Desde los gliptodontes a los primeros hombres
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Estudiantes de la región y científicos de todo el país e incluso el exterior, son atraídos por las invaluables colecciones de fósiles del Museo de Ciencias Naturales Gesué Pedro Noseda
Fósiles de animales prehistóricos que vivieron en nuestra región, pistas de los primeros asentamientos humanos de la zona, flora y fauna del río Quequén, las sierras y el mar… El Museo de Ciencias Naturales “Gesué Pedro Noseda” sorprende a los estudiantes de la región que lo visitan y es un imán para científicos de todo el país y del exterior.
La singularidad del museo se puede encontrar hasta en sus orígenes. En 1959 un grupo de pescadores aficionados que integraban la comisión directiva del Club de Pesca de Lobería hallaron y extrajeron un caparazón de gliptodonte. Entre aquellos hombres se encontraba Gesué Pedro Noseda, un comerciante bohemio que había participado de la formación de otras entidades loberenses y que fue quien propuso la formación de un museo.
Pronto Noseda contagió su pasión por la naturaleza a los socios del club, que apoyaron sus expediciones por el distrito y su iniciativa de colmar las vitrinas de humilde museo con la flora y fauna de la región.
Las expediciones de Noseda por las sierras, el río y los arroyos lo llegaron a descubrir en la década de los 60 dos de los reservorios arqueológicos más antiguos del país: los cerros “La China” y “El Sombrero” y también los de “Zanjón Seco” y “Paso de Otero”.
Los hallazgos de Noseda atrajeron a científicos de todo el país y del extranjero y convirtieron al museo del Club de Pesca en una respetada institución a nivel nacional.
Las investigaciones realizadas en el museo por estudiantes de distintas universidades, también permitió forjar lazos con las casas de altos estudios que se mantienen hasta hoy.
Grandes cambios
En la actualidad el Museo de Ciencias Naturales del Club de Pesca de Lobería lleva el nombre de su fundador “Gesué Pedro Noseda” y mantiene abiertas sus puertas durante todo el año.
Beatriz Baglivo, museóloga a cargo establecimiento desde hace dos décadas, señala que precisamente en los últimos veinte años se han producido grandes cambios, especialmente en lo que se refiere a la exposición de las colecciones.
Cuando ella llegó, hace 24 años, el museo contaba con una “muestra tradicional”, pero con “una visión muy futurista”.
En la actualidad, señaló Baglivo, las colecciones “se encuentran divididas en tres salas”. Una de estas salas está dedicada a la paleontología, con restos fósiles de la megafauna de la región pampeana y descubrimientos realizados en el partido de Lobería por Noseda y los fundadores del club. A esta área se han incorporado textos e imágenes que permiten realizar al visitante un recorrido más interactivo.
En tanto, agregó la museóloga, “la sala de arqueología fue reinaugurada en el año 2013 con el asesoramiento técnico del doctor Gustavo Politis. Ahí trabajamos con una visión mucho más moderna. Trabajamos con una diseñadora gráfica de Olavarría y con una museóloga del Museo de Ciencias Naturales de La Plata”.
Esto permitió crear un guión que introduce al visitante en lo que es la arqueología y se puede ver una recreación de una cuadrícula arqueológica, es decir una excavación, que sirve de recurso didáctico para el público en general y en particular para los estudiantes que realizan visitas didácticas.
“Porque nosotros trabajamos con grupos de distintas instituciones educativas de diferentes niveles, desde el inicial hasta superior. Entonces es interesante ir mostrando todas esas facetas en una forma concreta”, señaló Baglivo.
En esa sala también se pueden ver diferentes elementos pertenecientes a los primeros asentamientos humanos de la región, que datan de unos 10.000 años antes de Cristo.
“En la última parte de esta sala lo que se enfatizó fue poner en valor los sitios arqueológicos del partido con estas antigüedades”, explicó Baglivo.
“En agosto se realizó la inauguración de la renovación de la sala de flora y fauna”, afirmó la museóloga.
Antes de la remodelación, las colecciones de este sector estaban presentadas en forma tradicional, en vitrinas y con etiquetas. Ahora, se exhibe a los animales en ambientaciones del río, la sierra y el mar.
Cada una de estas muestras incluye un código QR que los visitantes pueden escanear con su teléfono. De esta forma acceden a una audioguía en la que escuchan detalles de la flora y fauna exhibida.
Orgullo
“Nosotros estamos realmente orgullosos de poder continuar con los vínculos con las universidades que generó Noseda en los años 60 y mantener las relaciones con las nuevas generaciones de investigadores, tanto en arqueología como en paleontología”, afirmó Baglivo.
Ella sostiene que gran parte del mérito de que esto sea así se le debe al propio Noseda, que registró y documentó todo lo ocurrido en el museo desde su creación. “Eso nos da una continuidad importante y además lo podemos aportar al público”, señaló.
“No estamos mostrando lo mismo desde hace 20 años. A medida que se producen nuevos avances en las investigaciones, eso se vuelca al público, ya sea en el comentario durante la visita guiada o con la documentación que las universidades nos van mandando”, expresó.
Y gran parte de ese material es una retribución de los científicos por las investigaciones realizadas en el museo. Por ejemplo, recientemente llegó un investigador desde Córdoba para realizar un estudio sobre corazas de gliptodonte.
“Este museo contiene una colección muy importante a nivel nacional de corazas de gliptodonte”, explicó Baglivo.
Otra científica, la arqueóloga Irene Brichetti, de la Universidad Nacional de Mar del Plata, realizó recientemente su tesis doctoral, denominada “Museos, aficionados y arqueólogos en la descentralización de la arqueología pampeana argentina”, en la que habla del trabajo de Noseda.
Este tipo de trabajo mantiene al museo en el foco de atención de la comunidad científica nacional.
Mientras que la comunidad loberense, que a través del Club de Pesca sostuvo al museo durante tantos años, sigue trabajando para sostener la institución. La mayor parte de las gestiones que permiten que la entidad continúe innovando se deben al grupo de Amigos del Museo, que tiene entre sus miembros a María del Carmen Noseda, hija de don Gesué.
Entre esas innovaciones se encuentra la digitalización de toda la documentación dejada por Noseda y el trabajo en nuevos proyectos, como los talleres educativos o los planes para tener una mayor participación en el Día Internacional de los Museos.///