Un costo muy alto para evitar un paro
El ministro de Producción y Trabajo, Dante Sica, dijo ayer que el bono de fin de año de 5.000 pesos acordado con sindicalistas y empresarios «en principio englobaría al sector privado» y su pago será obligatorio «pero en un marco flexible».
En declaraciones radiales, Sica dio algunos detalles del pago del bono que se acordó el martes con la CGT y empresarios y por el que se está trabajando en la redacción de un decreto.
«Fue una muy buena reunión», aseguró sobre el encuentro con sindicalistas y empresarios en el que se acordó un bono que sería compensatorio (no remunerativo) a pagarse en dos cuotas.
Indicó que «en principio englobaría al sector privado», por cuanto «hay una paritaria abierta en el sector público», y destacó que se acordó «continuar esta mesa de trabajo».
En ese sentido, señaló que «veníamos manteniendo un dialogo fluido con todos los sindicatos», que es una mesa de diálogo y «un buen instrumento para acordar».
También adelantó que «vamos a hablar con el sistema financiero para ver alguna posibilidad de financiamiento», como también remarcó la voluntad de trabajar sobre los casos particulares que se les dificulte afrontar el costo de este bono,
Consultado sobre si será obligatorio, el funcionario dijo que «estamos planteando que sea para todos los sectores privados», y reiteró que habrá obligatoriedad «pero en un marco flexible».
Más tarde la Unión Industrial señaló que seis de cada diez empresas no están en condiciones de atender el pago de este bono.
Sica, indicó que el sector público, tiene abiertas las paritarias olvidando que la mayoría de los gremios que no han resuelto últimamente aumentos, tienen como reaseguro la “cláusula de revisión”, atento de haber firmado acuerdos hasta febrero de 2019 que fueron absorbidos por la inflación.
Esta medida que todavía no se encuentra firme recuerda a los aumentos o disposiciones sobre salarios que efectuaba el último gobierno militar, ante la falta de paritarias, donde disponía por éstos por decreto para el sector privado.
A partir del gobierno de Raúl Alfonsín nuevamente se reiniciaron las conversaciones entre empresas y gremios para conciliar condiciones de trabajo con la reapertura de las paritarias.
Lo acordado el martes ha sido un desesperado intento del gobierno para evitar el paro de 36 horas con el que amenazó la CGT. Tal es así que Héctor Daer aclaró que de cumplirse con el bono no habría paro.
El gobierno se ha ganado otro brete con la amenaza de la CGT, porque ha metido la mano en el bolsillo de las castigadas empresas, olvidando por otra parte la gran masa de empleados públicos, a las que Nicolás Dujovne tendrá que dar seguramente una solución además comprometiendo también a las gobiernos provinciales, y a los jubilados. Una salida demasiado cara para no llegar a otro paro.