Dos familias destruidas en un episodio “extraordinario”
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El robo de un teléfono celular que terminó en una tragedia
La muerte de Marcelo Gastón González forma parte de una historia de violencia sin fin en la que está inmersa la sociedad. En este caso que se ventiló durante la extensa jornada de ayer en el recinto de Justicia, quedó en evidencia que dos familias resultaron destruidas.
Los parientes del joven de 32 años llorando por la pérdida irreparable y el matrimonio Bellavía y su hijo insertos en un verdadero drama que también golpeó a la salud de estas personas, indefectiblemente.
“Juan Omar Bellavía es una persona que piensa, no es violenta o impulsiva. Es alguien que tiene en sus pensamientos al trabajo y a su familia”, indicó la perito psicóloga María Laura Pernice, integrante de la Defensoría Oficial de nuestra ciudad.
Acotó en su declaración ante los miembros del jurado y la jueza Irigoyen Testa que el hombre que estuvo sentado en el banquillo de los acusados “quedó muy afectado por lo ocurrido” y calificó al episodio como “extraordinario”.
La profesional que mantuvo tres entrevistas particulares con el vecino de Quequén consideró que “Bellavía siempre estuvo preocupado por su hijo, a quien debía cuidar porque es una persona muy vulnerable”.
Otra declaración en referencia a la historia de vida de los Bellavía la brindó la trabajadora social Marisol Ruppel, quien narró características del paso del tiempo, desde que la familia dejó José C. Paz en el Gran Buenos Aires y se radicó en Quequén.
Varios testimonios
Entre los varios testimonios que se escucharon ayer, también se destacaron las palabras de Lorena Paola Díaz, la pareja de Marcelo Gastón Díaz, quien respondió a los interrogatorios de la Fiscalía y la Defensoría Oficial.
Se trataba de una testigo presencial del violento hecho durante la noche del 24 de noviembre de 2017, en el inmueble de calle 559 entre 576 y 578, del barrio Estación Quequén.
Se escuchó además el testimonio del joven Walter Burón, quien llevó a trabajar a González a una empresa de premoldeados de nuestra ciudad y estuvo algunos minutos junto a la víctima y a Franco Iantuorno, esa tarde-noche de noviembre de 2017.
Otro de los que declaró fue el propio Emiliano Bellavía (38) y a pesar de su discapacidad, trató de responder a las preguntas que le hicieron los abogados. Y contó las agresiones sufridas y el robo de su teléfono celular que luego desencadenó la tragedia.
El perito de Policía Científica brindó detalles de las diligencias realizadas en la vivienda que fue escenario del violento episodio y de cómo se secuestró el arma de fuego en poder de Juan Omar Bellavía.