Educación física y de espíritu
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El Centro de Educación Física N° 76 de Quequén cumplió 30 años alcanzando a todos los barrios del distrito con su propuesta deportiva y social
Saqueos, inflación y un traspaso de mandato presidencial anticipado, era el intenso contexto nacional hace 30 años durante el cual nacía una de las instituciones deportivas más importantes del distrito. El Centro de Educación Física N° 76 de Quequén recibe hoy semanalmente a más de 2.000 personas, entre niños y adultos, y alcanzando a todos los barrios del distrito con su propuesta deportiva y social.
Todo era mucho más modesto allá por marzo de 1989 cuando se aprobó su creación o en agosto de ese año cuando comenzó a funcionar producto de un convenio entre la Unión Vecinal de Fomento de Quequén, que cedió sus instalaciones, y un grupo de vecinos que apostaron por darles otra educación a sus hijos.
En una década creció con enormes pasos hasta tener su propio predio en avenida 554 y calle 513, en 1999. De una matrícula de 550 chicos que había en 2001, se pasó al casi el doble cuando en 2005 se concretó la ampliación del monumental gimnasio. Fue la satisfacción de ver realizado un viejo anhelo de la asociación cooperadora y por entonces de la notable gestión de Rosa Lorenzo como directora del CEF por mucho años.
Trasciende Quequén
Hoy, el CEF transciende su propio programa deportivo, sin descanso, de lunes a viernes de 8 a 22, abierto todo el año. Tiene anexos en la Escuela N° 10, con clases de gimnasia artística y rítmica, y natación en el natatorio de calle 55 y 62, además de articular con la Escuela N° 502 y 503 y recibe alumnos de la Unidad de Enseñanza Universitaria de Quequén, las Secundarias N°17 y N°3, y del profesorado de Educación Física del Instituto Superior de Formación Docente. Incluso la Base de Campamento, en 71 y 4, en pleno Parque Miguel Lillo, pertenece al CEF y es utilizada por todo el distrito. Hasta llega a la playa, con las clases de surf en Quequén y Necochea, en la ya tradicional acción de verano que comenzará en diciembre.
La profesora Catalina Trucco es la directora del CEF desde hace casi tres años, en lo que es para ella un desafío y a la vez una satisfacción constante: “Es una profesión hermosa, que nos llena de orgullo, y ni hablar ser directora. Lo empecé como una aventura, porque no dejamos de ser profes, pero siento que lo hacemos entre todos los profes que están”.
Sobre el presente de la institución, agregó la importancia de los encuentros inter-CEF que reúnen a alumnos de Centros de la región, principalmente de La Dulce, Juan N. Fernández, Lobería y San Cayetano. “Viajamos y también recibimos entre cinco o seis encuentros por año. El 12 y 13 de noviembre será para ‘actividades en el ambiente natural’, que se hace por primera vez en Necochea, en la Base de Campamento”, explicó. También valoró el desarrollo de la escuela de minibásquetbol, que se encuentra participando desde hace dos años en los torneos de la Asociación de Necochea, y el trabajo del vóleibol con dos equipos de categorías maxi en la liga local.
Dentro del extenso programa de actividades que ofrece el CEF se encuentran: Educación Física infantil y para adultos, natación, gimnasia artística, gimnasia rítmica, gimnasia funcional, gimnasia para embarazadas, básquetbol, skateboard, circo, tenis de mesa, hockey, fútbol, surf, bodyboard, vóleibol y vida en la naturaleza. La cuota mensual es de apenas $ 100 por grupo familiar.
Deportivo y social
Trucco resaltó el impacto social que tiene el CEF: “Es un espacio de encuentro, recreativo y de contención. Hay chicos que vienen caminando desde Necochea y se quedan toda la tarde. Es su lugar. Sentís que salvas vidas. Es un orgullo ser parte y cuando hace falta algo, siempre hay propuestas para generarlo. Quizás somos un grupo heterogéneo, pero el fruto es uno solo. Todos ayudan, niños y adultos”. Y hasta se animó a compartir su experiencia personal: “Han ido mi pareja, mi hermano o mi papá y se sorprenden ‘¿esto es el CEF?’. Se quedan impactados. Hasta que no entran no saben lo bueno que está, para decirlo en palabras sencillas”, referenció sobre el CEF, que tiene como nombre “Kem-Kem”, que significa en idioma araucano barrancas altas o en declive, que fue impuesto en junio de 2012.
“El impacto social es importantísimo. Es maravilloso. Las clases son heterogéneas, de edad y porque vienen de escuelas privadas, chicos de escuelas públicas o de bajos recursos. Somos una gran familia, profesores, auxiliares, la dirección, los papás, todos tienen su espacio”.