Domench habló de “buscar lo que nos une” y “superar la grieta”
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El párroco de Santa Teresita dio su mirada sobre la ciudad y la comunidad. Advirtió que muchas veces con la asistencia no alcanza y dijo que hay que acompañar los procesos de aquellas personas que viven realidades complejas. La falta de trabajo, una de sus preocupaciones
Julieta Moreno
Redacción
“Hay que superar esta grieta que va más allá de lo político y nos ha convertido en enemigos”, opinó el párroco Gonzalo Domench sobre la situación que atravesamos como comunidad y como país. “Tenemos que dejar de lastimarnos, de hacernos mal, de meternos en la vida del otro para etiquetar o para juzgar; hay que buscar el bien”.
Gonzalo Domench nació en Necochea, pero siempre vivió en Quequén. Cursó la primaria y la secundaria en la Escuela Nuestra Señora de la Merced y Divino Maestro y antes de terminar el secundario, inició una etapa de discernimiento vocacional, pensando en la posibilidad de ser sacerdote. Terminó la escuela y durante un año trabajó en el mercado y carnicería de sus padres hasta que decidió en 2008 ingresar en el Seminario San José de La Plata. Sin embargo, cinco años después decidió abandonar y se volvió a Quequén.
“Yo venía de trabajar en la parroquia de Quequén, una iglesia muy barrial y comprometida, y cuando entré al seminario me encontré otra realidad, una Iglesia más distante en la forma de pensar y de ser y me di cuenta de que no estaba preparado todavía”, contó. Una vez de nuevo en el distrito, se sacó el carnet de conducir y se puso a manejar un remis por algunos meses. Luego, se fue a vivir a Mar del Plata y empezó a estudiar Teología en el Obispado de Mar del Plata, pero cuando asumió Francisco como Papa en 2013 sintió nuevamente el llamado, que estaba latente en su corazón. En 2015 volvió al Seminario y terminó sus últimos años de formación en la parroquia Cristo Rey en la zona de Camet de Mar del Plata. Finalmente, en 2019, se ordenó sacerdote y fue designado para trabajar primero en la parroquia Padre Pío de Pietrelcina y luego en la Catedral de Mar del Plata. En 2021 regresó a Necochea y fue nombrado párroco de Santa Teresita, donde actualmente continúa al frente de la comunidad.
En diálogo con Ecos Diarios, se mostró preocupado por la falta de trabajo, pero advirtió que hay que abordarla en forma transversal junto con los problemas de educación, vivienda, salud, entre otros. Además, consideró que a veces no alcanza con la asistencia, sino que hay que acompañar en el tiempo a las personas que viven realidades complejas para ayudarlas a salir adelante.
“Nos cuesta como sociedad”
“Los que nacimos en el mar no nos damos cuenta hasta que no lo tenemos. Sufrí un montón cuando fui a La Plata por no tener la playa y el mar”, recordó Gonzalo Domench, haciendo mención de lo que significa para él vivir en una ciudad con tanta naturaleza que “te conecta con Dios”.
“Es una ciudad hermosa, pero como necochenses no sabemos explotarla en el buen sentido, aprovechar los recursos naturales que tiene”, opinó.
Para él, “tenemos todo para ser una gran ciudad, pero nos cuesta como sociedad”. En este sentido, consideró que “el que se fue a estudiar afuera o vivió en otras ciudades, regresa queriéndola más y con más ganas de hacer cosas, pero el que está acá se acostumbra a vivir en esta ciudad hermosa, así como está” y advirtió cierta comodidad en este acostumbramiento.
También se lamentó por el poco cuidado que existe a veces por el medio ambiente y mencionó la basura que se tira en el parque o la playa. No obstante, cree que “las nuevas generaciones vienen con otra conciencia ambiental que nos supera y de la que tenemos que aprender”.
Falta de trabajo
Una de sus principales preocupaciones, es la falta de trabajo y de oportunidades. “Lo veo en la realidad concreta de la Parroquia, cada vez hay más familias que son asistidas por Cáritas y son más los chicos que vienen al merendero”.
