Educar sobre alimentación
:format(webp):quality(40)/https://ecosdiarioscdn.eleco.com.ar/media/2019/01/bromatolog%C3%ADa.jpg)
Por diversas cuestiones, ligadas estrictamente a la salud, la instrucción sobre temas relacionados a la alimentación se constituye en una herramienta eficaz y necesaria, sobre todo cuando va dirigida a niños y jóvenes.
Una de las variantes de la vinculación tiene que ver con la manipulación de los alimentos y su conservación, y en tal sentido en breve profesionales del área de Bromatología del municipio pondrán en marcha una serie de charlas gratuitas a alumnos de escuelas primarias.
Estas disertaciones, abiertas y no tan formales, hechas en un lenguaje sencillo y entendible para el tipo de auditorio que tendrán, se enfocarán en el manejo de los alimentos, su conservación, prevención de enfermedades e higiene de manos a la hora de alimentarse. Todas conductas que no son para nada obvias, de acuerdo a la educación.
También se buscará reforzar la involucración de los docentes, que a veces no cuentan con todos los conceptos para instruir a sus educandos sobre la materia.
La iniciativa está bien enfocada en cuando a sus destinatarios por dos cuestiones: se trata de niños que fijarán conceptos para toda la vida sobre cómo relacionarse correctamente con los alimentos y hacer un uso sano de los mismos; a la vez que se transformarán en agentes multiplicadores de la información adquirida, no sólo entre sus pares sino entre los adultos.
Otro enfoque sobre el tema alimentos, que lamentablemente no ha tenido continuidad, es el de las enseñanzas a los alumnos de normas de alimentación, para saber qué comer y en qué proporción. En este caso consejos que sirvan para revertir o morigerar una problemática que se viene acentuando desde hace años: la obesidad infantil.
En tal sentido hace un tiempo un grupo de nutricionistas llevó adelante una propuesta en distintos establecimientos escolares, donde brindaron explicaciones no sólo a los alumnos sino a los directivos, en pos de que en los kioscos de las escuelas prevalezcan los alimentos saludables, de bajas calorías, por caso frutas o yogures, y se suplan los que en su constitución tienen excesos de materia grasa y azúcares, por citar algunos aspectos.
Lamentablemente esta iniciativa no tuvo continuidad en el tiempo, lo que hubiera sido de suma utilidad; y son contados con los dedos de una mano las escuelas en las cuales los kioscos ofrecen alimentos de los llamados «sanos».
Claro que en este caso de la elección adecuada de alimentos a comer, muchas veces los padres hacen caso omiso, ya sea por desconocimiento o despreocupación, y no aconsejan a sus hijos en tal sentido.
Instruir en cuestiones como la que refleja esa columna es educar, y que mejor ámbito que la escuela para ofrecer pautas alimenticias. Por ello es necesario que se repliquen cada vez en más centros educativos, al menos en los niveles de primaria y secundaria. Y seguramente lo aprendido se transferirá a los hogares, para instalar en ellos mejores hábitos.