Dos espías nazis habrían sido movilizados a Necochea
Nuevos documentos refuerzan la hipótesis del submarino alemán hundido frente a la costa, entre Arenas Verdes y Costa Bonita
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JUAN JOSE FLORES
Redacción
La presentación de nueva documentación por parte del grupo de investigación Eslabón Perdido vuelve a poner bajo la lupa una historia que durante décadas ha sido minimizada, ignorada o atribuida al terreno del mito: la supuesta presencia de un submarino nazi hundido frente a las costas bonaerenses, entre Arenas Verdes y Costa Bonita, al norte de la ciudad de Necochea.
Los nuevos datos, dados a conocer por el periodista Abel Basti, refuerzan su propia hipótesis, elaborada a lo largo de años de trabajo, y apuntan directamente al accionar de dos espías alemanes –identificados como Sargo y Luna– que habrían estado operando en territorio argentino en los últimos días de la Segunda Guerra Mundial, preparando la llegada de un sumergible a la costa atlántica hacia fines de julio de 1945.
Según consta en los documentos revelados por Eslabón Perdido, el 25 de abril de ese año, cuando el Tercer Reich se encontraba en plena desintegración, un mensaje secreto fue enviado desde el cuartel general de la Marina alemana hacia Sudamérica. Su contenido instruía a Sargo y Luna para ultimar detalles logísticos y estratégicos en torno a un desembarco inminente en Necochea.
Esa fecha, apenas cinco días antes del suicidio de Adolf Hitler en el búnker de Berlín, da cuenta de que, incluso en los estertores del régimen nazi, seguían vigentes los planes de escape. La operación no habría sido improvisada: se trataba de un plan largamente estudiado, en el que Argentina –neutral durante la mayor parte de la guerra– figuraba como destino clave.
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Giro sorpresivo
La investigación tomó un giro sorpresivo el 21 de marzo de 2021, cuando Basti y su equipo anunciaron haber hallado un pecio frente a la costa, en el límite de los partidos de Necochea y Lobería.
Tras un aviso formal ante la Prefectura Naval Argentina, la fuerza confirmó la existencia de un objeto sumergido a unos 28 metros de profundidad y aproximadamente 4 kilómetros de la costa, aunque no precisó si se trataba de un submarino.
No conforme con la respuesta oficial, Basti recurrió a especialistas independientes. Los ingenieros navales Juan Martín Canevaro y Andrés Miguel Cuidet aseguraron que el objeto no correspondía a un buque tradicional y que presentaba características compatibles con un sumergible. No obstante, fueron cautos al afirmar que se trataba de una “aproximación técnica”.
La confirmación más sólida llegó desde Europa. Basti remitió la documentación y las imágenes obtenidas al Centro de Estudios Subacuáticos de la Liga Naval Italiana. El perito Fabio Bisciotti, con vasta experiencia en identificación de naves de la Segunda Guerra Mundial, concluyó que se trataba de un submarino alemán tipo IX. Reconoció, con un 90 por ciento de certeza, la torreta, el periscopio, las escotillas y los compartimentos de torpedos.
Más tarde, una expedición técnica impulsada por la Fundación Reitich reforzó estos hallazgos: se detectaron elementos estructurales consistentes con los submarinos de la clase VII o IX del régimen nazi y se constató un alto grado de destrucción compatible con una explosión deliberada para ocultar la nave tras su uso.
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El misterio del tercer submarino
Existen numerosos registros de la presencia de submarinos alemanes en la Argentina al final de la guerra, pero hay dos que son indiscutibles. El 10 de julio de 1945, el U-530 se rindió en Mar del Plata con una tripulación de 40 hombres. Semanas después, el U-977 hizo lo mismo, con 32 tripulantes a bordo. En ambos casos, sus capitanes decidieron entregarse a las autoridades argentinas.
Pero el caso del presunto submarino hallado en Necochea es diferente. No hubo rendición, ni registros oficiales del nombre del capitán o de su tripulación. Tampoco se sabe con certeza qué –o a quiénes– transportaba. Esto ha alimentado durante décadas especulaciones sobre posibles desembarcos clandestinos de jerarcas nazis y materiales estratégicos tras la caída del Tercer Reich.
La documentación presentada recientemente por Eslabón Perdido abre una nueva línea de análisis: si Sargo y Luna estaban en territorio argentino a la espera de una nave en julio de 1945, y si efectivamente fue hallado un submarino a pocos kilómetros del punto estimado, ¿hasta qué punto puede descartarse la hipótesis de un tercer sumergible?
Burocracia y silencio oficial
Pese a las pericias, los documentos y las expediciones, ni el Estado argentino ni el gobierno alemán han emitido una confirmación categórica. A través de una misiva oficial, Berlín le respondió a Basti que “no hay indicios” de que se trate de un submarino de origen alemán. La Prefectura Naval Argentina, por su parte, no volvió a pronunciarse tras su primer informe de 2021.
Mientras tanto, el periodista y su equipo continúan con su investigación, convencidos de haber hallado una pieza clave para reescribir un capítulo olvidado –o silenciado– de la historia del siglo XX en Sudamérica.
“La historia oficial aún no ha dado respuesta a muchas preguntas”, sostiene Basti. “Nosotros vamos a seguir buscando, aunque sepamos que nos enfrentamos a décadas de silencio y negación”.
La historia del submarino en las costas de Necochea, al parecer, está lejos de haber sido hundida del todo.
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