Domingo 7 de agosto de 1994
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En 1995 se realizaría la obra de ensanche de la avenida 59
Se ampliaría desde avenida 74 hasta la rotonda de la ruta 228 e instalación de un sistema de iluminación
La Provincia autorizaría la segunda parte de la entrega de los fondos del Plan Trienal destinados para las obras. Se incluiría la repavimentación de algunas playas de estacionamiento y la instalación de una extensa red de iluminación similar al sistema emplazado en el microcentro.
Cabe recordar, que los anteriores y primeros fondos del Plan Trienal habían sido derivados a construir cordón cuneta y desagües pluviales de Quequén, en una cifra cercana a los 700.000 pesos, beneficiando más de 100 cuadras.
Finalizado el proyecto, la principal avenida de Necochea se modificaría en forma sustancial, con una flamante iluminación desde el nacimiento de la arteria, en zona portuaria hasta el predio feral de la Sociedad Rural.
Empresarios japoneses nos visitaban
La delegación integrada por Hidetaka Ogata (importador); Sr. Omatsu (gerente de Cooperativa Agrícola de la provincia de Chiba); Takeshi Kobayashi (criador de cerdos), Sadaktu Norita (pintor) y el ingeniero agrónomo Watanave de la Agencia Corporación Internacional de Japón) arribaba a nuestro medio por iniciativa propia y hacían hincapié en “el gran futuro de la argentina y en que “en poco tiempo más, sería un país rico”.
Los japoneses se mostraban sorprendidos por las grandes extensiones de campo y bregaban para que en nuestro país se utilice materia orgánica en lugar de productos químicos. Además, entregaban al Club Rotario de Quequén instrumentos musicales a viento y una pintura de un pasaje realizado en la Isla de Bari.
Fiestas patronales en honor a San Cayetano
Se celebraban las fiestas patronales de San Cayetano con procesiones en Necochea y Quequén. En la capilla ubicada en 102 y 79 se llevaba a cabo la solemne procesión por el barrio 9 de Julio y la santa Eucaristía y bendición de las espigas y pancitos.
Por su parte, en Quequén el trayecto previsto comprendía desde la capilla Nuestra Señora de Lujan hasta la Parroquia Nuestra Señora de la Merced. En tanto, se oficiaba la misa y se daba curso a un asado y peña en las instalaciones del Colegio Divino Maestro.
Cedían terreno al Club Rivadavia
La Municipalidad de Necochea autorizaba la cesión, “en forma definitiva, de los terrenos ubicados en las calles 84 y 86, entre 61 y 63, designados catastralmente como Circunscripción E, Quinta 81, en favor del Club Atlético Rivadavia”.
El citado predio es el que hoy se encuentra continuo al actual estadio de fútbol de las Aguas Corrientes, en su zona Oeste, donde funcionaba una cancha auxiliar y destinada a deportes en general. El permiso estaba vinculado directamente a que el club había sido “designado como principal escenario de la subsede Necochea en fútbol de los Juegos Panamericanos Mar del Plata 1995”.
Conflicto en la Usina
La situación institucional de la Usina Popular Cooperativa “Sebastián de María” de Necochea se encontraba ante un marco de conflicto, porque le abonaba a la generadora santafesina Sorrento sin tener datos reales y fehacientes de cuánto consumían Necochea y Quequén.
En este sentido, la concesionaria carecía de un sistema de medición propio y los delegados reclamaban la falta de convocatoria a asamblea para tratar el ejercicio económico y administrativo finalizado el 31 de diciembre de 1993.
Trascendía que en la primera liquidación de consumo general realizada entre la firma proveedora de energía a Necochea, que nuestra ciudad habría batido el récord de compra en el primer mes de relación entre partes, sin tenerse conocimiento de qué sistema de medición se habría utilizado para llegar a esta conclusión.
Testigos del atentado a la AMIA
Con motivo de recordar el cruel atentado terrorista contra la AMIA, Ecos Diarios recopilaba los testimonios de tres necochenses que, por diferentes razones, se encontraban a escasos metros cuando todo estalló en pedazos. Se trataba de Néstor Antonio Zunda, Héctor Hernández Rubio y Mónica Orofino de Guaresti.
“Salí como pude del caos y no me animé a mirar para el lado donde cayó el edificio”, explicaba Zunda quién había ingresado a un local en Pasteur 532, a 50 metros de la AMIA. Por su lado, la señora Orofino de Guaresti contaba que “iba caminando cuando sentí la explosión. Vibró todo y caí en la vereda”.
Por último, el doctor Hernández Rubio describía el horror cuando “un hombre murió y lo cubrían con una puerta” por miedo a una segunda bomba. ///
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