Día Mundial del Alzheimer: la importancia de dormir bien para cuidar el cerebro
La psiquiatra Antonela Nasello explicó en Ecos Radio cómo influye el descanso en la prevención y el cuidado de la salud
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En el marco del Día Mundial del Alzheimer, la calidad del sueño aparece como uno de los factores a tener en cuenta para reducir riesgos asociados a la enfermedad. Durante una entrevista en el programa “Desde Temprano” de Ecos Radio, la médica psiquiatra Antonela Nasello, especialista en Medicina del Sueño y Cronobiología aplicada al rendimiento cognitivo y salud mental, explicó la relación entre el descanso y el funcionamiento cerebral.
“Cuando tenemos un mal descanso o una mala calidad del sueño, estamos sumando un factor de riesgo más a la posibilidad de desarrollar la enfermedad de Alzheimer”, señaló.
Durante el sueño profundo, particularmente en la fase N3, se produce un proceso conocido como “limpieza del cerebro”, que permite eliminar proteínas que se acumulan en el organismo. Entre ellas se encuentra la beta-amiloide, relacionada con la enfermedad de Alzheimer.
“Cuando no dormimos bien y no alcanzamos una buena fase de sueño profundo, que es la N3, el cerebro no realiza esa limpieza y la proteína no se elimina, sino que se va acumulando”, explicó Nasello.
La especialista aclaró que la cantidad de horas necesarias de descanso puede variar según cada persona y su predisposición genética. Sin embargo, remarcó que el problema aparece cuando el mal descanso se vuelve crónico. “Una noche sin dormir puede hacer que estas proteínas se acumulen, pero no va a tener la misma relevancia que un trastorno del sueño crónico”, indicó.
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El sueño y los factores de riesgo
El Alzheimer de inicio tardío es el más frecuente y, según Nasello, está relacionado con la acumulación de distintos factores de riesgo a lo largo de la vida. Entre ellos mencionó los trastornos del sueño, el insomnio crónico, el sedentarismo y los problemas cardiovasculares.
También existen señales que pueden requerir atención. La especialista explicó que los olvidos adquieren relevancia cuando la propia persona los identifica o cuando son advertidos por familiares o personas cercanas. Como ejemplo, mencionó situaciones cotidianas como dejar una hornalla encendida o no cerrar una puerta y no registrar que ocurrió.
Además, Nasello señaló que puede aparecer una depresión como manifestación previa a otros síntomas. En esos casos, explicó, el cuadro puede no responder de la misma manera que una depresión habitual y posteriormente evidenciarse un deterioro cognitivo.
Hábitos para cuidar el cerebro
Para favorecer el descanso, recomendó cuidar las condiciones que permiten alcanzar el sueño profundo, entre ellas mantener una temperatura adecuada en la habitación, tomar una ducha tibia unas horas antes de acostarse y recibir luz natural directa durante las primeras horas del día para ayudar a sincronizar el ritmo circadiano.
La especialista también destacó la importancia de mantener una vida activa después de la jubilación, sostener los vínculos sociales y controlar los factores cardiovasculares. “No tener una vida sedentaria y mejorar todos los problemas cardiovasculares de base que pueda tener el paciente”, indicó.
Por otra parte, cuando existe un diagnóstico de Alzheimer, el cuidado también alcanza a quienes acompañan al paciente. Nasello remarcó la necesidad de construir una red de apoyo, ya que los cuidadores pueden atravesar situaciones de estrés, irritabilidad, depresión y agotamiento.
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