Diez años de abandono de un barrio que casi estaba terminado
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En Quequén. Se puso en marcha en mayo de 2009. Comprendía 109 viviendas. En Necochea 30 familias ocuparon casas del plan de 108 unidades en construcción
Han pasado poco más de 10 años de que la construcción de un barrio de 109 viviendas en Quequén, más precisamente en 566 entre 541 y 545 se detuviera por el no envío de fondos desde la Nación, para transformarse en la lamentable ruina actual.
En mayo 2009, durante la primera presidencia de Cristina Kirchner, y a través del llamado Plan Federal II, se puso en marcha la construcción de 223 viviendas, distribuidas entre las 109 en tierras quequenenses; 108 en Necochea (72 en el sector de 71 y 86; y 36 en la zona de 80 y 53); y las restantes seis en Energía, respectivamente. Estas últimas si bien fueron adjudicadas, nunca se empezaron a construir.
En el caso de Quequén la obra fue asignada a la empresa Jota B y los trabajos fueron desarrollándose a buen ritmo, llegándose a levantar hasta la altura de los techos, incluyendo las paredes de cobertura de los tanques de agua.
Sin embargo sobre inicios de 2011 empezaría el retraso en los envíos de dinero desde la Nación, generando en primer término la reducción de los planteles de trabajo en cada obra, hasta terminar en su parálisis total en el décimo mes de dicho año.
En el caso de los complejos habitacionales en Necochea, ejecutados por las empresas Otero e Iglesias Construcciones (36 casas) y 19/64 (72 viviendas), gran parte de las casas a medio camino de construcción (en el primer caso tenían colocada la tirantería y el entablonado del techo para colocar arriba las chapas) fueron tomadas dos años después por unos 30 grupos familiares, que no serían desalojados por la Justicia y que han vivido en estado de total precariedad.
Por su parte, en las 109 casas de Quequén comenzaría un lento pero indetenible proceso de destrucción y robo de ladrillos y otros materiales instalados, transformando el lugar en la devastación que se observa en la actualidad. Un frustrado sueño de la casa propia para varias familias y un fuerte derroche más de dinero.
El maestro mayor de obras y exfuncionario municipal, Horacio Fernández, recorrió días atrás los despojos de materiales que hoy se entremezclan con altos yuyales en 566 entre 541 y 545, y apuntó que “los distintos barrios estaban avanzados entre un 55 y 75%, lo que en ese entonces hacía presagiar que en condiciones normales, los de Necochea deberían haberse adjudicado a fines de 2011 y el de Quequén en el primer semestre de 2012. Lamentablemente no fue así…”
Ultimos intentos
A principios de 2012 la administración comunal encabezada por Horacio Tellechea decidía rescindir los contratos con las tres empresas constructoras, bajo la promesa de culminar por su cuenta las construcciones.
El gobierno tomó posesión de los barrios, pero prontamente la falta de logística en el cuidado del patrimonio municipal acentuaron el abandono de los predios y con ello se abrió en pleno la puerta al vandalismo y los robos.
Ya durante el mandato de José Luis Vidal se gestionó ante la Secretaría de Obras Públicas de la Nación una readecuación de precios, que posibilitó una nueva licitación para terminar los barrios en cuestión. La misma se concretó en agosto de 2013; pero se tuvo que declarar desierta ante la falta de oferentes. Tres meses después unas 30 viviendas construidas a medias en Necochea serían tomadas.
Déficit que continúa
Relevamientos de la Secretaría de Desarrollo Social del municipio dieron cuenta en 2008 de un déficit habitacional de 3.000 viviendas, cifra que hasta la actualidad se ha morigerado en cuentagotas, merced a barrios levantados por cooperativas (complejos Los Tilos y otros), con fondos provinciales o nacionales.
La frustración del Plan Federal II se replicó en otras ciudades cercanas a Necochea como Miramar, Balcarce, Tandil y Villa Gesell, afectando a cientos de familias de escasos recursos. Una necesidad que sigue vigente y que parece no ser prioridad de gestión desde el municipio ante los gobiernos de la Provincia y la Nación; como sí ha ocurrido en comunas vecinas como Lobería y San Cayetano donde se han levantado barrios bajo administración municipal.