Domingo, 16 de julio de 1995
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Se realizaban obras y labor social en el Barrio Sudoeste
La biblioteca era uno de los objetivos de los dirigentes fomentistas. Se dotaba de iluminación a ese sector
La Asociación Vecinal del Barrio Sudoeste no detenía su ritmo de obras en su sede social, a la vez que realizaba una proficua labor en el sector en cuanto a la gestión de obras que iban a posibilitar ir logrando mejoras para los habitantes de una amplia zona de la ciudad.
Los fomentistas se fijaban, entre sus objetivos más importantes, la habilitación de una biblioteca y una oficina en la parte superior de su local de avenida 58 y 81, razón por la cual emprendían una obra que pensaban cristalizar en un futuro no muy lejano.
Con marcado esfuerzo, iban acondicionando ese lugar y comenzaban a construir una escalera doble, así como también ya habían adquirido todos los materiales.
El nucleamiento vecinalista prestaba una valiosa tarea, fundamentalmente, a aquellas personas pertenecientes a grupos sociales más humildes, dado que en la sede del Barrio Sudoeste funcionaba un centro de salud en el que se atendía un promedio de 1.300 pacientes al mes.
El presidente de la Asociación Vecinal, Daniel Diez, junto con la secretaria, Rosa Giordano de Bajo, y la enfermera Teresa Walter, manifestaban que quienes concurrían a la sala médica no solo habitaban en ese sector, sino que además lo hacían otros que estaban en zonas más alejadas, configurándose así una actividad sumamente intensa.
En horario matutino, de martes a viernes, atendía la Dra. Alejandra Hueso la especialidad de clínica médica, en tanto que de lunes a viernes la Dra. Diana Ekimaviucis cubría el servicio de pediatría.
Además, la enfermera trabajaba diariamente de 8 a 16 y, entre otras tareas, se aplicaban las vacunas Sabin y Triple -todos los días-, mientras que con la BCG y Sarampión se hacía lo propio los terceros lunes de cada mes. En tanto, los sábados por la mañana atendía una podóloga.
También se brindaba el Plan Materno Infantil y se entregaban mercaderías a 140 personas, coordinando la actividad la asistente social, María Inés Lizzi.
Una de las preocupaciones de los vecinalistas estaba relacionada con la niñez y así era como todos los días se servía la copa de leche a más de 30 pequeños en edad escolar, contándose para esta tarea con el importante apoyo de la firma "Aguamarina".
Con casi 200 asociados, que pagaban 2 pesos por mes, la Asociación Vecinal del Barrio Sudoeste tenía un radio comprendido por las calles 67 entre 66 y 58, en dirección a la Villa Zabala. Pero este límite no impedía que vecinos de distintos sectores aledaños concurrieran a la sede para atenderse en el centro de salud o para tomar parte de alguna de las actividades sociales que se desarrollaban, como las clases de gimnasia o de folclore, a las que próximamente se agregarían las de yoga.
También el amplio salón se alquilaba a entidades o para eventos como cumpleaños o casamientos, y lo recaudado se destinaba a mantener las instalaciones, donde siempre se estaba haciendo alguna mejora.
Los fomentistas sostenían que una de las necesidades del sector estaba relacionada con la iluminación, pero indicaban que el déficit se iba paliando a medida que se iban cumpliendo las etapas e instalando las nuevas luminarias a vapor de sodio.
En el marco de este trabajo, se dotaba con el flamante sistema -cuatro columnas en cien metros- a una treintena de cuadras, habiéndose recordado que la plazoleta donde estaban los juegos infantiles también era iluminada mediante el aporte de la entidad fomentista, la firma Aguamarina y el Colegio de los Reverendos Padres Capuchinos, en tanto que la Usina Popular Cooperativa "Sebastián De María" donaba las columnas.
Pingüinos empetrolados
La costa local se convertía nuevamente en escenario del drama de los pingüinos empetrolados. Según relataba Ricardo Turturro, del parador Médano Blanco, encontraban doce ejemplares vivos pero muy sucios y otros diez muertos. Al perder la impermeabilidad del plumaje, las aves sufrían hipotermia y morían.
El Aero Club Necochea planeaba sobrevolar hasta Ojo de Agua, a 55 km, buscando manchas de hidrocarburos. Aunque era común que estos animales llegaran sucios desde el sur en su ruta migratoria hacia Brasil, algunos sospechaban que la contaminación ocurría frente a nuestras costas.
Turturro, fundador del CRAM, explicaba que hace sesenta días habían sido alertados de diez pingüinos empetrolados cerca del parador, pero no lograban rescatarlos a tiempo. El grupo buscaba crear un centro de rehabilitación en Médano Blanco para limpiar, alimentar y devolver a los animales al mar. Con escasos recursos, solicitaban ayuda a vecinos y entidades.
Presidente en la UCR
Benito Martínez, líder de Recuperación Radical, iba asumir como próximo presidente del Comité Emiliano Abásolo. Explicaba que su sector evitaba integrar una lista de unidad para competir “sanamente” y fortalecer al partido. Con la lista 99 oficializada como única ante la Junta Electoral, no se realizaría votación.
Martínez admitía que la UCR local había perdido 17 mil votos en Necochea, e insistía en que “no era casualidad”. Proponía trabajar para que los concejales respondieran al partido y no en forma individual, invitando a sumarse a todos los radicales convencidos.
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