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Antes que el terror de lo visible,
antes
que las marcas
en el cuerpo
estuvo el silencio como testigo,
las manos encadenadas
la pena del alma
el control obsesivo,
el dominio
el vacío,
Y el encierro de su voz
Todo eso,
Antes
que el terror de lo visible
Lic. Sandra Altolaguirre
…………
De repente, esa mujer bonita que te tomaba audiencias y te recibía siempre
con una sonrisa y lindas palabras, desaparece. La misma mujer, que también te
entregaba sus delicias oliendo a manteca y chocolate, y con las manos llenas
de harina, y se quedaba charlando de bueyes perdidos aunque el tiempo la
apremiara porque tenía mil huevos de pascua para entregar. Una mujer que
tenías al lado en el cumple de una amiga en común y lo agradecías porque era
una compañía preciosa que te robaba unas cuantas carcajadas. Una chica que
seguís en las redes y que pidió que le enviáramos buenas vibras porque era su
primer torta de casamiento (lo cual por supuesto haces). Esa joven que se
preparó para esa fiesta, a la cual llevaba su creación y su alegría, que sube
una foto a Instagram con su mejor vestido y sale de su casa sin saber que no
va a volver. Desapareció. Y cómo pega siempre cuando pasan estas cosas. Es
como si la trompada que le dieron a ella nos hubiese pegado a todas en el
estómago. Un nudo. Esa opresión en el pecho, cerca de la garganta, donde
dice Benedetti que debe estar el alma hecha un ovillo. Qué reverenda mierda
todo. Así, sin remate.
Anónimo
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Sobre los autores:
Esta es una publicación especial de Ecos Literatura, fuera de concurso, donde existen dos autores diferentes y donde, excepcionalmente, se ha permitido a uno de ellos publicar de manera anónima, lo cual está prohibido en las bases y condiciones de este segmento de Ecos Diarios. No obstante, esta es una sección que incentiva la escritura y la expresión, incluso en momentos difíciles como este.
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