Educación y cultura para todos
:format(webp):quality(40)/https://ecosdiarioscdn.eleco.com.ar/media/2022/10/GPS-3.jpg)
Intensa actividad de la Fundación Cultural La Dulce en un año muy particular para la institución. Grandes espectáculos, talleres, charlas y el constante vínculo con la comunidad de La Dulce y la región
–
“Este año ha sido muy especial por los cien años de nuestra entidad madre”, afirmó Alicia Heredia de la Fundación Cultural La Dulce. Durante 2022 la institución ha realizado obras en su sede y continuado con su incansable labor educativa a través de la biblioteca, los cursos y capacitaciones.
Espectáculos como la obra teatral “Rotos de amor”, con Roly Serrano y Osvaldo Laport, y un recital de Raúl Lavié, organizados con motivo de los 100 años de La Dulce Cooperativa, permitieron a la Fundación obtener fondos que luego fueron destinados a establecimientos educativos de La Dulce.
La Fundación se creó en 1974 precisamente por impulso de la cooperativa. El objetivo era hacer un uso racional de los recursos del Fondo de Educación y Promoción Cooperativa y crear una estructura que garantizara el destino más adecuado para los asociados no sólo de la cooperativa, sino para la comunidad en general.
El 30 de mayo de 1974 en la sede de la cooperativa los pioneros (todos ellos chacareros) comenzaron la obra de aportar cultura y educación a los ámbitos rurales.
Con el paso de los años, la Fundación se convirtió en una institución ejemplar en toda la región, aportando herramientas para el acceso a la educación y la formación continua a niños, jóvenes y adultos de la localidad y la región.
Por ello, el año del centenario de la cooperativa es tan significativo para la Fundación La Dulce.
Charlas, cursos y talleres
“Este año los cursos comenzaron más tarde porque se realizó la remodelación del techo y el piso de la sede de la fundación”, explicó Alicia Heredia, auxiliar bibliotecaria y técnica en administración que trabaja desde hace cuatro años en la fundación y quedó al frente de la institución tras la reciente jubilación de Betina Ferrario.
Como todos los años, en la institución se dictan talleres de órgano, teatro para niños y adultos, pintura, bordado, crochet, pintura country, costura, estimulación cognitiva para adultos e incluso uno de lectura desde la panza, que tiene como objetivo incentivar la lectura en niños de 0 a 3 años.
Por otra parte, Heredia destacó las capacitaciones que habitualmente se brindan con el apoyo del INTA y de la Facultad de Ciencias Agrarias de Balcarce.
En ese sentido, dijo que uno de los proyectos es recuperar los cursos de posgrado que hasta 2019 dictaban profesores de esa facultad.
Además, señaló que este año hubo una actividad en la fundación con profesionales de la Estación de Piscicultura dirigida a niños de las escuelas de la localidad.
Heredia también se refirió a la participación de la fundación en la maratón de lectura y la realización de una muestra de pinturas y música que sirvió de marco para homenajear a Betina Ferrario.
La biblioteca
“Nuestro registro histórico tiene 3.000 socios y 46.000 libros”, indicó Heredia en referencia a la biblioteca pública Mariano Moreno, que funciona en el edificio de la fundación, en la calle 24 al 1000 de Nicanor Olivera.
La biblioteca, que cuenta con un sector especialmente dedicado a los niños, fue hace varias décadas pionera en brindar acceso a Internet a la comunidad.
En la actualidad aún cuenta con varias computadoras que permiten a los usuarios acceder a Internet.
Por otra parte, la institución mantiene desde 1984 el programa de Valijas Viajeras, un sistema de extensión móvil y portátil de la biblioteca hacia las escuelas rurales.
Las valijas permitieron llegar con libros, primero a las escuelas rurales de la región y luego extendió su alcance a toda el área de influencia de la cooperativa fundadora.
Hasta 2019, el programa contaba con 220 valijas que se distribuían en las escuelas rurales, jardines o jirimm, y escuelas agropecuarias que la solicitan, en provincia de Buenos Aires, Santa Fe y Entre Ríos.
En la actualidad,explicó Heredia, el servicio cuenta con unas 230 valijas que llegan a unos 100 lugares de las tres provincias. Cada una de esas valijas lleva entre 40 y 45 libros, según se trate de establecimientos primarios o de nivel inicial.
Alicia señaló que existe un importante intercambio de experiencias entre la biblioteca y los establecimientos educativos y que las valijas se han ido adaptando con el paso del tiempo, no sólo han dejado de ser las antiguas maletas de cuero de los años 80, también su contenido se ha modificado de acuerdo a las necesidades de los usuarios.///