“Desde las ciudades chicas también te podés destacar si no perdés nunca la frescura”
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Aseguró el diseñador Diego Giaccone en su visita a Necochea. “No es necesario mudarse a grandes ciudades para tener éxito”
Necochea, por intermedio del Centro Cultural y varias instituciones y emprendimientos más que apoyaron, recibió la visita de Diego Giaccone, el diseñador que ha sido múltiples veces premiado y que ha trabajado para grandes marcas.
En diálogo con Ecos Diarios, se animó a hacer una comparación de su ciudad natal con Necochea, a la que halagó por su paisaje natural, y afirmó que no es necesario pensar en mudarse a grandes ciudades para tener éxito. “Esto pasa principalmente por las ganas, la motivación y la inquietud de cada uno”, aseguró.
En la lista de empresas que han contratado la habilidad para el diseño y experiencia de este diseñador, están Coca Cola, Petrobras, Arcor, Chandon, Andreani, Havanna, entre otras. Además, se ha desempeñado no solo en la Argentina sino también en Chile, Perú, Guatemala, México, Sudáfrica e Inglaterra. Incluso fue nominado para los premios Konex como uno de los cinco diseñadores más destacados de la década (1992-2002).
Llegó a Necochea para brindar una charla el viernes y un workshop ayer, cuyos principales objetivos fueron motivar a estudiantes, emprendedores y gente que recién se inicia en esta actividad, “para que puedan empezar a trabajar sin estar en una gran ciudad y con grandes presupuestos”.
Desde tu lugar
Giaccone nació en Casilda, Santa Fe, una ciudad que tiene unos 40.000 habitantes, pero creyó que allí no podría alcanzar sus objetivos y terminó mudándose a Buenos Aires, en busca de mejores resultados. Sin embargo, hoy en día cree que hay otras formas de crecer, incluso más efectivas.
“Uno piensa que en una ciudad chica no va a poder hacer nada y ve puras trabas. Hay muchos tips que podés seguir estando en tu lugar de origen. Hay gente que vive en grandes ciudades y no hace nada y gente que vive en ciudades re chiquitas que trabaja para afuera”, contó.
“Es difícil separar vida de trabajo. Para mí lo primero que tenés que hacer es ser feliz. Ya con el hecho de tener el mar y el río, vas a necesitar menos cosas para ser feliz que los que viven en otro lugar. Pueden tener más trabajo pero no van a tener lo que tiene el que vive en Necochea. Es todo, vos tenés que ser feliz todo”, dijo el diseñador con 30 años de experiencia.
Por otro lado, aseguró que en las grandes ciudades también hay mayor competencia y que en urbes menores “te podés destacar si tenés actitud y no perdés nunca la frescura”.
Pequeños emprendimientos
“En una época lo único que me preguntaban era cómo se presupuesta y cuánto cobraría. Ahora las preguntas van más por el lado del miedo a la falta de creatividad, a la hoja en blanco, a que no se te ocurra nada…hoy todo es más auténtico. No se necesita tener una gran agencia para ser reconocido, podés estar solo en tu casa y hacer grandes trabajos. Esos son mitos que ya fueron. A la empresa no le importa si trabajás sentado en una banqueta en la cocina o con 15 empleados, le importa que cumplas y te destaques para que ellos vendan más. Ahora es todo es más real, menos careta y lo que vale es el talento”, dijo Diego Giaccone.
Consultado por Ecos Diarios sobre cómo había que trabajar para los pequeños emprendimientos, primero se autodenominó como “un emprendedor”, por lo que dijo conocer “mejor que nadie el ambiente”.
“Para el emprendedor hay dos puntas: la fábrica y la distribución. En el medio estamos nosotros (los diseñadores), que es lo más barato y es lo que te puede diferenciar. Es el momento para sobresalir como marca. A la gente no le importa si tenés 50 máquinas y 20 camiones para repartir, lo que le importa es si le gusta el envase y si una vez que lo prueba está bueno. Yo a mis clientes los puedo ayudar en la primera compra, ya la segunda depende de ellos que tienen que hacer que el producto guste”, indicó.
Respecto a la competencia de las pequeñas marcas con las grandes empresas, aseguró que “salvo que seas Coca Cola y que te ocupes todo, en la góndola competís igual contra las grandes marcas”. “La diferenciación está en los atributos de tu producto. Yo trabajé para Coca Cola y cada cambio que planteabas tenía un costo de 20 millones de dólares. Entonces no podías cambiar nada, en cambio a un cliente chico le podés cambiar todo. La empresa grande tiene más espalda, pero la chica tiene más cintura”, resumió.///