Dirigente por convicción y con deseos de lograr el bien común
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Formó parte de la Junta Vecinal Playas de Necochea y del Centro Asturiano hasta que debió ponerle atención a un problema de salud. Es ingeniero de combate y trabajó en el Ejército Argentino durante más de 30 años
Mario Maruca
Redacción
“Vengo de una familia acostumbrada a trabajar en lo social, lo aprendí de mis familiares y a partir de eso consideró importante hacer algo por los humildes o las personas que precisan de una ayuda”, sentenció Mario Vivas.
El padre de Mario fue gremialista en Santiago del Estero, donde comenzó la historia de la familia en el Departamento Ojo de Agua, en esa provincia norteña.
“Mi padre trabajaba en una empresa dedicada a la leña de quebracho y los patrones le dieron la posibilidad de trabajar en un campo, en San Nicolás, donde nos instalamos con toda la familia, ya que éramos nueve hermanos”, contó.
Mario Vivas recordó que caminaba cuatro kilómetros para asistir a la escuela de campo en San Nicolás. “Mis padres eran humildes pero siempre se preocuparon por nosotros y no me olvido cuando mi papá nos llevaba en un sulky antes de las 9 de la mañana y salíamos a las 2 de la tarde”, expresó con gran orgullo.
Con esa visión de trabajar con esfuerzo y dedicación que mamó de sus padres, hicieron que Mario abrazara ese espíritu solidario.
En 1999, a un año de radicarse con su esposa e hijos en Necochea, se vinculó con comerciantes y vecinos de la Villa Díaz Vélez.
La Junta Vecinal Playas
Hubo una reunión en la Asociación de Hoteles y Afines para formar una asociación vecinal y allí estuvo presente junto a María de los Angeles Haberle, los hermanos Cedeira, Ricardo Rodríguez, José Achem, Carlos Marié, Raúl Cortegoso, Oscar Geis, entre otros.
Mario Vivas actuó como dirigente de la Junta Vecinal Playas de Necochea y pensó en el turismo lógicamente, pero también proyectó la posibilidad de conseguir un Centro de Salud que lleva el hombre de “Carlos Fuccile”.
“Comenzamos a juntar firmas entre los vecinos de la Villa para que abran un centro de salud. En ese momento me di cuenta que la función del vecinalista es ingrata, porque hay personas que creen que los dirigentes tenemos las soluciones mágicas y no es así”, sostuvo el hombre que fue presidente de la institución.
Añadió que “uno relega horas con su familia para el bien común del barrio y cuando salimos a levantar firmas para el centro de salud, muchos no quisieron firmar porque decían que no era necesario hasta que el ex intendente (Daniel) Molina tomó la decisión política de instalar el centro de salud en la calle 8 entre 77 y 79”.
Mario Vivas es descendiente de catalanes y su esposa es nieta de españoles por lo que se vinculó con la Sociedad Española y con directivos del Centro Asturiano, como Manuel Fernández Gago.
“Comencé a trabajar en la entidad sin ser integrante de la comisión pero abrieron las puertas y para mí fue algo raro, tal vez, como volver a mis raíces y tomé ese desafío como muy propio”, reconoció Vivas.
De tanto actuar y compartir tareas, en un momento fue protesorero, tesorero y luego presidente desde 2014 hasta fines de 2017, aunque durante 18 años es parte de la entidad.
Ahora, se restablece favorablemente de un problema de salud y debe ponerle atención a la diálisis que se hace para cuidar sus riñones, afectados por la enfermedad de diabetes.
Experiencia internacional
Vivas es ingeniero en combate y actuó durante 31 años en el Ejército Argentino, donde recibió distinciones por su labor.
La historia indica que tras la Guerra del Golfo, una de las misiones principales del equipo del Ejército Argentino, era localizar, disponer, clasificar y destruir todo el material que quedó en el campo de batalla.
“Encontrábamos municiones que estaban listas para estallar en gran cantidades y en el tiempo que estuvimos en el terreno, se hicieron unas 600 voladuras”, resaltó Vivas.
Añadió que “se trataba de un trabajo que debían realizar sólo especialistas y nosotros estuvimos en ese lugar con el elenco del área de Ingenieros del Ejército. Un general Noruego y luego otro de Singapur mostraron su cariño y reconocimiento a los 35 profesionales argentinos por su labor”.
Importantes distinciones
Los compatriotas trabajaron en una localidad cercana a Irak, en la desembocadura del Río Eufrates, donde se instaló el cuartel de la misión Unicon (Una misión de observación de la paz entre Irak y Kuwait).
Mario Vivas se emociona al narrar semejante experiencia de vida y por sentirse orgullo por el trabajo desarrollado luego de la “madre de las batallas”, como la catalogó en aquel momento Saddam Husein, ex presidente iraquí.
“En 1993, estuve seis meses en ese sitio con mis compañeros y, posteriormente, Naciones Unidas nos condecoró por el despliegue realizado y la minuciosa tarea que llevamos a cabo luego de la guerra”, puntualizó.
Vivas es ingeniero en combate y la logística Argentina en ese territorio la efectuó el Ejército de Dinamarca que también reconoció la labor de este hombre y de sus colegas.
En 1998, Vivas se retiró del Ejército Argentino tras pasar por las filas durante 31 años y decidió radicarse con su familia en Necochea. Había ingresado a los 16 años a esa fuerza de seguridad. ///
MARIO VIVAS (65)
Nació En el Departamento de Ojo de Agua, provincia de Santiago del Estero.
Su esposa es Isabel Padilla y tiene tres hijos: Mauro Ariel (39), Darío Gabriel (36) y Emiliano Martín (28).
Los dos hijos más grandes trabajan en Mar del Plata desde hace un tiempo y el más chico está en Necochea con sus papás. Y Mario además, es abuelo de tres nietos.
Trabaja desde hace 18 años en el Centro Asturiano de nuestra ciudad, donde integró distintos cargos en la comisión directivo y fue presidente hasta fines del año pasado.
Por espacio de más de cinco años también formó parte de la Junta Vecinal Playas de Necochea, junto a comerciantes y vecinos.
Un inconveniente en los riñones por la diabetes que sufre lo obligaron a dedicarse a cuidar más su salud, pero mantiene el espíritu emprendedor y de trabajar por los demás.