La semipresencialidad no convenció a algunos padres de los maternales municipales
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Decidieron no llevar más a sus hijos, pero la lista de espera es larga y hay muchos inscriptos esperando su lugar
La matrícula en este año de la vuelta parcial a clases presenciales se ha mantenido en los jardines de infantes y maternales municipales. Sin embargo, lo que no había ocurrido hasta ahora y que sí ocurrió en este ciclo lectivo 2021 es que han ido quedando vacantes en los maternales porque los padres decidieron sacar a sus hijos.
Claramente, esta decisión no se trata de un mal funcionamiento de las instituciones locales ni de un mal desempeño de sus docentes y directivos, sino de las reglas de juego que impuso el Gobierno provincial y que deben ser seguidas a rajatabla.
Las famosas “burbujas” que se han creado por protocolo, formando grupos que van a clases presenciales una semana y después siguen de manera virtual en casa, no han logrado convencer a varios padres.
Es que en términos generales, quien decide enviar a sus hijos a un maternal es porque no puede cuidarlos por determinado tiempo o porque necesita un espacio en el día para poder ir a trabajar o a estudiar. Entonces, llevarlos una semana sí y una semana no, a veces les trae más complicaciones que soluciones.
Además, a esta semipresencialidad se le suma que si hay que aislar una “burbuja”, pasa a ser todo completamente virtual para ese grupo. Esto ha pasado en este mes con algunos grupos, en los que algún padre tuvo síntomas de covid.
Larga lista
Más allá de la decisión de retirarlos del maternal de algunos padres, la realidad es que es mucho mayor la lista de espera que hay en los jardines, de personas que quieren o necesitan que sus hijos estén en una institución educativa, aunque sean dos semanas al mes.
Entonces, la noticia de que vayan quedando vacantes fue una alegría para más de uno que anotó a su hijo o hija y no había logrado entrar.
Hay que recordar que cuando se realizaron las inscripciones, tanto en el Lasalle (que es para mayores de 3 años) como en los maternales (que van niños a partir de los 45 días) se anotaron a todos los chicos que se acercaban, aunque se les avisó que quedarían en lista de espera.
Según la titular del área de educación municipal, Patricia Britos, la larga lista de espera en estas instituciones públicas tiene que ver en parte con que “los jardines municipales están muy bien vistos, porque se trabaja muy bien” y además porque “este año se dio que hay muchos papás que a los de gestión privada no los han podido mandar”.
El Lasalle, sin problemas
El jardín de infantes Lasalle fue el primero en arrancar, durante los primeros días de marzo. Al igual que los maternales, trabaja con las “burbujas” pero el dato más destacable es que en este periodo no han tenido ningún tipo de suspensión ni han debido aislar a ningún grupo.
Respecto al periodo de adaptación, que ya culminó, Patricia Britos señaló que “ha sido un año espectacular” porque, después de la cuarentena del 2020, “los chicos tenían ganas de empezar” y “no fue necesario tener papás dentro de la sala”.
En cuanto a los protocolos, se sabe que dependen de cada institución y de sus dimensiones. “Las burbujas en las salas más chicas son de cuatro o cinco chicos, mientras que en las salas más grandes son de once. El Pichi Huinca, que fue construido para ser jardín, tiene burbujas más grandes mientras que el Evita, que era una casa, son más chicas. Hubo que hacer bastantes reformas en los edificios ya que hay que tener las ventanas abiertas y patios internos donde se pueda sacar a los chicos”, explicó Patricia Britos.///