Díaz Vélez, el primer hospital que hubo en Necochea
:format(webp):quality(40)/https://ecosdiarioscdn.eleco.com.ar/media/2021/10/foto-historia.jpg)
Poco tiempo después de la fundación de la ciudad, la Sociedad Protectora de los Pobres forjó la creación de un nosocomio Que desarrolló su labor hasta fines de la década el 40
Archivo
Ecos Diarios
En 1949, una licitación efectuada por la Dirección de Arquitectura provincial anunció una obra de ampliación del Hospital Díaz Vélez por 791.707 pesos. El nosocomio había sido fundado poco después que la ciudad por iniciativa de la Sociedad Protectora de los Pobres de nuestra ciudad.
La ampliación proyectada a fines de los 40 comprendía un anexo para enfermos infecto contagiosos y fue adjudicada a la empresa constructora de Roco Tomagra.
Pero el 18 de diciembre de 1950 la Sociedad de Beneficencia decidió el abrupto cierre del nosocomio. Ese fue el último día de actividad.
Los pocos enfermos que quedaban internados fueron trasladados al Hospital Municipal, que había sido inaugurado unos años antes. En enero de 1955 en varios diarios de la zona se publicó un anuncio de remate.
Los acreedores habían demandado a la Sociedad de Beneficencia y la
Justicia dispuso el remate de todas las existencias para satisfacer el reclamo.
Finalmente, la subasta, a cargo de un martillero de Tres Arroyos, fue suspendida. La Sociedad de Beneficencia había logrado subsistir durante décadas gracias a la contribución de la gente y las subvenciones oficiales
Pero con el retiro de las subvenciones la Sociedad quedó imposibilitada de atender los servicios del hospital y afrontar los gastos de personal y materiales.
Al aprobar la subasta, la Justicia no tuvo en cuenta los 50 años que la entidad prestó servicios de asistencia social.
Finalmente, el Ministerio de Salud provincial se hizo cargo de la existencia del ex hospital y aportó los fondos para el pago de haberes adeudadas.
Un penoso final
«Libros desparramados por los pisos, pedazos de cimientos, restos de un pasado labrado en dolor y comprensión humana, ya poco y nada queda de aquello que fue fuente de salvación para muchos enfermos».
El texto era parte de un artículo publicado el miércoles 26 de diciembre de 1979 en Ecos Diarios y hacía referencia a la demolición del viejo Hospital Díaz Vélez, que en esos días aún permanecía de pie en la intersección de la avenida 42 y Jesuita Cardiel, frente a la Escuela Industrial.
«Este pedazo ya moribundo de la historia de nuestra ciudad ha sido condenado a la desaparición por el paso inexorable del tiempo, que lo ha llevado a una situación permanente de posible derrumbe, razón por la cual la Municipalidad de Necochea ha comenzado días atrás su demolición”, añadía el artículo.
Hasta principios de agosto de 1979 había funcionado en el viejo edificio del Hospital Díaz Vélez la Escuela Diferencia da N° 502.
El edificio, que cayó bajo la piqueta a fines de 1979, hace 30 años, había sido el primer hospital de nuestra ciudad y también uno de los más importantes de la región a principios del siglo XX.
La fundación
En 1893, por iniciativa de Mariana G. de la Moneda, se fundó en nuestra ciudad la benemérita institución denominada Sociedad Protectora de los Pobres.
«La comisión directiva del Hospital de Caridad -como rezaba la respectiva documentación- fundado en Necochea el 12 de mayo de 1895 por la Sociedad de Beneficencia protectora de los pobres, estaba integrada por la presidente Cruz P. de Murga; vice, María B. de Salcinés; tesorera, Purificación R. de Trilles; protesorera, Eustaquia D. de Olivera; inspectoras, Carmen M. de Moreno, Natalia G, de Fernández y Juana A. de Battioni; secretaria, Manuela I. Murga; prosecretaria, Estéfa Espetal; vocales, Matilde L. de Dozo, Mariana E. de Canosa, Julia Uriarte, Rosa C. de Perijo y Ramona R. de Oribe. Padrinos: Margarita V. de Pieres y Emilio Castellano».
La labor meritoria y silenciosa de la Institución no sólo fue por parte de sus fundadores o sostenedores, también tuvieron parte integral en ello sus primeros empleados.
El 12 de septiembre de 1900 ingresaron como empleados del hospital José Escobar y Teresa Iguacel de Escobar, que casi cumplieron medio siglo en la institución y cooperaron silenciosamente en la gran obra humanitaria del primer establecimiento asistencial de la ciudad.
Ecónomo y administrador, José Escobar y sus descendientes pasaron casi toda su vida entre las viejas paredes del Hospital.
Eduardo Escobar, uno de sus hijos, es por antonomasia el poeta de la ciudad y su hermoso libro «Necochea, ciudad progresista y poética» una fuente de documentación histórica sobre los primeros pasos de la ciudad.
El nombre
El nombre de «General Díaz Vélez» fue impuesto por agradecimiento a las tierras donadas por Carlos Díaz Vélez, descendiente del prócer de la Independencia argentina -nieto del mismo-.
A la entrada del Hospital existió hasta los últimos años -ignorándose su posterior paradero- un busto de la dama que hizo muchísimo por la entidad: Cruz P. de Murga. Se alzaba sobre un pedestal su blanca y marmórea y una pequeña placa decía: «Hizo el bien por el bien mismo».
Cuando Necochea cumplió 50 años, la Sociedad de Beneficencia Protectora de los Pobres era presidida por Manuela J. Murga de Rodríguez; vicepresidente, Margarita e. de Arana; tesorera Sara L. de Garré; protesorera Hermenegildo M. de Marttegu; secretaria Valeriana Setién; vocales inspectoras Joaquina L. de Vilela y Geno veva Pilón de Marine y actuaba como prosecretaria Haydée Moreno Murga.
La misma sociedad también tenía a su cargo la atención del Dispensario de Lactantes «Encarnación Hurtado de Bard» y se proponía llevar a término en esa época el Hogar de Ancianos, en construcción en el mismo perímetro.También se pretendía llevar adelante la ampliación del Hospital con un subsidio de $50.000 que había sido votado por el Congreso a iniciativa del ex diputado nacional doctor Leopoldo Bard.
En el primer año de servicios el hospital atendió siete enfermos y al siguiente nueve. у Sin embargo, con el paso de los años se convirtió en el principal centro de salud de la localidad. En 1944, en plena actividad, alcanzó un récord de 2.221 enfermos internados externos y 25.927 por consultorios
Los tres primeros médicos que prestaron servicios en el hospital fueron Fernando de la Moneda, primer director y también principal impulsor del nosocomio, Anselmo Ochoa y Alberto Nazarre. Estos tres médicos eran los únicos médicos radicados en Necochea. Luego llegaría el doctor Emilio Ferreyra.
Hacía 1937 el cuerpo médico lo formaban Carlos A. Acuña, como director y jefe de la sala general de mujeres; José García Landera, jefe de la maternidad y subdirector del Hospital; José Brun, jefe de la sala general de hombres; Francisco Mailland, garganta, nariz y oído; doctor Víctor Mercante, jefe de rayos; doctor Elizari Zabalza, enfermedades y operación de los ojos y el doctor Mauricio Serebrinski, odontólogo.
El consultorio externo era atendido por los doctores Carlos Acuña, Horacio Ayorolo, Juan Bilbao, Juan B. Flores, Néstor Montagnaro e Ismael Burdman. Masajista era la señora Zelmira Guzmán de Carinci. Según los casos, concurrían también al hospital los doctores Emilio Ferreyra y Roberto Ramovecchi. ///