Destituyeron a Rajoy y Pedro Sánchez es el nuevo presidente del Gobierno español
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Con el apoyo opositor, el Congreso aprobó una moción de censura en su contra por corrupción
Punto final para el mandato de Mariano Rajoy. El Congreso español aprobó su destitución, al votar favorablemente una moción de censura presentada por el opositor socialista Pedro Sánchez, quien será su sucesor en la presidencia del Gobierno.
La propuesta de Sánchez se impuso con 180 votos a favor, 169 en contra y una abstención. La iniciativa del líder del PSOE contó con el respaldo del arco opositor, incluidos catalanes y vascos.
Rajoy se despidió del cargo minutos antes de votarse la moción de censura. «Ha sido un honor haber sido presidente del Gobierno de España y dejar una España mejor de la que encontré», dijo en una breve intervención.
«Ojalá mi sustituto pueda decir lo mismo en su día, se lo deseo por el bien de España», expresó el líder conservador, de 63 años, quien felicitó por adelantado al dirigente del PSOE. «A la vista de lo que todos sabemos, podemos presumir que la moción de censura saldrá adelante. En consecuencia, el señor Sánchez será el nuevo presidente del gobierno, y yo quiero ser el primero en felicitarlo», agregó.
Rajoy pidió disculpas a quienes se hayan sentido ofendidos durante su mandato y agradeció el respaldo del partido Popular.
Sánchez, de 46 años, será investido hoy mismo jefe del Gobierno tras cosechar los apoyos de grupos como el izquierdista Podemos, los nacionalistas vascos o los independentistas catalanes.
La moción contra Rajoy fue impulsada por Sánchez, líder del Partido Socialista Obrero Español (PSOE), después de que la Audiencia Nacional emitiera una dura sentencia en el caso “Gürtel”, la mayor trama de corrupción descubierta en el país donde se vio involucrada gran parte de la cúpula del Partido Popular, formación en el gobierno.
El alto tribunal condenó a 29 empresarios y ex políticos del PP, entre ellos al ex tesorero del partido Luis Bárcenas, y consideró probado que hubo una contabilidad paralela que benefició a la agrupación. Además, según la sentencia, el testimonio de Rajoy como testigo durante el juicio no fue lo “suficiente verosímil” para rebatir las pruebas de la contabilidad opaca del partido.
Basado en este caso, que despertó la indignación popular, Sánchez encaró la moción de censura para sacar a Rajoy del gobierno. La legislación española prevé este mecanismo como herramienta para que un gobernante rinda cuentas y pueda ser destituido por el Congreso para ceder el cargo al impulsor de la moción, en este caso el propio Sánchez.
Pedro Sánchez, nuevo presidente
Tiene 46 años. Se enfrenta a una situación inédita, con sólo 84 diputados propios en el Congreso
Al socialista Pedro Sánchez lo dieron por terminado políticamente en varias ocasiones, como cuando fracasó en su intento de ser investido jefe del Gobierno en 2016, cuando renunció a su escaño después de ser forzado a dimitir como líder de su partido o cuando se batió en duelo con su máxima rival interna hace un año.
Ahora, con una carrera política corta pero intensa, llega a la jefatura del Gobierno español tras impulsar la salida del conservador Mariano Rajoy de La Moncloa gracias al apoyo de grupos dispares entre los que hay izquierdistas de la nueva ola e independentistas vascos y catalanes.
A sus 46 años, Sánchez se enfrenta a una situación sin precedentes en España, con solo 84 diputados socialistas de los 350 que tiene el Congreso y varios frentes abiertos en el país, como la crisis abierta en Cataluña por el proceso separatista.
Tras 20 meses de ausencia en el Congreso de los Diputados, el foro de debate por excelencia de la democracia española, vuelve con el reto de tender puentes y conseguir acuerdos en un Parlamento fragmentado.
Sin ser especialmente carismático, en 2016 se ganó el respeto de buena parte de los militantes de su Partido Socialista (PSOE) por oponerse a facilitar la investidura de Rajoy como jefe del Gobierno pese a las presiones de la vieja guardia de la formación centenaria.
Aquel ya famoso «no es no» le llevó a dimitir. Y fueron las bases del partido las que le elevaron de nuevo a secretario general en un mediático duelo con su principal adversaria interna, Susana Díaz.
Con un físico agradecido que le valió el sobrenombre de «Pedro, el guapo», Sánchez pasó en poco tiempo de ser un total desconocido a ponerse al frente del PSOE en España en julio de 2014 en la primera elección directa de un líder socialista por parte de los militantes.
Su sonrisa de actor de Hollywood y su rostro atractivo, enmarcado por las primeras canas, se convirtieron en señas de identidad de una formación que no conseguía remontar tras el golpe recibido en las elecciones generales de noviembre de 2011, cuando el Partido Popular (PP) de Rajoy arrebató a los socialistas el Gobierno.
En diciembre de 2015, Sánchez concurrió por primera vez a unas elecciones generales bajo una gran presión. El PSOE obtuvo el menor número de escaños de su historia, pero se mantuvo segunda fuerza tras el PP, que también sufrió una gran debacle.
Su intento de convertirse en presidente del Gobierno en marzo de 2016 con el apoyo de los partidos emergentes Podemos y Ciudadanos fracasó y España se vio abocada a una repetición de elecciones.
Casado y con dos hijas, el líder socialista sintió la llamada de la política al ver que sus abuelos no sabían leer ni escribir. «La política ya estaba en mi casa porque a mi madre, que no es militante pero es más socialista que yo, y a mi padre, que sí es militante, les encantaba debatir en la sobremesa», contó en una ocasión.
Deportista y aficionado al básquet, jugó en las divisiones juveniles de Estudiantes de Madrid, un clásico club de ese deporte, durante su juventud.
Licenciado en Ciencias Económicas y Empresariales y doctor en Economía, trabajó en organismos internacionales como Naciones Unidas (ONU) y el Parlamento Europeo antes de ser diputado.