Donald, en una playa… de Necochea
El popular autor de “Tiritando”, llegó a la ciudad en enero de 1971 para presentar en el Cine Gran Sud su primera película: “En una playa junto al mar”
:format(webp):quality(75)/https://ecosdiarioscdn.eleco.com.ar/media/2026/10/donald.webp)
JUAN JOSE FLORES
Redacción
--
En enero de 1971, cuando todavía faltaban varios días para que terminara una de las temporadas de verano que quedaron registradas en la memoria de los necochenses, una figura muy popular de la música argentina pasó fugazmente por la ciudad. Era Donald, el cantante que por entonces hacía bailar y cantar a buena parte del país con sus canciones de ritmo alegre.
Su visita quedó registrada unas semanas después en las páginas de Ecos Diarios. El 15 de febrero de 1971, la sección “Tu verano” publicó una extensa entrevista realizada durante aquella estadía, con un relato que permite reconstruir no sólo la presencia del artista en Necochea sino también una pequeña escena de la vida social de la ciudad durante aquellos años.
Donald había llegado desde Mar del Plata acompañado por su hermano Alex Mc Cluskey, integrante del conjunto vocal The Mac Ke Mac's y por entonces manager del cantante. Según relató Ecos Diarios, ambos arribaron junto a Tito Fernández alrededor de las 18.30 y poco después se dirigieron al Cine Gran Sud, donde se proyectaba la película En una playa junto al mar.
:format(webp):quality(60)/https://ecosdiarioscdn.eleco.com.ar/media/2026/10/donald_1.webp)
La sala de la calle 64 estaba llena. La presencia del cantante no era casual: el filme, estrenado pocos días antes, tenía a Donald como protagonista y constituía su primera incursión importante en el cine.
Para entonces, Donald McCluskey, nacido en Buenos Aires el 9 de julio de 1946, ya era una figura reconocida de la música popular argentina. Había comenzado su carrera artística siendo muy joven y desde mediados de la década de 1960 había desarrollado una trayectoria como cantante, antes de alcanzar una gran popularidad con “Tiritando”, canción que grabó para RCA Víctor en 1968 y que se convirtió en uno de sus grandes éxitos.
La canción había adquirido una dimensión especial a partir de 1969, cuando fue utilizada en una publicidad televisiva. A partir de entonces, la imagen de Donald se volvió familiar para el público argentino y llegaron otros éxitos, entre ellos Un verano naranja, En una playa junto al mar y Siempre fuimos compañeros.
Una charla en una casa de la villa balnearia
Después de la función de la tarde y antes de regresar al Gran Sud para la presentación nocturna, el cantante recibió al cronista de Ecos Diarios en la residencia de Tito Fernández, empresario dueño de las cinco salas cinematográficas de la ciudad.
El encuentro, según dejó escrito el periodista, tuvo más de charla informal que de entrevista. Allí estaban también Alex Mc Cluskey y los anfitriones, que recibieron a los visitantes en un ambiente que el cronista describió como cordial y distendido.
La escena inicial quedó retratada con un detalle casi doméstico. Al levantarse del sillón donde descansaba después del trajín de la jornada, Donald golpeó ligeramente su cabeza contra una lámpara del living.
“No pensamos que fuera usted tan alto”, le dijeron.
“No; es la altura normal. Solamente 1,78”, respondió Donald, según la nota.
La observación dio pie a una broma sobre la diferencia de estatura entre el cantante y el periodista, y la carcajada del artista terminó de romper cualquier formalidad.
Era, en definitiva, una visita breve. Donald había llegado a Necochea para acompañar la exhibición de la película y pocas horas después volvería a la sala del Gran Sud. Pero aquella conversación permitió conocer algunos detalles de un momento particularmente intenso de su carrera.
Del disco al cine
Donald reconoció entonces que no se consideraba actor, aunque admitió que le gustaría serlo. Sobre En una playa junto al mar, explicó que le había gustado participar porque se trataba de una película con ritmo y juventud, en la que intervenía buena parte del elenco.
La película había sido dirigida por Enrique Cahen Salaberry y contaba, además, con las actuaciones de Evangelina Salazar, Jorge Barreiro, Joe Rígoli, Tono Andreu y Eddie Pequenino, entre otros. La filmografía posterior de Donald registra aquella producción como su debut cinematográfico de 1971.
En la entrevista, el cantante destacaba especialmente el respaldo recibido de sus compañeros y del productor Carlos García Nacson y el director Cahen Salaberry. Para él, se trataba de una oportunidad que había decidido aprovechar plenamente.
La película había sido filmada durante el verano anterior en Mar del Plata y su estreno se había reservado para la temporada estival. El 11 de febrero de 1971 tuvo su presentación exclusiva en aquella ciudad, apenas unos días antes de la llegada de Donald a Necochea.
El relato de Ecos Diarios también permite advertir la dimensión que se pretendía darle a aquella producción. Alex Mc Cluskey contó que a la presentación marplatense había asistido una delegación procedente de Hollywood, integrada por Mike Connors y Susan Strasberg, además del actor argentino Fernando Roca y el periodista León Balter.
El propósito de la película, según explicaba la nota, era ofrecer una comedia musical de verano, colorida y juvenil, inspirada en el estilo de las producciones protagonizadas por Doris Day, quien aparecía vinculada al proyecto como madrina.
Para Donald, el cine parecía ser entonces una nueva posibilidad dentro de una carrera que ya había tomado impulso en la música.
“Tiritando” y el disco de oro
Pero si había una canción que inevitablemente debía aparecer en una conversación con Donald en aquel verano de 1971, era “Tiritando”.
El cronista de Ecos Diarios no dejó pasar la oportunidad de preguntarle por aquel éxito. Donald respondió que continuaba cantándolo con el mismo entusiasmo que al principio.
La conversación también pasó por Compañeros y Scaba vadi vidu. Y justamente en aquellos días se había producido otro acontecimiento importante en su carrera: el sello RCA Víctor le había entregado el disco de oro por haber alcanzado el millón de placas vendidas, según consignó el periódico.
La cifra ayuda a comprender por qué aquella visita a Necochea podía generar una sala llena y una recepción particularmente entusiasta. Donald no era simplemente un cantante que estaba promocionando una película: era uno de los artistas más populares de la época.///
Para comentar, debés estar registradoPor favor, iniciá sesión