“El acuerdo con Estados Unidos luce como un buen acuerdo, aunque faltan detalles clave”
El economista Fernando Marengo remarcó los posibles beneficios y riesgos pendientes.
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Fernando Marengo, economista y profesor, analizó el reciente acuerdo entre Argentina y Estados Unidos y planteó los puntos centrales que definirán su impacto real sobre la economía local en una nota realizada en Punto de Vista por Ecos Radio. Aunque consideró que, en términos generales, la iniciativa se perfila como positiva, advirtió que el resultado final dependerá de información aún no difundida: la lista de bienes que podrán comerciarse sin aranceles.
“Luce como un buen acuerdo, con dos patas principales”, resumió. Por un lado, el eje arancelario del cual dijo que “habrá productos que se comerciarán sin aranceles”, algo que puede abaratar costos para consumidores y mejorar la competitividad de ciertos sectores. Sin embargo, insistió en que “es clave saber cuál es la lista de bienes”, ya que de ella depende quiénes serán los ganadores y perdedores.
La otra dimensión que destacó es la eliminación de certificaciones duplicadas, que son aquellos productos estadounidenses que ya estaban validados en origen debían someterse nuevamente a procesos en Argentina, un obstáculo burocrático que encarecía y demoraba operaciones. Para Marengo, “las certificaciones unificadas” representan un avance concreto en la facilitación del comercio.
El economista ubicó el acuerdo en un marco conceptual más amplio: el de la especialización global. “El mundo produce aquello en lo que tiene ventaja y compra el resto. Esa es la base del comercio internacional”, sostuvo. En ese punto aprovechó para cuestionar el histórico modelo local de sustitución de importaciones. “Durante décadas Argentina quiso producir autos, celulares, ropa, computadoras, cosas en las que no somos eficientes”. Esa lógica, explicó, genera productos “carísimos y de mala calidad” para los consumidores, aun cuando ciertos sectores protegidos obtengan beneficios.
A su vez Marengo señaló que, como en todo acuerdo comercial, habrá sectores favorecidos y otros afectados. “Hay ganadores y perdedores”, expresó con claridad. Por ejemplo, la entrada de bienes más baratos puede perjudicar a industrias locales poco competitivas, pero mejorar el poder adquisitivo de la población. La clave, insistió, será la letra chica: si productos regionales, como los limones, ingresan al mercado estadounidense sin aranceles, el impacto será notable; si no, “vas a estar igual que hasta ahora”.
El economista también remarcó que Argentina debe dejar atrás la idea de limitarse al Mercosur o a un único socio. “El país tiene que comerciar con todo el mundo”, afirmó, al tiempo que vinculó la balanza comercial más al nivel de inversión y crecimiento que a los acuerdos específicos.
Potencial genuino
Al analizar la competitividad, identificó sectores donde el país tiene potencial genuino, como “agroindustria, petróleo y gas, litio, cobre, oro”, pero señaló limitaciones estructurales para aprovechar esas oportunidades, como la falta de infraestructura habitacional, educativa y urbana en zonas donde se concentran las actividades dinámicas: “Tengo problemas para llevar profesionales jóvenes a Neuquén porque no hay casas ni escuelas”.
Sobre la entrada de medicamentos y otros bienes sensibles, Marengo aseguró que su abaratamiento es coherente con el objetivo del acuerdo: “Los medicamentos tienen que ser más baratos”, dijo, pero explicó que además de los aranceles, existen barreras paraarancelarias –como demoras o falta de aprobación interna– que deberán corregirse.
En síntesis, Marengo ve en el acuerdo una oportunidad, pero subraya que el impacto dependerá de cómo se ejecute y de si Argentina logra integrarlo en una estrategia más amplia de apertura y competitividad. “La sociedad mejora en promedio, aunque haya ganadores y perdedores”, concluyó.///
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