“El agua en el campo es una cuenta corriente"
El productor rural Gustavo Almassio explicó que "no solo importa lo que llueve, sino lo que se aprovecha”
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El productor rural Gustavo Almassio pasó por el programa “Ecos Agro”, que se emite por Ecos Radio, y compartió su mirada sobre el actual escenario climático, el manejo del agua en los sistemas productivos y el impacto del calor tanto en la ganadería como en los cultivos. Desde su experiencia en el campo “El Totoral”, en la región, remarcó que el análisis del clima debe ir más allá del dato puntual de la lluvia.
“El agua en el campo hay que manejarla como una cuenta corriente: importa tanto lo que entra como lo que se aprovecha”, expresó Almassio. En ese sentido, explicó que medir solamente los milímetros caídos puede llevar a interpretaciones erróneas. “Puede llover mucho en poco tiempo y que gran parte de esa agua no quede disponible para el sistema productivo”, indicó.
Según el productor, el escenario actual no responde a una sequía. “Estamos atravesando un déficit hídrico clásico de enero, después de una primavera excepcional”, señaló, y recordó que el crecimiento de los forrajes durante la primavera fue uno de los mejores de los últimos años.
Calor y animales
Desde el punto de vista ganadero, Almassio explicó que el mayor riesgo aparece cuando el animal no logra recuperarse durante la noche. “El golpe de calor se produce cuando no refresca y el animal no puede bajar su temperatura corporal”, afirmó.
La sombra cumple un rol central en esta época. “Los árboles que hoy protegen a los animales fueron pensados hace décadas. En los días de calor extremo se ve claramente cómo los animales buscan refugio desde temprano”, comentó. A eso se suma la importancia del agua, que definió como el nutriente clave del verano.
Almassio remarcó que no solo importa la cantidad de agua, sino también su calidad y el caudal disponible. “Más que el tamaño del bebedero, lo fundamental es que el agua se renueve rápido y esté siempre limpia y fresca”, explicó. En jornadas de altas temperaturas, una vaca puede llegar a consumir entre 70 y 90 litros diarios.
También destacó la necesidad de estar presentes en el campo durante el verano. “Una falla en un molino o una válvula puede generar un problema serio en pocas horas si no se detecta a tiempo”, advirtió.
Suelo y cultivos
En agricultura, el productor señaló que la respuesta de los cultivos depende en gran medida de la profundidad del suelo. “El girasol es un cultivo indicador: en suelos profundos de nuestro distrito no siente la falta de agua, pero en suelos con tosca cercana, el estrés aparece rápidamente”, explicó.
En ese marco, resaltó los avances en manejo del maíz. “Hoy se puede sembrar maíz en ambientes donde antes era impensado, ajustando densidad y fecha de siembra”, señaló.
Para Almassio, la clave está en anticiparse y adaptar las decisiones productivas a una realidad conocida: enero suele traer calor y menor disponibilidad de agua, y el manejo es determinante para atravesar ese período
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