias necesitadas de la casa propia.
Se trata de una cuestión vital para el desarrollo y mejoramiento de la calidad de vida de los residentes en nuestro medio, a la vez que se daría un paso al frente para morigerar las desigualdades sociales.///
(Publicado 18/2/2018)