Los audios de los llamados extorsivos que se hacían en toda la Costa
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Detuvieron una pareja que cometía secuestros virtuales. Secuestran más de $ 200.000 y alhajas de oro, obtenidos con engaños
Una pareja de gitanos que se dedicaba a los secuestros virtuales en la costa atlántica, incluida Necochea, fue detenida este miércoles en un operativo realizado por la Policía de la Provincia de Buenos Aires en Mar del Plata.
Un hombre, de 41 años y una mujer de 31, fueron apresados en un domicilio ubicado en la calle Castelli al 4931, de la vecina ciudad. En poder de la pareja se encontraron $ 200.000 en efectivo, alhajas de oro y teléfonos celulares, además de documentación de interés para la causa.
Según se informó, los detenidos están acusados de perpetrar varios hechos en la modalidad “secuestro virtual”, en distintas ciudades de la región.
La investigación incluyó la intervención de líneas telefónicas y se logró identificar a los delincuentes con aval de la Justicia de Necochea.
La pareja de la comunidad zingara quedó a disposición de la UFI N° 02 del Departamento Judicial de Necochea, a cargo de la agente fiscal Silvia Gabriele.
Los policías de investigaciones también dieron a conocer los audios de los intentos de cobros de secuestros virtuales realizados por una integrante de la banda denominada «La Llorona”.
«Luego de una intensa investigación, que incluyó la intervención de líneas telefónicas, logramos identificar a los maleantes y, con aval de la justicia, realizamos el allanamiento para aprehenderlos», detalló uno de los jefes del operativo.
Las detenciones estuvieron a cargo oficiales pertenecientes a la DDI Necochea. La pareja, de origen gitano, quedó a disposición de la UFI N° 02 del Departamento Judicial de Necochea
En #MarDelPlata detuvimos a una pareja de gitanos que se dedicaban a los secuestros virtuales en la Costa Atlántica. pic.twitter.com/8MAXHqxyAq
— Ministerio Seguridad (@SeguridadProv) 23 de mayo de 2018
La pareja tenía su propia metodología: la mujer se hacía pasar por la hija de quien atendiera la llamada y en medio de llantos y un tono angustioso disimulaba la voz. En la mayoría de los casos el intento se frustraba porque la víctima no tenía hijas, ni sobrinas, ni nietas y advertía el engaño.
-Mamá me agarraron y me pusieron arriba de una camioneta -decían los esfadores.
-¿Dónde estás?
-No sé, tengo los ojos vendados. Los ladrones están acá conmigo. Ayudame dame, con mamá.
-¿Quién sos?
-Soy yo.
-¿Cómo te llamas?
-Tu hija la mayor…
Ese intento no progresó pero en otros, los delincuentes tuvieron éxito:
-Estoy acá con los ladrones, me pusieron arriba de una camioneta -dijo la voz femenina.
-Pero… -respondió un hombre de avanzada edad
-Ayudame por favor… Me tenés que ayudar. Me golpearon la boca.
-¿Adónde estas?
-No sé, estoy con los ladrones, tengo los ojos vendados… Quieren plata si no no me van a soltar.
-¿Qué podemos hacer?, hija.
-Me tenés que dar plata.
-Y yo no tengo plata ahora, hija…
Ese caso terminó en el pago de una escasa suma de dinero y la entrega de algunas joyas.