Ejemplos de cultura ciudadana
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A veces ante la vorágine de noticias que nos llegan a través de la gran cantidad de plataformas informativas, conviene detenerse en aquellas cuyos protagonistas son los vecinos que, movidos por un interés comunitario, trabajan desde distintas agrupaciones civiles a favor de genuinos objetivos. Entre las disputas políticas, los relatos y la posverdad correr la vista hacia otros actores sociales trae un poco de aire fresco y de esperanza porque nos demuestran que las comunidades siempre buscarán maneras de transcurrir la vida con pasión y altruismo, en beneficio de otros.
Estos vecinos son verdaderos militantes de la cultura ciudadana que la practican y promueven. La cultura se refiere a las normas y los valores compartidos por los habitantes de una localidad y lo ciudadano se refiere sobre todo a la dimensión política de las personas, que tienen derechos y obligaciones en el marco de la sociedad en la que viven.
La cultura ciudadana engloba la protección y la promoción de estos derechos, que permiten la convivencia pacífica entre las personas y que resguardan el patrimonio común. El vínculo entre cada persona y el entorno, su conducta en los espacios públicos y su participación en la toma de decisiones respecto a los intereses comunitarios forman parte de la órbita de la cultura ciudadana.
Entonces podríamos decir que aquellos vecinos dedicados a fomentar el cuidado de los espacios públicos o de la promoción de derechos culturales o sociales son parte de lo que hablamos
Y como muestra basta un botón, en esta oportunidad citaremos solo a tres asociaciones que con distinta trayectoria e impronta demuestran que el trabajo en quipo da sus frutos cuando se realiza con dedicación y compromiso, nos referimos al Centro Cultural y Biblioteca Andrés Ferreyra , a Efecto Mariposa y a Amigos de Las Cascadas.
En el caso de la primera, dijo su presidente, Juan Marraro, a “Ecos Diarios” que si bien el 2017 había sido un año de concreción de proyectos como el Multiespacio y la obra del Auditorium y de fructífero intercambio con agentes culturales tanto estatales como de la sociedad civil el tema presupuestario sigue siendo un problema en especial a la hora de pagar sueldos. Pese a esa dificultad, que por otra parte no es nueva, la entidad ya tiene en agenda para 2018 una lista de proyectos muchos de ellos vinculados a la biblioteca, es decir de acceso a los libros, la escritura y la lectura para cada vez más vecinos.
En el caso de la asociación civil Efecto mariposa es una agrupación nueva con un poco más de un año de trayectoria y se dedica especialmente a construir o ayudar a reparar casas de familias muy pobres. El grupo fue fundado por Juan Pedro Arabarco, un médico que trabaja en el Centro de Salud del Barrio General San Martín donde tuvo contacto con la extrema pobreza en la que viven muchas familias de esa zona. Actualmente, Efecto Mariposa está constituido por 25 personas aunque son muchos más los que colaboran al momento de levantar una pared, por ejemplo, ya que vecinos anónimos donan materiales o incluso su tiempo para la faena. En Efecto Mariposa están seguros que con asistencialismo no se cambia la vida de nadie en cambio de esta forma sí, “un chico que tiene una casa digna tendrá mejor calidad de vida que uno que vive en piso de tierra y sin agua aunque le llevemos ropa y leña todas las semanas”. A partir de esta actitud, en más de un año el grupo cambió la vida de muchas personas y sobre todo contagió solidaridad.
En el caso de la asociación Amigos de las Cascadas en agosto pudo recuperar el predio que tenía desde 2008 y hacía un año y medio había perdido. Contra reloj los integrantes de la entidad están trabajando para ponerlo en condiciones para que lugareños y turistas puedan disfrutar del aire libe a la orilla del Quequén. El promotor de este emprendimiento es Roberto González Mendizábal, un devoto de Ceferino Namuncurá que llegó al lugar, hace 9 años, para realizar junto a otros fieles, un santuario al beato. Si bien la Municipalidad colabora con la agrupación, ésta es la responsable del mantenimiento del lugar y para ello utiliza los mínimos recursos que junta por el cobro de la cuota societaria.
Las tres asociaciones tienen grandes diferencias entre ellas, de antigüedad, de función, de número asociados entre otras pero comparten el compromiso del trabajo en equipo en pos de un fin comunitario y las dificultades económicas propias de instituciones que principalmente se sustentan con el aporte de los socios.
Apoyarlas desde ámbitos públicos o privados, y esto no significa solamente dar dinero, es una obligación y una necesidad en este ánimo de hacer de nuestra ciudad un lugar más justo y más solidario, su ejemplo contagia y motiva e invita a seguir creyendo en que, en definitiva, el ciudadano es el principal artífice de su propio destino y del de su comunidad.
por María D. González
Redacción