El año más global de la historia argentina
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La audiencia del G20 en la Argentina mejora de la infraestructura, creación de empleo, aumento de los ingresos por turismo y la profundización de vínculos entre ciudades y países
La cumbre de líderes del G20 que comenzó este viernes cierra el año más global de la historia argentina. Y aunque ser sede del evento político internacional más relevante del mundo presenta claros desafíos de índole geopolítica, económicos y organizativos, tanto países como ciudades en todo el mundo pugnan por ser sede, convencidos del retorno positivo que tiene.
Una publicación reciente de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) sobre el impacto de los eventos globales en el desarrollo local da cuenta de que la competencia por la organización de estos encuentros es más intensa que nunca.
El interés se explica, en parte, por la audiencia global que generan: ofrecen a las ciudades y los países sede una vidriera mundial. Pero también se explica en gran medida por el legado que generan: mejora de la infraestructura, creación de empleo, aumento de los ingresos por turismo, profundización de vínculos entre ciudades y países en un marco de cooperación global, entre otras cuestiones.
La contracara
La contracara que afrontan las ciudades sede incluye la reprogramación del transporte público y disrupciones en el tránsito en las zonas afectadas, por motivos de seguridad. Para mitigar el impacto, las ciudades implementan estrategias similares, como brindar asuetos o realizar las cumbres durante los fines de semana para reducir las necesidades de movilidad, o bien promover la participación activa de sus residentes en programas de voluntariado vinculados con los eventos.
Estas externalidades negativas, sin embargo, son ampliamente superadas por beneficios de mediano y largo plazo. De hecho, otro estudio de la Universidad de Toronto confirma el impacto positivo de ser sede del G20 y del G8.
En el corto plazo, funcionan como catalizadoras del turismo en las ciudades anfitrionas y aumentan su visibilidad en la prensa internacional, mientras que a más largo plazo el beneficio económico proviene de la inversión empresarial. La ciudad de Brisbane, en Australia, fue sede de la cumbre de 2014, una de las más exitosas de la historia del grupo en términos organizativos. Ese año, la ciudad recibió reservas para unas veinte conferencias internacionales adicionales a las registradas el año anterior, por un valor estimado de 50 millones de dólares.
Ciudades beneficiadas
En el caso argentino, esos beneficios se extienden a la Ciudad de Buenos Aires, sede de la mayoría de las actividades, pero también a San Carlos de Bariloche, Rosario, Ushuaia, San Salvador de Jujuy, Tucumán, Salta, Puerto Iguazú, Mendoza, Mar del Plata y Córdoba, que recibieron diferentes reuniones de ministros y grupos de afinidad del G20.
En esta misma línea, Japón, que presidirá el G20 en 2019, definió como sede de las diferentes reuniones a ciudades que encarnan los atributos que el país busca proyectar al exterior.
Así, por ejemplo, la ciudad de Matsuyama albergará la reunión de los ministros de Trabajo. Es que Matsuyama se posiciona como un distrito que «hace más fácil la vida y el trabajo»: desarrolló una serie de políticas que brindan capacitación y apoyo en la búsqueda de empleo a mujeres con hijos pequeños y padres solteros, además de promover oportunidades para que estos empleados trabajen desde sus hogares. La ciudad de Tsukuba, que alojará la reunión ministerial de comercio y economía digital, se posiciona como una «ciudad científica y un centro de tecnología de vanguardia».
El G20 también tiene un impacto simbólico. En primer lugar, internacionaliza los debates locales. Grupos de afinidad como el B20, el W20 o el T20, entre otros, promovieron este año un amplio debate que involucró a los sectores público, privado y de la sociedad civil y a líderes, intelectuales y expertos de todo el mundo.
En segundo lugar, refuerza la cooperación global. Este año, Buenos Aires y París lideraron el Urban 20, un foro que reunió a alcaldes, vicealcaldes y responsables de las relaciones internacionales de más de treinta ciudades de todo el mundo.
Durante dos días, las ciudades debatieron las recomendaciones que presentaron a Mauricio Macri, en su carácter de presidente del G20. Es un hecho histórico: es la primera vez que el G20 incluye en su proceso la voz de las ciudades.
Además, el Urban 20 abrió nuevas oportunidades de cooperación internacional para Buenos Aires con las ciudades de Milán, Helsinki, Hamburgo, Yakarta y Dallas, en temas como educación, empleos del futuro, emprendedorismo, cultura, vivienda e integración social.
El G20 se suma a un récord de eventos globales que está recibiendo Buenos Aires: ferias y exhibiciones, como el World Travel & Tourism Council, que reunió a los actores más relevantes del turismo a nivel mundial; eventos culturales, como el Art Basel o, dentro de unos años, la
Expo 2023; eventos deportivos, como los Juegos Olímpicos de la Juventud, y encuentros políticos, como la cumbre de la Organización Mundial del Comercio (OMC).
El legado social, cultural y económico que estos eventos internacionales dejan evidencia las oportunidades concretas que está creando la reinserción internacional de la Argentina.///
Fernando Straface_Secretario general y de Relaciones Internacionales de la Ciudad