Diálogo y normas
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La comunicación ya sea entre personas, de un organismo a otro o en grupos es una de las claves para el desarrollo y crecimiento de una comunidad, aunque en muchas ocasiones varios inconvenientes o problemas surgen por la falta de diálogo o la necesidad de entenderse mejor mediante la palabra. No sólo en el habla sino también en la capacidad de escuchar.
Cuando esto ocurre los entendimientos llegan más rápidos y así se pueden alcanzar los objetivos comunes.
En la semana que pasó el intendente Arturo Rojas públicamente convocó al diálogo a los concejales, luego de unas idas y venidas con funcionarios.
Más allá de la convocatoria que tuvo una respuesta positiva, en una reunión vía la plataforma Zoom, esto debe ser moneda corriente entre los diferentes actores de la política, más cuando se están hablando de cuestiones de salud.
Siempre el bien comunitario debe estar por sobre la política, y acá quedó a las claras que eso a veces no pasa. Y ello deja consecuencias, las cuales repercuten en el ciudadano de a pie.
Además en el transcurso de esta semana Ecos Diarios difundió las sospechas que hay en el Departamento Ejecutivo actual sobre cierto accionar durante la pasada gestión municipal, (la de Facundo López) mediante el cual en forma arbitraria se ponían valores a las tasas municipales sin respetar lo que indica la Ordenanza Fiscal Impositiva.
O sea que a uno u otro contribuyente se le enviaban los tributos con un valor distinto al que indica la norma votada por el Concejo
Deliberante. Por lo cual vale preguntarse para qué se confeccionaba y luego se analizaba y votaba esta ordenanza, si después alguien podía o pudo modificar los valores a su propio gusto.
Esto seguramente será puesto en manos de la Justicia para que investigue y las consecuencias pueden ser importantes en caso que se confirmen.
Mientras tanto, en la Municipalidad se está recolectando toda la información posible, revisando las diferentes partidas no sólo para acercarlas a la Justicia sino también para generar las gestiones necesarias para poder cobrar la diferencia sobre lo que indicaban las tasas municipales entregadas y lo que realmente debió pagar cada uno de esto contribuyentes.
Demás está decir que esto es lesivo para el patrimonio municipal.
Siempre escuchamos a las autoridades de turno hablar de la recaudación y los porcentajes que hay, que casi siempre son bajos. Por lo cual es válido recordar que mientras sucedía esto los sueldos a los empleados municipales se les abonaban en varias cuotas.
Lo que realmente es inaudito es que puedan suceder cuestiones de este tipo en la Municipalidad y que no haya un control que impida avivadas o “ayudas”. Porque si no siempre se está a la merced de la buenaventura de quien está ejerciendo un cargo público. Y lamentablemente se hace muy difícil cuando tamaña responsabilidad queda bajo pocas o una persona.
Por eso es necesario fortalecer los controles y también desde el Concejo Deliberante hay que compenetrarse en cuestiones de este tipo.
Siempre se indica que los concejales representan al pueblo y por ende es necesario que en ambas situaciones se comprometan con su labor más allá de los expedientes y las reuniones de comisión.
Fuera de las paredes del Concejo hay una comunidad esperándolos. ///