Domingo 6 de octubre de 1996
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Una empresa desviaba el curso de un arroyo sin autorización
Colocaban bombas chupadoras para alimentar equipos de riego para 6.000 hectáreas
Una empresa privada estaba modificando el curso de un arroyo que entregaba sus aguas al Quequén, a unos 50 kilómetros de Necochea, a los efectos de utilizar el agua para riego de los campos que le pertenecían, unas 6.000 hectáreas. Se estaban colocando bombas extractoras y equipos de riego de gran envergadura, todo lo cual se llevaba a cabo sin una autorización de la Dirección de Hidráulica o del municipio.
El arroyo cuyas aguas se estaban desviando era conocido como Dulce, que vertía en el Quequén Grande, y de consumarse el cierre del cauce —cosa que estaba ocurriendo en esos días, según lo comprobaban periodistas de Ecos Diarios—, podían producirse severas modificaciones al ecosistema del lugar, lo que afectaría a las tierras circundantes, probablemente hasta provocarles daños irreparables.
Periodistas de Ecos Diarios comprobaban una intensa actividad en el lugar. Además de numerosos obreros operando, se apreciaba el movimiento de camiones hormigoneros, palas mecánicas, camionetas, etc., así como la colocación de bombas chupadoras para llevar el agua hasta enormes equipos de riego que se estaban instalando.
En el establecimiento rural perteneciente a la firma Cantrillar S.A. —entre los parajes Puente Blanco y Paso Otero— se habían observado movimientos tendientes a tomar agua de las cuencas hídricas, incluso ya se habían colocado bombas para su extracción. A ello se sumaba el cierre de los cauces, para lo cual se construían terraplenes que hacían variar el régimen del lecho del arroyo Dulce, que a su vez alimentaba al Río Quequén Grande.
Un movimiento de trabajo similar al desplegado en la construcción de los dos hipermercados que se levantaban en nuestra ciudad era el que se estaba desarrollando en medio del campo, en un establecimiento que tendría aproximadamente 6.000 hectáreas de extensión. Grandes camiones de los que se utilizaban para transporte de hormigón, potentes topadoras, tractores, camionetas, camiones y casi un regimiento de obreros desarrollaban tareas con premura inusitada.
Quizás el apuro por concretar los trabajos tenía que ver con la visita inesperada, al campo, de personal de la Dirección Provincial de Hidráulica de la Provincia de Buenos Aires, con asiento en nuestra ciudad. En esta inspección se constataba la existencia de una verdadera red de cañería enterrada —de aproximadamente 40 centímetros de diámetro— que se extendía desde el arroyo Dulce hasta varios equipos de riego instalados dentro del establecimiento. Precisamente en este hilo de agua se realizaba un cierre del cauce para disminuir el ancho del curso a unos 3 metros. Sobre dicho cierre y en zona del cauce se estaba construyendo una plataforma para la instalación de un mecanismo de bombeo. Una bomba había sido instalada sobre el borde superior de una barranca, y en la margen opuesta se había colocado otra similar, además de más cañería.
En todos los casos, los caños estaban conectándose a equipos de riego (cinco en total), que tenían alrededor de nueve cuerpos, de cerca de 100 metros cada uno.
Reacondicionamiento del Casino
Las obras de reacondicionamiento del Complejo Casino comprendían el sector Z1, donde se hallaba la sala de juegos original, y habían sido realizadas por la Asociación de Ingenieros de Necochea.
El sector Z1 estudiado abarcaba una superficie de unos 2.000 metros cuadrados y de la evaluación técnica surgía la necesidad de realizar diversos trabajos.
Entre esos trabajos, figuraba la reparación de vigas de hormigón del frente de la sala de juegos, debido a la profusión de fisuras y descascaramiento que presentaban las mismas.
También se sugería cambiar los dinteles y sobre dinteles de hierro de la carpintería de aluminio, así como reemplazar o eliminar las pasarelas exteriores utilizadas para limpieza de vidrios.
Se incluía, además, la reparación de cielorrasos de chapa con lana de vidrio y el reemplazo de cielorrasos artísticos de madera, debido a la presencia de manchas de humedad en muchos de sus paños.
El cambio de alfombras, la modificación de ventanas y el drenado de diversos sectores eran otros de los trabajos propuestos.
Ministerio campeón
Ministerio se consagraba campeón del Clausura del fútbol de Ascenso. Merecidamente, en cancha de Mataderos, derrotaba por 2 a 0 a Gimnasia y Esgrima.
La gente de Quequén que se había llegado al Barrio Norte, vivía desde el comienzo una jornada de fiesta, bombos, redoblantes, globos azules y blancos y bombas de estruendo, que alcanzaban su máxima intensidad cuando Darío Ramón decretaba el final del partido.
Con goles de Marcelo Cepeda y Walter Espende, de penal, Ministerio se consagraba campeón sin dejar espacios para la duda, terminaba invicto, ganaba los 7 partidos del certamen, con 22 goles a favor y sólo dos en contra.
Cepeda, Gorosito y Espende causaban zozobra en la última línea de Gimnasia. A los 38' Millar lo tocaba a Cepeda y esta vez sí Ramón señalaba los doce pasos.
Espende, con tiro bajo, a la derecha de Ruiz, ponía el inapelable 2 a 0.
Lo demás era fiesta. Con un Ministerio digno y justo campeón del Clausura festejando su título en una gran vuelta olímpica, salpicada de abrazos y cánticos de victoria.
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