El año en que las obras superaron a la destrucción
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Hace cuatro décadas la gran inundación provocó graves pérdidas. Paradójicamente, 1980 fue uno de los años en que la ciudad más creció en toda su historia
Hace cuarenta años Necochea atravesó uno de los momentos más difíciles de su historia. Paradójicamente, el año en que la ciudad sufrió las mayores pérdidas estructurales, también fue el que más cantidad de obras se realizaron en el núcleo urbano.
Precisamente mañana se cumplen cuatro décadas de que fuera anunciada una inversión de US$50.000.000 para realizar obras de mejoras en Puerto Quequén.
El año 1980 fue el de la gran inundación, que arrasó con todo lo que encontró a su paso en las riberas del río Quequén, derribó puentes y destruyó parte de la infraestructura portuaria. Pero también fue el año de la remodelación la avenida 2, la inauguración del Puente Dardo Rocha y de tres escuelas.
Fue un año de grandes contrastes, que comenzó con preocupación de la comunidad agroexportadora por los problemas de calado de la estación marítima local. El balance de 1979 indicaba que ese año se habían exportado 1.135.026 toneladas de granos a través del puerto local, cifra demostrativa de los inconvenientes de la falta de profundidad del canal de acceso.
Precisamente debido a ello, el 3 de enero de 1980 comenzaron a trabajar las dragas 255-C y 258-C para mejorar el calado. Pero unos días más tarde la draga 258-C quedó fuera de servicio por problemas mecánicos. En ese momento el calado del puerto era de sólo 22 pies, menos de la mitad de la profundidad actual.
En contraste con esa situación, en esos días estaba a punto de finalizar la construcción de la Estación de Piscicultura en el paraje “Las Cascadas” y era aprobado el proyecto para la obra de repavimentación y ensanche de la entonces denominada Avenida Lobería de Quequén.
El proyecto del Frente Costero era el tema del momento, mientras que finalizaba la construcción del nuevo edificio de la Escuela 7 y comenzaban los trabajos de construcción de la sucursal Quequén del Banco Provincia.
Ante los reiterados reclamos de productores y exportadores, en los primeros días de febrero de aquel año la Secretaría de Estado de Intereses Marítimos pre adjudicó los trabajos del canal de acceso a Puerto Quequén por un presupuesto superior a los 12.000 millones de pesos.
El 9 de febrero de aquel año se colocó la piedra basal del Frente Marítimo de Necochea y el intendente Alberto Percario señaló que la obra convertiría a Necochea en el primer balneario del país.
En el interior quedaron habilitadas las obras del hospital de Juan N. Fernández y además se adjudicó la obra del nuevo edificio para el departamento de Policía de esa localidad.
En marzo comenzó a operar la planta industrial de Cargill destinada a elaborar aceites de girasol y lino, mientras que anunció la construcción de un gasoducto Barker-Necochea y se inauguraron los barrios Canillitas y Fonavi.
Aquel mes también se anunció la creación del Liceo Naval para el año siguiente y la pavimentación de las calles Machado (519) y Juncal (536) de Quequén. También se inauguró en marzo de 1980 el nuevo templo de la Iglesia Adventista y se bautizó el guardacostas GC74 Río Quequén.
Tiempos tormentosos
Sin embargo, cuando el distrito vivía uno de sus momentos de mayor crecimiento, se produjo el más grande desastre natural de la historia local: la gran inundación.
Las lluvias comenzaron el 20 de abril sobre gran parte del territorio de la provincia de Buenos Aires. Hubo evacuaciones en Las Flores, Cacharí y Azul y unos 90.000 kilómetros cuadrados de campos quedaron bajo el agua, lo que provocó una gran mortandad de animales. En ocho días cayeron sobre el territorio bonaerense unos 30.000 millones de toneladas de agua.
Para el 27 de abril, dos personas murieron en el vecino distrito de Benito Juárez y un chico en Ramón Santamarina. El caudal del río Quequén, que arrastró todo lo que encontró a su paso, incluidos animales, alambrados, árboles y construcciones, causó estragos en las zonas habitadas de la ribera de la ciudad.
Las instalaciones de los clubes Náutico y Rowing fueron destruidas, la terminal quedó bajo el agua y se debió evacuar a 200 personas cuyas viviendas quedaron bajo el agua o directamente fueron destruidas.
El 29 de abril los puentes Ezcurra, Ferroviario y Negro cayeron ante el arrollador paso de las aguas y el número de evacuados llegó a los 600 en Necochea y Quequén.