Sin embargo, opinó que “hay que hablar de trabajo y de otras cuestiones que hacen a la cultura del trabajo como la salud, la educación, la vivienda porque son problemáticas que hay que pensarlas en conjunto”. Para Domench, “no estamos pudiendo como sociedad pensar las cosas transversalmente y lo que hacemos es tapar agujeros”. A modo de ejemplo, indicó que “hay una persona en situación de calle y se le consigue un lugar para pasar la noche y tal vez no se piensa en un horizonte más grande”.
En este sentido, explicó que “no es darle un trabajo a la persona y listo, sino que es acompañar esos procesos porque muchas veces son personas que vienen de una no cultura del trabajo, de educación, de cuidado y de respeto”. Para él, no sólo es brindar la asistencia sino es acompañar los procesos para que la persona pueda construir su futuro a largo plazo.
Domench indicó que “es el Estado el que tiene que garantizar el bien común”, aunque destacó también el rol que cumplen también otras instituciones de la comunidad.
“La diversidad es el camino”
“Hay que buscar lo que nos une porque estoy convencido de que solo no se puede”, expresó, destacando que, por esa razón, en la Parroquia y las capillas trabaja con distintos tipos de espacios gubernamentales, ONG, agrupaciones sociales y hasta políticas también. En la comunidad de Santa Teresita, se dictan cursos de terminalidad educativa de escuela primaria y Plan Fines, hay un taller de murga, un espacio prevención de violencia coordinado por el municipio, talleres dictados por el Movimiento Evita, funciona Barrio Cultura, entre otras propuestas.
“La diversidad es el camino, es decir, la unidad en la diversidad; somos distintos pero queremos trabajar juntos para el bien del otro”, remarcó.
“Hay que superar esta grieta que va más allá de lo político y nos ha convertido en enemigos”, insistió, al tiempo que reconoció que él es parte de “una institución (la Iglesia) que muchas veces en vez de buscar la unidad, sin querer, le salió la división. Asumimos la historia y nos duele, pero yo estoy convencido, siguiendo al papa Francisco y a nuestro Obispo, de que es por ahí. Tenemos que dejar de lastimarnos, de hacernos mal, de meternos en la vida del otro para etiquetar o para juzgar; hay que buscar el bien”.
De todas maneras, cree que la comunidad es solidaria y cuando se la convoca responde y destacó la jornada en la que se hizo la Colecta de Cáritas, por un lado, y “Actitud Solidaria”, por otro. “Creo que en esa jornada se demostró qué sociedad somos; cuando nos juntamos, cuando realmente trabajamos por el otro, logramos cosas re lindas”.
No obstante, cree que “lo más nos cuesta es el compromiso cuerpo a cuerpo con el otro, el codo a codo, conocer la realidad del barrio, de nuestra gente, saber qué necesidades tienen sin que nos los vengan a decir”. En este aspecto, recalcó que “a veces donar un buzo no resuelve nada” y por eso insiste con la necesidad de acompañar.
La jurisdicción de la parroquia Santa Teresita, que se encuentra en 55 y 96, es muy amplia y las “necesidades son variadas y de todo tipo”, aseguró. En lo que respecta a la infraestructura, mencionó la iluminación, el estado de las calles, servicios en general, dependiendo del barrio, que se suman por supuesto a otras necesidades como la falta de trabajo, problemas de vivienda e incluso cuestiones más básicas en algunos casos.
“Súper optimista”
Si bien Domench se centró en las necesidades de su comunidad, también habló del parque Miguel Lillo y aseguró que “hay que cuidarlo y protegerlo”.
En su caso, concurre seguido al campo scout y elogió el trabajo que se hace de mantenimiento en ese espacio, cómo se cuida el predio, así como también las actividades que se hacen para chicos y jóvenes desde el movimiento. Además, se refirió puntualmente al cerco perimetral que se está haciendo y aclaró que justamente es “para seguir cuidando el lugar y también para cuidar a nuestros pibes”.
Con respecto a la dirigencia política, aclaró que se lleva bien con todos los sectores y, de hecho, trabaja con distintos espacios, con algunas agrupaciones y también con la Municipalidad. Sin embargo, nunca tuvo una charla con el intendente Arturo Rojas, pero advirtió que “a mí me alcanza con que conozca las necesidades de la gente”.
Para terminar, se mostró “súper optimista” con el futuro de la ciudad y con el poder mejorar las realidades que vive la gente, pero advirtió que “hay que acompañar, cuidar, dar aliento, nos tenemos que comprometer más”.///