Eduardo Marchioni recordó al Roña Castro: “Jugaba a boxear y le salía”
El profesor y periodista de Necochea acompañó la preparación del ex campeón mundial antes del histórico nocaut número 80
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El fallecimiento de Jorge “Roña” Castro, ex campeón mundial de boxeo, dejó el recuerdo de una extensa trayectoria deportiva y de los vínculos que forjó a lo largo de su carrera. En Necochea, uno de quienes compartió una etapa importante de su camino fue Eduardo Marchioni, profesor de educación física y periodista deportivo, que acompañó su preparación durante dos meses y medio antes de una pelea que quedó en la historia: la victoria por nocaut ante el brasileño José Roberto Coelho, con la que alcanzó los 80 knockouts.
Castro murió este miércoles a los 59 años, luego de sufrir una descompensación en el Bingo de Morón, en un cuadro asociado a la diabetes que padecía. La noticia generó repercusiones en el ambiente del boxeo y entre quienes conocieron al santacruceño, protagonista de una carrera profesional con 144 combates, 130 victorias y dos títulos mundiales en la categoría mediano.
Marchioni recordó los días que el “Roña” pasó en la ciudad durante 2002, cuando llegó por invitación del comerciante y dirigente deportivo Daniel Rizzo. Durante aquella estadía, el periodista colaboró con la puesta a punto física del boxeador, que buscaba recuperar condiciones para afrontar el compromiso ante Coelho.
“En el 2002 realizó una pelea que fue importante en la parte estadística porque al vencer por knockout al brasileño José Roberto Coelho, logró el récord de 80 knockout”, señaló Marchioni, quien también destacó la dimensión de la carrera del púgil y su capacidad para afrontar desafíos de distinta exigencia.
“Una carrera impresionante de más de cien peleas profesionales. Había sido campeón del mundo, y tuvo también su ascenso de peso. Estaba en la categoría de los medio pesados, le costaba mucho entrenar ya en los 86 kg, y vino a Necochea a visitar primero a través de una invitación de Daniel Rizzo. Él le abrió las puertas, le facilitó comodidades, el alojamiento, desplazamiento, contactos y yo fui convocado en ese momento también para acercarme”, relató.
El profesor de educación física recordó que seguía la trayectoria de Castro desde sus primeros pasos en el boxeo amateur, una etapa en la que ya sobresalía por sus condiciones. "Después, como profesional, empezó una carrera muy activa, con 12 a 15 días de diferencia entre una y otra pelea. Así fue hilvanando knockout tras knockout hasta ser campeón argentino y campeón del mundo”, explicó.
El apodo de “Locomotora” respondía a su potencia y a la intensidad con la que avanzaba sobre sus rivales. El de “Roña”, en tanto, tenía relación con su carácter durante la juventud, cuando, según recordó Marchioni, buscaba pelea con amigos y compañeros. Sin embargo, esa actitud cambió cuando comenzó a competir de manera oficial.
“Ahí ya huía de esas posibles contiendas callejeras o en los bares cuando lo provocaban. Eso era parte del comentario en los días que estuvo en Necochea en el año 2002, que permaneció unos dos meses y medio, casi tres meses antes de su pelea con Coelho”, contó.
Su preparación en Necochea
La experiencia de trabajar junto a Castro le permitió a Marchioni conocer de cerca una de las particularidades del boxeador: su talento natural no siempre iba acompañado por la disciplina necesaria para sostener una preparación física rigurosa.
“Colaboramos en su preparación porque él no era muy disciplinado, tenía problemas de apego al gimnasio”, recordó. A pesar de esas dificultades, el ex campeón mantenía una confianza particular en sus condiciones y una predisposición a asumir riesgos frente a rivales de jerarquía.
Marchioni explicó que Coelho no era un adversario sin experiencia, aunque su trayectoria no tenía la dimensión de la del argentino. Por eso, la pelea exigía una preparación seria, sobre todo porque Castro ya había superado los 30 años y acumulaba un desgaste importante después de numerosos combates.
“Él enseguida me reconoció de unos cuantos encuentros periodísticos que habíamos tenido en sus inicios profesionales, cuando había peleado en los Estados Unidos por primera vez y a su vuelta tuvimos conversaciones”, recordó sobre el primer acercamiento durante aquella estadía en Necochea.
El periodista también destacó la memoria del boxeador y su capacidad para recordar datos de su carrera. Según contó, Castro se sorprendía por el conocimiento que Marchioni tenía de sus primeros años como profesional e incluso le había prometido que, si en algún momento tenía un programa de televisión, lo convocaría como columnista permanente.
En el plano deportivo, el “Roña” se caracterizó por buscar enfrentamientos exigentes, incluso cuando las condiciones físicas no lo favorecían. Marchioni mencionó su combate frente al kazajo Vassiliy Jirov, en el que perdió por puntos después de ofrecer una actuación que consideró digna, pese a la desventaja física y al momento de su carrera.
La victoria ante Coelho en Necochea resultó, en ese sentido, una antesala de aquel desafío internacional. Además de permitirle alcanzar los 80 nocauts, le dio impulso para volver a competir frente a nombres importantes del boxeo mundial.
Talento natural
Al momento de elegir una imagen para recordar a Castro, Marchioni puso el acento en las condiciones que le permitieron destacarse, aunque consideró que una mayor disciplina podría haber potenciado todavía más su carrera.
“Me quedo con toda esa pena de que no pudo emplearse al máximo como disciplina, como entrenamiento. Porque era un dotado, tenía condiciones naturales increíbles. Él jugaba a boxear y le salía, es como aquel jugador de potrero que es trasladado a una cancha de primera división, le ponen la camiseta y juega con lo que aprendió en el potrero. Castro se desenvolvía de esa manera”, expresó.
El periodista describió una preparación en la que el trabajo de gimnasio no siempre alcanzaba la intensidad que requería un deportista de su nivel. “En el gimnasio hacía un poco de guanteo, hacía un poquito de bolsa, no demasiado. Podría haber aprendido mucho más, evidentemente lo que él hacía le alcanzaba”, sostuvo.
Esa capacidad para competir en las condiciones más diversas también despertaba interrogantes sobre las consecuencias de una carrera marcada por el desgaste y por los golpes recibidos.
En sus últimos tiempos, el ex campeón también había orientado parte de sus esfuerzos hacia una labor social, con la asistencia a comedores y merenderos. Durante la pandemia, adaptó su gimnasio de Temperley para ayudar a vecinos y, más recientemente, había proyectado la apertura de un nuevo comedor en Morón.
Para Marchioni, esa faceta también forma parte del recuerdo de un deportista que nunca dejó de mencionar sus orígenes y que buscó devolver parte de lo que había recibido: “Recordarlo porque en los últimos tiempos se había empeñado en una labor social, con los comedores. Creo que ha sido muy importante él, que siempre hablaba de que no se olvidaba de sus orígenes".
"Por lo menos a la distancia de donde estamos nosotros ahora, estaba cumpliendo con ese mandato que sentía que debía hacer”, concluyó.
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