La corriente, cargada de troncos, animales muertos, muebles y otros elementos, arrastró muelles y embarcaciones en el Puerto. El Caribea, conocido como el barco fantasma, fue arrastrado y quedó varado en cercanías de la Colonia Pinocho, en Quequén, el Pesquera III quedó frente a Bahía de los Vientos.
En el antepuerto quedaron varados y con serios daños el Pesquera II, Santa Elena I, Santa Rosa, el buque costero San Cayetano II y el factoría Knossos.
Sobre la mitad de la Escollera Sur, del lado de Necochea, se apreciaba varado y anclado, al buque de bandera griega Anna C, con toda su tripulación a bordo.
Dragas y remolcadores, además de muelles y otros buques también sufrieron daños como consecuencia de la correntada.
Para el 1º de mayo, las aguas comenzaban a bajar y la situación comenzaba a mejorar lentamente.
Después de la tormenta
Tras la tormenta, el calado del puerto se redujo a 15,4 pies de profundidad y el ancho del canal a 70 metros. Las pérdidas eran innumerables y mucha gente se quedó sin nada, pero a mediados mayo la comuna anunció la construcción de un barrio de 100 viviendas destinadas a las familias perjudicadas por las inundaciones.
También se anunció la construcción de un puente para remplazar al Ezcurra y la reposición de los puentes de Las Cascadas y Paso Torres. Además, la Secretaría de Intereses Marítimos anunció que iba a disponer de US$ 10.000.000 para realizar obras en el puerto.
A mediados de junio, renunciaron las empresas adjudicatarias del proyecto del Frente Marítimo, que con los años, tras varios intentos fallidos, fue descartado. No obstante, ese mismo mes, se firmó el convenio para la instalación del Liceo Naval en la ciudad.
Aunque en el interior del distrito la situación seguía siendo complicada en julio por que las aguas no se retiraban de los campos, el municipio volvió a ponerse en marcha y para el 10 de ese mes se entregaron 153 viviendas del barrio Fonavi y la comuna adquirió terrenos por unos 50.000 metros cuadrados en la zona de la Terminal de Ómnibus.
Ese mismo mes comenzó la construcción de las primeras 50 viviendas (de 100) en cercanías del Hospital Irurzun de Quequén. El barrio sería finalizado en marzo de 1981.
Aquel julio de 1980 finalizó con un dato sorprendente: en cinco meses se habían autorizado obras privadas por 60.124,11 metros cuadrados. Y también con una mala noticia, en el distrito había más de 1.500 kilómetros de caminos vecinales dañados por la inundación.
A buen ritmo
A pesar de que gran parte del distrito todavía se encontraba afectado por el anegamiento, la ciudad no se detuvo. En agosto ya estaba trabajando la comisión que tenía como objetivo organizar los festejos del centenario.
Además, comenzaron las obras de ampliación del Hospital Municipal “Dr. Emilio Ferreyra” por 1.000 millones de pesos.
Y el 23 de ese mes, se colocó la primera viga sobre los pilotes de fundación del “nuevo puente Ezcurra”, que con el tiempo pasó a llamarse Dardo Rocha.
Mientras que a fines de ese mes, se adjudicó la urbanización de la avenida 2 por un presupuesto de $1.300 millones y a principios de septiembre se anunció la pavimentación de la calle Del Valle (521) de Quequén. Ello mientras el gobierno nacional anunció una partida de US$50 millones para obras en Puerto Quequén.
En octubre, cuando la ciudad celebró sus 99 años, llegó al puerto una grúa flotante para realizar tareas de limpieza y culminaron las tareas de montaje del nuevo puente. También comenzó a funcionar el Liceo Naval “Capitán Carlos María Moyano”.
El día 24 fueron inaugurados los edificios de las escuelas 501, 502 y 47.
Y el censo nacional permitió determinar que el número de habitantes del distrito era de 73.464, de los cuales 51.000 residían en la ciudad.
En noviembre de ese año quedaron inauguradas las obras de ampliación del Hospital Municipal, que fue incorporado al Sistema de Atención Médica Organizada (SAMO).
Finalmente, en diciembre comenzó la reconstrucción de los muelles del puerto dañados por la inundación y el día 13 quedó inaugurado el Puente “Dardo Rocha” en el mismo acto en que se habilitó la temporada de verano.
Culminó así un año que aún permanece en la memoria de los necochenses como el de la inundación que provocó una de las más grandes crisis en la ciudad y también como uno en el que se realizaron una cantidad de obras públicas que significaron un enorme salto cualitativo en la calidad de vida de sus habitantes.///