“Desde la bici se ven las cosas de diferentes ángulos”
:format(webp):quality(40)/https://ecosdiarioscdn.eleco.com.ar/media/2021/04/sergio-ortiz.jpg)
Decidido a salir de la zona de confort, Sergio Ortiz viaja a Misiones, pero pedaleando. “No viajo solo, voy conmigo mismo”
Convencido de que su aventura significará un crecimiento en lo personal, Sergio Ortiz emprendió un viaje solitario a Misiones en bicicleta, en el que no sólo busca atravesar una barrera en lo deportivo – recorriendo alrededor de 1.800 kilómetros- sino fundamentalmente quiere “salir de la zona de confort” y superar “esas trabas que a veces nos pone la mente”.
En medio de su viaje, durante la parada en Yapayú (Corrientes), dialogó con Ecos Diarios por WhatsApp, y aseguró que “desde la bici las cosas se ven desde diferentes ángulos”. En este sentido, destacó el vínculo que establece con las personas que se va encontrando en el camino y el contacto tan cercano con la naturaleza.
“En bicicleta el paisaje es totalmente diferente, uno siente los aromas que van cambiando a medida que uno avanza, el canto de los pájaros que también cambian porque son otras especies; es una visión distinta de la ruta, es un viaje más lento que te permite contemplar las cosas de otra manera”.
Su recorrido
Sergio Ortiz partió desde Necochea, el pasado 5 de abril a las 7 de la mañana. Los primeros 40 kilómetros los hizo en compañía de varios amigos que le dieron el primer impulso, pero después comenzó el verdadero viaje en soledad.
Cruzó toda la provincia de Buenos Aires, el puente Zárate -Brazo Largo, Entre Ríos y hace dos días, llegó a Yapeyú (Corrientes).
En general, el viaje hasta aquí resultó tranquilo para Sergio, aunque la circulación en Corrientes está muy restringida por la pandemia.
“Entre Ríos lo crucé normalmente y pude conocer varios lugares sin problemas, pero en Corrientes todos los pueblos a los que llegué estaban cerrados, con retenes en las rutas que no me permitieron el ingreso”, contó. Paso de los Libres fue la primera ciudad a la que ya no pudo entrar y, al llegar a Yapeyú, le pasó lo mismo. Tal es así, que debió dormir en una hostería en la ruta.
Después de 22 días pedaleando, con un total de 1.400 kilómetros recorridos, se disponía a encarar los últimos días de su viaje que tienen por destino final, Misiones. Si las restricciones por la pandemia lo permiten, se quedará a recorrer la provincia sino emprenderá el regreso, aunque no en bicicleta. Para la vuelta, tiene previsto, volver en algún transporte o micro.
En una busca de una aventura
Sobre estos más de 20 días de viaje, contó que pedalea todo el día, pero “la noche es sagrada”. Ni bien aclara, sale a la ruta y se sube a la bici. Hay días que pedalea 50 kilómetros y otros que ha llegado a hacer hasta 130 km porque no ha encontrado dónde parar, “sobre todo en Corrientes, que es muy desolado y las rutas muy solitarias”.
“También influye mucho el viento, los días que he pedaleado mucho es porque me ha favorecido el viento, entonces aprovecho a avanzar más”, contó. Sin embargo, en la zona de Entre Ríos, explicó que “hay subidas bastantes pronunciadas y los primeros días me costó bastante y avanzaba menos, pero después le fui tomando la mano y el cuerpo se fue acostumbrando”.
Si bien siempre ha practicado ciclismo, nunca había emprendido un viaje de este tipo hasta ahora. “Nunca lo hice de esta manera, porque llevo todo para ser autosuficiente”, afirmó, detallando que lleva en la bicicleta cuatro alforjas, con ropa, carpa, bolsa de dormir, líquido y todo lo que necesita para hacerse de comer, líquido, bolsa de dormir, carpa, etc.
Durante su viaje, siempre viajó solo porque nunca encontró otro ciclista en la ruta y, en este sentido, estimó que debe ser por la pandemia.
En su caso, su intención era hacer esta aventura el año pasado, pero la cuarentena por el Covid-19 lo obligó a posponerla. Finalmente, en abril decidió no seguir esperando y se largó a la ruta.
“Es una idea que tenía de hace rato. En algunas oportunidades, he hecho viajes de mochilero a Bolivia y Perú, pero esta vez me gustó más la bici. Igual siempre estoy buscando una aventura nueva”, expresó.
Sergio Ortiz tiene 65 años y se dedica a la herrería en nuestra ciudad. Durante su vida, siempre ha hecho actividad física y, en distintos momentos, ha practicado varios deportes, entre ellos, natación y, por supuesto, ciclismo.
“Este viaje no sólo es deportivo y recreativo, sino que juegan otros factores”, manifestó Sergio, al tratar de explicar lo que significa para una persona encarar un viaje de este tipo en soledad. “Cuando me preguntan si viajo solo, les digo que no, que viajo conmigo mismo”, afirmó.
“Es un viaje solitario, en el que hay que vencer un montón de cosas, los miedos, los prejuicios, abandonar la zona de confort porque a mí nadie me obliga a hacer este viaje, lo hago porque lo siento, pero también me ha sucedido que llega el momento de salir y hay que hacerle frente a este tipo de cosas”. En este sentido, contó que más de una vez se ha encontrado solo en la ruta, pensado “hasta acá llegué” y entonces debe tratar de vencer esos obstáculos y seguir adelante.
Estas situaciones lo motivan y cree que, en ese aspecto, puede tener un crecimiento personal, sobre todo también en el vínculo que establece con las personas que va conociendo.
Disfrutar el camino
“La gente es bárbara, he tenido una acogida muy buena, a pesar del distanciamiento que existe por la pandemia. Me he encontrado con personas maravillosas”, contó Sergio, que también se creó un perfil de Instagram con el nombre @rodandodesdeneco, donde recibe el aliento y el apoyo de su gente. En la ruta, también le ha pasado de encontrar gente que para el auto para saludarlo y sacarse fotos con él.
Aseguró que, en todos los kilómetros recorridos hasta ahora, no ha tenido problemas y, al respecto, reflexionó: “Vivimos atrapados en los miedos imaginarios, a veces la mente nos juega una mala pasada y no disfrutamos de cosas por temores o miedos infundados que, en definitiva, después cuando uno va disfrutando el camino, todo se va diluyendo”.