Descubren restos de sangre fosilizada en un dinosaurio de 115 millones de años
Un equipo internacional de investigadores identificó glóbulos rojos y biomoléculas en los huesos del Aratasaurus museunacionali, un ejemplar hallado en el noroeste brasileño que desafía los límites de la conservación orgánica.
Un equipo internacional de científicos logró un hallazgo sin precedentes al identificar restos microscópicos de sangre preservados en el interior de los huesos de un dinosaurio que habitó el noroeste de Brasil hace 115 millones de años. El estudio, publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences, confirma la presencia de glóbulos rojos y componentes moleculares de la hemoglobina en el ejemplar identificado como Aratasaurus museunacionali.
La investigación reunió a especialistas de Australia, Japón, Brasil y Estados Unidos, quienes analizaron las extremidades del animal. A diferencia de estudios previos que solo observaban formas celulares, este trabajo aportó un análisis químico que detectó hemo, el componente esencial de la hemoglobina encargado del transporte de oxígeno, además de aminoácidos de colágeno.
Detectar moléculas intactas derivadas del hemo en glóbulos rojos de 115 millones de años es asombroso: se trata realmente de un descubrimiento histórico. No solo amplía el registro fósil conocido de la sangre, sino que también ofrece una ventana molecular directa a la fisiología de animales extintos hace mucho tiempo, lo que nos permite comprenderlos mejor a ellos y al mundo en el que vivieron.
Así lo afirmó Kliti Grice, autora principal del estudio, directora fundadora del Centro de Geoquímica Orgánica e Isótopos de Australia Occidental de la Universidad Curtin y profesora distinguida John Curtin. Según los expertos, la clave de esta preservación excepcional fue la hausmannita, un mineral que actuó como una cápsula del tiempo natural al estabilizar las estructuras celulares.
El equipo científico, integrado por miembros de la Facultad de Ciencias de la Tierra y Planetarias de Curtin, la Agencia Japonesa para la Ciencia y la Tecnología Marina-Terrestre, el Museo Nacional de Brasil, la Universidad Regional de Cariri y la Universidad Johns Hopkins, sostiene que el dinosaurio fue enterrado rápidamente tras su muerte. Este proceso, ocurrido en un entorno con bajo contenido de oxígeno y presencia de microbios, resultó fundamental para que los componentes orgánicos lograran persistir a través de las eras geológicas.