Edificio Royal: emblemático inmueble, que le sigue ganando al paso del tiempo
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La propiedad está por cumplir 90 años. En la actualidad no llegan a 30 los residentes estables. Falta de mantenimiento en su exterior
Su estructura ya no tiene el fulgor e imponencia de los viejos tempos. Y pese a que se observa una marcada falta de mantenimiento en buena parte de su frente, especialmente el que da hacia el mar, el edificio Royal sigue siendo emblemático en el corazón de la Villa Díaz Vélez.
El inmueble de la avenida 2 y calle 85, que fuera inaugurado en el verano de 1929 y que hasta fines de la década del 50 funcionara como hotel, hoy muestra el deterioro que generan el paso del tiempo, pese al esfuerzo del consorcio por ir manteniéndolo.
Transcurridos los meses veraniegos el silencio reina en la edificación y mucho tiene que ver que la «población” que lo ocupa es de unas treinta personas. Muy poco si se tiene en cuenta que hay 110 departamentos en sus seis pisos.
La tranquilidad que exhibe el lugar, que lógicamente se altera cada verano cuando unas 400 personas lo ocupan, se multiplica en dos ausencias llamativas: falta de un portero eléctrico y hasta de un timbre en el sector de ingreso, que da a la calle 85.
Un encargado se ocupa de la limpieza y monitorea los arreglos que se van encarando, entre ellos el próximo recambio del sistema de funcionamiento de dos de los tres ascensores, que datan desde la inauguración del inmueble.
Falta de pintura
Pese a que no presenta las fisuras que tuviera hace unos años y obligaran a reparar en forma urgente columnas y vigas del salón donde funcionara el Casino y los techos de los departamentos del último piso, el frente del edificio Royal reclama pintura.
Otro aspecto negativo es el estado de las recovas que dan a la avenida, que se muestran sucias, mientras que los diez locales de su contorno cerrados le dan un aspecto de dejadez, que se contrasta con el interior, donde excepción del abandonado primer piso (el amplio salón que en su momento cobijara al Casino de la ciudad y alguna confitería bailable), las instalaciones lucen en buen estado y agradables a la vista. De hecho se conserva la calidad de los pisos y la carpintería de las antiguas puertas y ventanas.
Sobre las últimas mejoras se dio cuenta se arregló a nuevo la terraza y actualmente se efectúan pinturas en los pasillos de los distintos pisos. Asimismo se aclaró que no hay filtraciones de agua producto de las lluvias.
Se supo, como suele ocurrir en otros edificios, que existe retraso en las expensas que deben abonar los propietarios de los departamentos, lo que en algunos casos deriva en demandas judiciales y que termina dificultando los arreglos y mantenimiento.
Los departamentos, varios de los cuales están alquilados, poseen el servicio de gas natural y cuentan con calefactores.
Una de las particularidades del Royal, que junto al hotel Marino (habilitado en 1910) y el Raimondi (1928) son las edificaciones más viejas en la Villa que se mantienen en pie, no cuenta con cocheras.
Un poco de historia
El Royal fue la primera construcción de seis pisos que se levantó frente al mar y funcionó como hotel hasta finales de la década del 50.
El lugar albergó a varias generaciones de turistas, que llegaban a colmar sus 200 habitaciones con teléfono, baños de agua de mar caliente y un túnel que pasaba por debajo de la avenida 2 para que los clientes accedieran directamente a la playa.
El mismo quedó clausurado cuando se pasó el caño de gas natural por la vereda de la avenida 2, aunque aún se puede apreciar sobre la playa, detrás del paredón, el final de esa especie de manga.
A propósito de este sector, al momento de la visita de Ecos Diarios mostraba una notoria acumulación de basura de todo tipo.
En sus épocas de brillo, el bien decorado edificio convocaba en su salón principal a las mejores orquestas locales y del país, que animaban concurridas fiestas.
Además, en ese amplio espacio del primer piso funcionó la sala de juegos del Casino desde mediados de la década del 50, hasta febrero de 1973, fecha en que se inauguró el Complejo Nuevo Casino.
La mutación
El paso del calendario, con varias intervenciones en su exterior e interior motivó la alteración del edificio original, que por esta cuestión no puede ser considerado patrimonio arquitectónico de la ciudad, pero ello no altera la imponencia del Royal.
Entre las principales modificaciones, el frente original perdió sus ladrillos a la vista, las mansardas del último piso y el mirador ubicado en la ochava de la terraza.
El Royal como hotel cerró sus puertas en 1958 y las habitaciones de los pisos superiores fueron reformadas y se transformaron en departamentos de uno, dos y tres dormitorios y locales en la planta baja.
De los primeros tiempos y la construcción original, los vestigios que se mantienen son el hall de entrada, la antigua escalera de mármol que comunicaba los seis pisos y los dos primitivos ascensores, que en poco tiempo también serán cambiados.