Dos mundialistas precoces
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Francisco Maier e Ignacio Archieri sumaron una valiosa experiencia de vida y deportiva en el Mundial Sub-12 de padel en España

Si a muchos adultos viajar les cambia la vida, cuesta imaginarse lo que puede generar en un pibe de 11 años. El deporte en este caso fue la llave para que dos pequeños jugadores de padel, el necochense Francisco Maier y el loberense Ignacio Archieri, cumplieran el sueño de participar en el Mundial Sub-12 en España pero sobre todo sumaran una valiosa experiencia de vida.
Maier nunca había viajado a otro país y desde allí mismo todo fue una experiencia nueva. “Cuando subí al avión me empezaron a agarrar nervios, con dolor de panza y a sudar un montón”, reconoció sobre esas primeras 13 horas de vuelo, rumbo a Málaga, sede del Mundial. Y a la hora de jugar, también hubo que adaptarse: “Estuve cinco días entrenando en canchas de alfombra, vidrio y al aire libre. Todo distinto que acá. Picaba distinto y cuando se iba (la pelota) para arriba, se movía”, relató sobre las canchas españolas. Su padre Ariel, quien lo acompañó en la experiencia, apuntó que “Hay mucha diferencia en la organización, como todo en el primer mundo”.
Los primeros días fueron de entrenamientos y amistosos tanto para Maier como Archieri, cruzándose con jugadores de México, Estados Unidos, Chile, Colombia y Brasil, entre otros. “Lo más lindo fue conocer amigos de todas partes”, realzó el loberense quien fue acompañado por su padre Pablo.
En cancha
A la hora de jugar, Archieri compartió que “el primer partido, en los dos primeros games estuve re-nervioso… por suerte ganamos en el tercer set. Con eso ya estaba conforme. Después me pude soltar”. Maier coincidió que “tuvimos muchos nervios en el primer partido pero ganamos fácil”. El necochense jugó junto al salteño Agustín Marcial, mientras que Archieri lo hizo junto al olavarriense Mateo Conte. Aunque no les tocó competir en las instancias decisivas, disfrutaron alentando a sus compañeros argentinos: Tino Libaak, de Villa Mercedes San Luis, y Ramiro Valenzuela, de Lomas de Zamora, fueron campeones y Agustín Ruiz-Juan Rubini, terceros.
Ambos jugadores locales lograron su clasificación al Mundial disputando un selectivo nacional, pero conformando parejas distintas. Maier incluso debió pasar un cambio de compañero y adaptarse sobre la marcha. “Empecé el año con Enzo Jensen, de Mar del Plata, pero se fue a vivir a Italia, asi que tuve que cambiar de compañero”. Al respecto, explicó que “me acostumbré y me adapté rápido. Soy derecho para jugar, pero juego del lado del revés generalmente. Igual siempre jugué con Conte de drive, así que me sentí cómodo”.
Fuera de competencia, en España, Archieri tuvo la chance de entrenar con Fermín Novillo, ex número 1 del mundo, mientras que Maier recordó que se cruzó con “(Federico) Chingotto y (Juan) Tello, los argentinos, que fueron a la inauguración, y nos sacamos una foto”.
Turistas
Y también fuera de la cancha hubo lugar para compartir buenos momentos. Ambos recorrieron Málaga y Marbella con el grupo de jugadores de la selección y los padres. Francisco compartió además que a pesar de ser hincha del Barcelona, tuvo la chance de conocer Madrid: “Fuimos a conocer el estadio (Santiago Bernabéu) pero no pudimos ir a ver un partido pero no conseguimos entradas”. Quien tuvo mejor suerte fue Ignacio quien se dio el gusto de ver al Barcelona y a Messi, en un partido por la Champions League.
Con pelota número 5
El fútbol forma parte de la vida de ambos. En el caso de Francisco comenzó a jugar al padel al mismo tiempo que lo hacía con la pelota número 5, hace tres años. Y también le va muy bien jugando como mediocampista central en la categoría 2006 del Club Del Valle, que este año ganó la BA Cup internacional en Buenos Aires. “Tuvimos una charla con “Pelusa” (Gustavo) Vómero (DT de Del Valle) para explicarle los motivos por los que iba a faltar”, explicó el padre de Francisco. “Y de común acuerdo decidimos no presionarlo y que haga las dos cosas a la vez. Y que luego él tome la decisión de seguir donde quiera en el fututo. Es muy chico. Darle la oportunidad de que conozca el mundo del padel y siga en el fútbol”, apuntó Ariel, quien acercó a toda la familia al padel, incluyendo a Ian y Brian, los hermanos de Francisco. Siempre con la ayuda de Cintia, la mamá, que los acompaña a todos los torneos. “El año que viene seguiremos así. Es muy sacrificado porque hay que entrenar todos los días. Lunes, miércoles y viernes padel y martes y jueves fútbol. Y los findes, torneos”, agregó.
El desafío para ambos chicos, después de todo lo vivido, será volver a disfrutar algo igual. “Tengo muchas ganas de seguir adelante y poder viajar al Panamericano, en Estados Unidos, el año que viene”, confió Maier. El camino no será sencillo, pero con el apoyo de la familia, las ilusiones de seguir creciendo junto al deporte los motivan.///