Detalles a corregir, cambios por hacer
:format(webp):quality(40)/https://ecosdiarioscdn.eleco.com.ar/media/2021/05/hotel.jpg)
«Una ciudad no se mide por
su longitud y ancho, sino
por la amplitud de su visión
y la altura de sus sueños»
Herb Caen.
Necochea se encuentra desde hace años paralizada ante lo que debería ser y no es. Realizaciones que se frustran, concreciones que no se culminan y diagnósticos repetidos, en una miscelánea de envidiable potencialidad a la espera de un desarrollo que no llega a veces por vanos intentos, cierta indiferencia o la falta de compromiso de quienes deberían tener esa obligación; con políticos de buenas intenciones y expresiones de deseos pero que no han sabido iniciar el camino que se hace dando el primer paso. Haremos un par de consideraciones laxas, si se quiere, en concordancia con el título de este comentario. No se ha tenido ni siquiera continuidad en el logo que identifica al municipio, las últimas gestiones lo han tomado como un escudo de nobleza y se ha ido renovando con cada cambio de intendente. Sigue faltando una visión colectiva para mejorar el presente y proyectar una idea de ciudad a 20 o 30 años hacia adelante, que parece mucho tiempo pero que, en realidad es nada en la historia.
En el medio de todo esto hay algo que parece no hablarse, no tocarse, como un trofeo estático que hay que dejarlo allí y que transite la vida pasando los gobiernos de blanco a negro. En algún comentario de los domingos hemos remarcado hechos nimios que son visibles. Ha sido positivo que se acondicionará la avenida 58 entre 61 y 63, frente a la Comisaría 1ra. donde estuvo acumulada una caterva de chatarra de automóviles abandonados, esa zona hoy luce normal solo normal, algo que parecía imposible y se tardó años para limpiar el lugar. Tan sólo como ejemplo de una situación irregular de las muchas que requieren simplemente orden; símil lo que ocurre en 42 entre las calles 65 y 71, donde hay un interesante movimiento comercial de compra venta de vehículos, de dudoso cumplimiento en cuanto a habilitaciones y normativas municipales, que le han dado un arrastre desordenado a esa zona de la avenida. En su prolongación hacia la 91 y, al igual que esta última, con el nuevo ritmo adquirido tanto en el tránsito de vehicular como peatonal no se entiende como todavía no se ha hecho cumplir a los frentistas la ordenanza de cercos y veredas. En ese «reino del revés» hay ordenanzas, como la mencionada, que no se cumplen y otras que se evaden y entonces triunfa el barullo.
En el escenario de ese “reino del revés” ese instrumento que es el Estado, como organizador de la vida en sociedad, parecería que no adscribe a ese rol ni puede, al igual que la Justicia y las fuerzas del orden, cada uno con su responsabilidad al mirar hacia otro lado y no desalojar de inmediato a los intrusos de hoteles y viviendas en la Villa Díaz Vélez, como así también en otros barrios alimentando la usurpación de tierras frente a la terminal, convertido hoy en un lugar sin valor, a metros del prometido edificio del Poder Judicial; el Estado ausente dejando a esas familias a la “buena de Dios” sin haber buscado una solución a ese problema habitacional en otro espacio de la ciudad dotado de lo necesario y no alimentando la acción cómplice consolidada más tarde ante el hecho consumado. No es intención seguir ingresando en detalles, no porque no los haya si no simplemente reflejar algunas situaciones que pueden normalizarse como tampoco es la finalidad de volvernos reiterativos, domingo a domingo, girando sobre otros tantos temas harto señalados. Nos hemos referido a esas cosas pequeñas que pueden mejorar la vida en una comunidad organizada y que, a todas luces aparecen fuera de programa.
Cobrar lo que corresponde y fomentar inversiones
El Estado municipal necesita imperiosamente salir de ese círculo recaudatorio que promedia el 40% histórico, tal cual ya se indicaba en una conferencia de prensa hace 30 años, y que todavía no se ha podido solucionar. ¿Será cierto que hay una importante masa de vecinos que no cumplen con el pago de las tasas? pero tampoco se ven apremios ni seguimiento de cerca a los contribuyentes morosos consuetudinarios; se hace imprescindible elevar la recaudación sin apelar a la clásica moratoria, que suele traer oxígeno circunstancial a las arcas municipales.
