Domingo 17 de septiembre de 1995
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Había muchas viviendas, pero pocos inquilinos
Pese a la caída de los valores, a los propietarios cada vez les había costado más alquilar sus propiedades, sobre departamentos. Resultaba más difícil hallar casas en el mercado inmobiliario.
La recesión había afectado también al mercado mobiliario. La escasez de dinero se notaba en todos los ámbitos. A la caída en las ventas de propiedades, se sumaba una depresión en las operaciones de alquiler de viviendas, pese a que habían disminuido los valores de las mensualidades.
Martilleros necochenses consultados habían incidido en señalar que, en la actualidad, la oferta de inmuebles en alquiler superaba a la demanda de posibles inquilinos. Pese a que los valores habían caído entre un 10 y un 40 por ciento.
Dado que se necesitaba un monto mínimo de aproximadamente mil pesos para ingresar a un inmueble y ante la dificultad que representaba obtener una garantía en ese tiempo, eran cada vez menos los locatarios.
Aunque la principal dificultad era otra: la caída del poder adquisitivo, que superaba a la rebaja de los alquileres.
"Quienes necesitan alquilar no están en condiciones de abonar lo que se pide, aun habiendo bajado los valores entre un 30 y un 40%", reflexionaba Raúl Estevan, añadiendo que "el común de la gente no puede pagar más allá de $250 por un departamento de tres ambientes o una casa pequeña, por lo que se está solicitando entre $350 y $400".
Oscar Geis, de Inmobiliaria Crystal, estimaba que los valores de los alquileres habían caído "un 10%".
Egdargo Meléndez, de inmobiliaria Meléndez y Moronell, consideraba que "algunos propietarios piden valores que no se corresponden con la época", agregando "no han tomado conciencia de que así no podrán alquilar, si bien es cierto que tiene sus gastos fijos".
Edgardo Blaiotta, presidente del Colegio de Martilleros local, subrayaba que "algunos locadores y locatarios están renegociando los valores" acordados, para poder continuar, aclarando que esto sucedía en el caso de locales comerciales.
Un local ubicado en el microcentro que hasta hacía poco tiempo se alquilaba por $600, en la actualidad se lo hacía por $400 e incluso por $300, según indicaba Meléndez. No obstante, eran numerosos los locales vacíos, muestra evidente de la recesión económica.
La ley de alquileres establecía que se debía pagar el valor de un mes por cada año de contratación. Pero en la práctica, para posibilitar las operaciones, esto se estaba desestimando: sólo se acordaba un mes de depósito. Y en algunos casos, muy excepcionales, directamente se obviaba ese pago, según revelaba Blaiotta, precisando que esto había sucedido con directivos bancarios radicados en nuestra ciudad.
A valores promedio, podía señalarse que un departamento de tres ambientes se alquilaba por $350, a lo que debía sumarse el costo de expensas (que rondaban los $100). Una casa de similares comodidades era alquilada por $400.
De allí que las casas de esas características fueran las más requeridas. Pero quedaban pocas en la plaza local, según señalaban los martilleros. Mientras tanto, crecía el número de departamentos desocupados, la mayoría de ellos en la villa balnearia, dotados de muebles.
"Desde hace meses la oferta está superando a la demanda", afirmaba Geis, quien consideraba oportuno "hacer notar que el año pasado, y más acentuadamente este año, se han alquilado importantes unidades que antes no tenían colocación". Estimaba que ello obedecía a la radicación de profesionales vinculados con las actividades portuaria y financiera.
Sequía preocupante
Pese a que en el mes de agosto de 1995 la presencia de algunas lluvias en Necochea había sido un aliciente para la actividad agropecuaria, dando término a una prolongada sequía, en pleno trabajo de elaboración del ciclo de la cosecha fina, la ausencia de nuevas precipitaciones parecía complicar nuevamente la situación de la actividad.
La sequía se había vuelto a instalar, al igual que en gran parte del país, involucrando a 13 millones de hectáreas productivas en la Argentina.
La misma se extendía, para el caso de vecinos, desde hacía más de dos semanas y en lo que iba de septiembre no había llovido.
Este crítico panorama, calificado como "desalentador" por los operadores vinculados, había determinado dos situaciones:
Estudiantina del Color
En un impresionante marco festivo se había realizado la Cuarta Estudiantina del Color, que había organizado el C.E.F. Nº 76 de Quequén en instalaciones del Club Huracán, con la presencia de catorce establecimientos escolares del distrito. El encuentro fue toda una fiesta en las instalaciones del Gigante, ya que había contado con la presencia de más de mil personas, entre chicos y adultos, que aportaban su alegría por igual.
Participaban del evento las escuelas Nº 2, 3, 7, 19, 40, 41, 48, 50 y 51, además del Colegio Cavagnaro, la Escuela Ntra. Sra. del Rosario, el Pío XII, la escuela Alemana y el Colegio Danés.
La escuela ganadora en esa oportunidad había sido la Escuela Nº 7, quien obtenía un trofeo y $300 en órdenes de compra para su cooperadora; y segunda se ubicaba la Escuela Nº 51 con trofeo y órdenes por $150.
El tercer lugar, con trofeo y una orden de compra por $100, se ubicaba la Escuela Nº 2. También recibían órdenes de compra la Escuela Danesa y la Escuela de Ntra. Sra. del Rosario.///
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