Dos caras de una misma moneda
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En uno de los acontecimientos plausibles de los últimos tiempos, máxime por el tipo de servicio que brinda, en las últimas horas fue inaugurado el nuevo edifico propio en el que volverá a funcionar el Jardín Maternal Municipal Pichi Huinca.
Enclavado en una poblada barriada de la ciudad, más precisamente en terrenos linderos al hospital Emilio Ferreyra, la refundación del establecimiento corona un esfuerzo de mucho tiempo, en especial de la actual gestión municipal, que llegó a buen puerto y dará cabida a una matrícula de 120 niños, entre 45 días y 2 años de edad, a la vez que significa una salida laboral para 16 docentes y ocho auxiliares.
Las espaciosas y funcionales instalaciones, construidas con buen gusto, se constituyen en el quinto servicio educativo de la comuna (cuatro jardines maternales y otro para niños mayores de tres años).
La feliz concreción es sin dudas una apuesta más desde el Estado, en este caso el municipal, para apuntalar a la formación del individuo, a partir de la etapa inicial, a la vez que, sin dudas, otorga una mayor inclusión.
En este último aspecto, más de la loable concreción de este nuevo lugar, cabe resaltar que la demanda de centros de nivel maternal en el orden público sigue siendo grande. Sin embargo, no hay que olvidar que el contar con cinco servicios significa una alta inversión, en algo tan primordial como la educación inicial.
La positiva novedad del Jardín Pichi Huinca contrasta con el nuevo agravio al que se ven sometidos los alumnos que asisten a los distintos niveles de la educación pública, que lamentablemente en no podrán empezar las clases el próximo miércoles, como lo establece el calendario oficial.
Una vez más la disputa salarial entre el Gobierno y los politizados gremios, cuyos dirigentes parecen pensar más en el año electoral que en la educación, vuelve a generar incertidumbre, perjuicio e injusticia. Es que no todos los chicos tienen las mismas oportunidades de aprender.
En el deterioro social que desde hace años viene teniendo la Argentina, la educación es, quizás, la llave principal para empezar a revertir este presente y comprometer un promisorio futuro para numerosos integrantes de varias generaciones.
Ojalá que el esfuerzo que, por ejemplo, significa gestionar la construcción de un nuevo centro educativo y verlo hacerse realidad sea correspondido con el hecho de que en esas aulas haya clases. Ello depende del grado de sacrificio y responsabilidad al que estén dispuestos a ofrecer los educadores.
Si ello no ocurre seguiremos padeciendo contrastes que crean desigualdad y terminan desanimando y mellando nuestro porvenir como Nación.