Por qué no pensar en tercerizar el servicio de cobranza. Hoy aparece como imposible no detectar la evasión, con toda la tecnología y otras innovaciones modernas incorporadas no puede ser que el Estado municipal sea ineficiente en este aspecto y por qué no, también la tercerización del servicio de comida en los hospitales municipales. Hay un “status quo” imposible de quebrar que viene seduciendo a todos quienes ingresan a los despachos del edificio de 56 Nº 2950.
Una pequeña anécdota que describe la situación en cuanto a la búsqueda de inversiones algo que a quien escribe este comentario le hizo ver que hay otras formas de gestionar fue al mantener una entrevista, años atrás, y más de una charla también sobre el tema con Blas Altieri, fallecido ya. En la década del noventa se produjeron varios desembarcos en la localidad de Pinamar en cuanto a importantes empresarios que invirtieron en la zona turística, radicaron inversiones, dieron trabajo y dejaron mucho dinero en ese jardín de la costa atlántica. Altieri, quien fue intendente, estuvo durante cinco períodos (1991-2007) y regresó en 2011, se ocupaba personalmente del llamado a inversores en su municipio, él mismo viajaba a cualquier lugar del país buscando la llegada a Pinamar del preciado billete verde. Nos permitimos recordar ese encuentro para mencionar un caso, entre tantos otros intendentes que proceden igual, porque nadie puede esperar sentado a las inversiones, hay que estar, dialogar, cautivar, abrir todos los pasos necesarios para que esto ocurra. Esto supone suprimir por momentos la excesiva dosis ideológica que suele darse a todos los temas y abocarse a los emprendimientos que mueven una ciudad.
No alcanza con nombrar un funcionario relacionado a la producción. Hay que salir a buscar inversiones, dólares sobran y saber cómo atraerlos. Hay una cadena de hoteles como Holiday Inn que construye establecimientos en lugares insospechados pero, deben estar dadas por otro lado las condiciones para una rentabilidad, porque quien invierte no quiere perder dinero. Hay un estudio de mercado previo y ahí se tienen que apreciar las ventajas que ofrece tal o determinado lugar. Allanar todos los caminos para cuando un empresario de cualquier nivel, se acerque a la ciudad, no deba andar deambulando en los pasillos esperando ser atendido, el trámite no puede perder un minuto, la competencia está al acecho de esos dólares líquidos.
En otro orden de cosas y siguiendo situaciones que complican, la Provincia no puede desentenderse de la mantención que implica tres hospitales, aún más en estos momentos de pandemia y donde el Gobernador se ha puesto al frente de la triste situación que se está viviendo. Que no quede solo en el relato, que absorba el Estado bonaerense al menos uno de ellos o los sueldos de los profesionales, aun sabiendo muy poco probable que esto ocurra o concretarlo en corto plazo, sin embargo el reclamo se debe hacer, sentar un precedente, insistir, una gran parte del éxito es la insistencia. Hay un viejo dicho que se refiere al éxito de la insistencia.
Es hora de reformular la tasa de Inspección de Seguridad e Higiene, como propone la Cámara Comercial y ha dado a conocer la inconstitucionalidad de la misma, en su edición de ayer Ecos Diarios, el exconcejal Enrique Elizalde, e ir al horario corrido en el comercio, asimismo discutir seriamente si las ventas o no tiene algo que ver con la extensión del estacionamiento medido.
Parecen temas de menor cuantía ante los grandes que se deben encarar y decidir, todos se pueden realizar al mismo tiempo, nada debe descuidarse, el manejo de una ciudad es complejo, aun así no se deben soslayar ninguno.
En los pequeños detalles y sus obras los pueblos elevan su jerarquía y llegan luego las inversiones de las que hablábamos.