Día mundial sin tabaco: testimonios de quienes alcanzaron el objetivo
:format(webp):quality(40)/https://ecosdiarioscdn.eleco.com.ar/media/2018/05/fumar31.jpg)
Una experiencia donde la fuerza de voluntad es fundamental. Los pro y los contra en esta lucha
Hoy, se celebra el Día Mundial Sin Tabaco y tiene el propósito de fomentar un período de 24 horas de abstinencia de todas las formas de consumo de tabaco. En el marco de esta fecha, Cristina Valdez, Facundo López y Juan Ruiz brindaron sus testimonios contando cómo decidieron dejar de fumar, por qué, además de los pro y los contra en esta lucha.
Algo que coincide en cada uno de ellos es que recuerdan con sumo detalle la fecha en que dejaron el cigarrillo. Cristina Valdes recordó que el 25 de mayo de 1986 dejó de fumar. Si bien, fumó relativamente poco en cuanto a años, contabilizando 10, llegó a fumarse hasta tres atados por día.
“Hacia periodismo en Buenos Aires y si estaba despierta, fumaba”, mencionó, pero orgullosa expresó que “dejar de fumar es una de las cosas más importantes que hice en mi vida, poniéndole voluntad, inclusive durante un tiempo como datos personales en el curriculum aclaraba “Dejó de fumar”.
Cristina comenzó a fumar cuando era estudiante, a los 23 años y una noche cuando preparaban un parcial con una amiga y la prima, probó el cigarrillo.
Con el paso del tiempo la adicción fue ganando terreno. Asimismo era una época donde todos fumaban, en la la facultad, en reuniones políticas, en diversos ambitos.
“Era uno detrás de otro y cuando me iba a dar una ducha, dejaba un cigarrillo prendido para cuando salía”, detalló y añadió que “lo único que soportaba eran los viajes de larga distancia sin fumar y en los taxis eran pocos los que tenían el cartel de “No fumar” y yo le decía al taxista, me bajo en esta esquina porque yo fumo”.
Cristina a raíz de algunos problemas de salud dejó de lado el cigarrillo. Primero sufrió una fractura de rótula y a los 45 días que estaba trabajando, tuvo hepatitis y otra vez tenia que estar de reposo.
“Me vino un pensamiento y deje de fumar, cada día me proponía no fumar y se me fue haciendo el hábito de no fumar, es decir, cada cigarrillo no fumado me pedía otro no fumado y si bien el primer tiempo tenia mis cigarrillos cerca, después los saqué por completo”, recordó.
Cristina recalcó que no hay una receta para dejar de fumar, “a mi me funcionó esta, pero hay que tener una gran voluntad. Realmente me arrepiento de haber fumado”.
En cuanto dejó, se dio cuenta que ganó capacidad respiratoria, antes no podía subir una escalera y se agitaba. El cigarrilo desapareció de su vida, y hoy le molesta si están fumando en un lugar muy cerrado y en su casa no le gusta que fumen. Al respecto, reconoció que “no es que lo deteste pero a veces me da angustia porque recuerdo como fumaba, y me gustaría, fumaría un pucho después de una sobremesa con placer”.
Voluntad
Facundo López, también recordó la fecha en que dejó de fumar, motivado por sus hijos, que se lo venían pidiendo hace tiempo.
“Fue el 1º de noviembre del año pasado, pero todo es voluntad, se requiere tener ganas de dejar de fumar y estar convencido de ello y en segundo lugar, una fuerza de voluntad bastante importante porque los primeros meses son los mas críticos”, aseguró.
A los 19 años comenzó a fumar, por lo tanto, durante su carrera universitaria y luego en su etapa laboral, el cigarrillo siempre estuvo presente.
Facundo llegó a fumar casi dos atados por día. Teniendo firme la decisión de dejar de fumar, arrancó bajando la cantidad en el mes de octubre y en noviembre dejó por completo.
“Los primeros meses tuve sobrepeso, empecé de a poco a caminar, luego comencé a correr y note el aumento de la capacidad de recuperación pulmonar, fue algo inmediato, que noté que respiraba diferente”, señaló.
Aunque a él no le molesta que fumen a su lado, admitió que “la ansiedad se sigue teniendo y normalmente como algo dulce como un buen helado”.
“Marcó mi vida”
Por su parte, el médico neumonólogo, Juan Ruiz, recalcó que el cigarrillo le marcó su vida y en parte se la arruinó porque su padre fumó toda su vida hasta último momento.
“Me hubiese gustado que cuando vine, me radiqué en la ciudad y trabajé, lo hubiese podido compartir, pero yo estaba haciendo la formación en neumonologia cuando el falleció”, recordó con nostalgia.
El cigarrillo marco un camino en la vida de Ruiz, su primer trabajo a los 12 años, repartía cigarrillos de la compañía Nobleza, su padre falleció producto de esta adicción, que fue también un poco la razón por la cual eligió su carrera profesional.
Juan se describió como un fumador intermitente y siempre que quiso dejar de fumar, tuvo la capacidad de hacerlo.
“A los 25 años empecé a fumar hasta los 31, luego deje, volví a fumar y hubo una época en que fumaba 15 cigarrillos por día”, dijo.
Durante su último periodo como concejal, Ruiz recordó que tenía mucha ansiedad por dejar y el 12 de diciembre de 2002 dejó el cigarrillo cuando se fue del Concejo.
Desde su rol como médico indicó que “el cigarrillo es una adicción y se maneja de distintas maneras. La adicción la genera la nicotina, lo gestual de tener la mano ocupada y llevarse algo a la boca. Pero si uno no lo deja, el cigarrillo algún día lo deja a alguno”.
Al respecto, añadió que “algunas personas lo dejan cuando tienen algún tipo de enfermedad encadenada por el cigarrillo, pero ya es tarde, ya hizo daño”.
El médico recalcó que para dejar de fumar lo primero que se necesita es gran voluntad. “No hay ningún tratamiento médico que pueda ser exitoso si el paciente no tiene voluntad de dejar, hay medicamentos que ayudan que son antidepresivos, pero también tienen su contraindicación. La voluntad es lo que sirve”.
Durante el primer tiempo notó el cambio de vida, empezó a sentir los olores, los gustos que antes no percibía, inclusive empezó a respirar mejor, sobre todo él que es asmático.
Por último, reclamó que son pocas las campañas que se hacen y a veces en los hospitales no hay medicación a disposición para hacer dejar de fumar a la gente.