El año que jugamos en Primera
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Recuerdo de la participación de Isabel La Católica en el torneo 2005 de la Liga Necochea de Fútbol
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No fue por sus resultados ni por su juego, pero hace 15 años, el Club Isabel La Católica anotaba su nombre en la historia de la Liga Necochea de Fútbol al competir por primera y única vez en la Primera división. El sueño de muchos años, para un humilde club de barrio nacido en 1960, se concretaba con un importante esfuerzo económico. Para algunos una locura, para otros un capricho, pero para los que aman esos colores, un recuerdo que sigue latiendo feliz, sin importar lo negativa o efímera de aquella incursión.
La entidad llevaba seis años sin competir en el fútbol local, luego de que en 1998 se disputara el último torneo de Ascenso y a partir del año siguiente se armara un torneo “unificado” que aún sigue vigente. Su casaca amarilla y la franja cruzada verde batalló por muchos años en la segunda categoría de la Liga. Jugar en Primera parecía un sueño, pero se hizo realidad.
Javier Rigani, que lo había dirigido en las últimas campañas en el ascenso, fue el DT y artífice de la llegada a la Primera. “Siempre quedó el sentimiento de jugar ahí, pero no teníamos quien nos pueda apoyar. Ese año le llevé un proyecto a la presidenta del club, que era Mary (María del Carmen) Collado. Me hice cargo del fútbol del club y con el apoyo de Uatre, gracias al “Momo” (Gerónimo Venegas) logramos comprar la vestimenta. Y (Daniel) Domínguez, Secretario General de la UTA (Unión Tranviarios Automotor) que entonces era presidente de Rivadavia, nos permitió jugar como local en el estadio Panamericano. Con eso empezamos”, recordó Rigani.
Pero la empresa de presentarse “de cero” en el torneo fue mucho más complicada. “Entramos como adherentes pero tuve que en 30 días armar cuatro categorías para jugar, Sexta, Quinta, Cuarta y Primera. Trajimos jugadores con experiencia para poder estar rápido en ritmo y que no nos costara tanto”.
El estreno
El debut fue el 8 de mayo de 2005, por la primera fecha del Torneo Apertura, perdiendo ajustadamente por 3-2 frente a Ministerio, en la cancha de Rivadavia. El elenco entrenado técnicamente por Javier Rigani formó esa tarde con Darío Díaz Llanos; Héctor Correa, Fernando Rigani, Norberto Haag y Roberto Peralta; Juan Vazquez, Milton Piaggio, Diego Fuentes y Martín Llona; José Vélez y Fernando Forte, quien sería el autor de ambos goles. Luego ingresaron Pablo Torres, Gustavo Vergé y Fernando López.
Lo ganaba La Católica, Matías Mansilla lo igualó para Ministerio con dos penales, uno en cada tiempo, y finalmente lo ganó con un tanto de Cristian Lofiego a 2 minutos del final del partido. El elenco de Quequén, siempre competitivo, contaba con Miguel López como entrenador y varios nombres que lo había llevado al bicampeonato en 2001 y 2002.
Pero aquel buen inicio para La Católica comenzó a desdibujarse a medida que pasaron las fechas y tampoco se daban los resultados. Fue goleado por Racing de Balcarce, último campeón, por 7-2, por Mataderos por 7-0, por Deportivo La Dulce 5-1 y por Estación Quequén por 9-2.
Tras “tocar fondo”, el grupo logró sobreponerse, entre cambios en el plantel y el rodaje de partidos. Sumó su primer punto recién en la 8º fecha, tras igualar 3-3 con Amigos Unidos. La primera victoria llegaría en la 10º venciendo en un duelo de colistas a Palermo por 2-1, con goles de José Vélez y Martín Lacassagne. Y finalmente se despidió del Apertura con otro éxito en la 14º, frente a Jorge Newbery de Lobería con goles de Forte y Pena. Finalizó penúltimo en las posiciones, sólo por encima de Palermo.
La despedida
En el Torneo Clausura, que no se jugó todos contra todos y se reemplazó por un formato en dos zonas, por cuestiones económicas, el plantel no logró consolidar lo hecho ni mostrar una mejoría. Se despidió sin puntos en siete partidos, con apenas 4 goles a favor y 28 en contra, siendo el equipo con las peores estadísticas de la zona B. El último partido fue el 22 de noviembre frente a Ministerio, contra quien había iniciado en mayo esta aventura, pero ahora en Quequén. Se perdió 3-0, nuevamente con goles de Mansilla y Lofiego como en el Apertura, sumando el restante Claudio Charque.
Del debut a la despedida pasaron 22 partidos. De una formación a la otra, se repitieron seis apellidos. Los iniciales en el último juego fueron Facundo Filippa; Néstor Zárate, Juan Vazquez, Norberto Haag y Rubén Zappia; Diego Fuentes, Fernando Rigani, Abel Carballo y Roberto Peralta, Daniel López y José Vélez. Luego ingresaron Rubén González, Miguel Morán y Hugo Guardia. El balance del año fue de 2 triunfos, 1 empate y 19 derrotas.
“No me quieren”
A 15 años de aquella incursión, Javier Rigani fue crítico sobre el entorno: “Sufrimos muchas lesiones y expulsiones. Los árbitros nos cambiaban la historia, nos echaban de a cuatro jugadores o teníamos penales en contra. Quedó claro que un equipo que no cobra y un técnico que no cobran no pueden estar jugando. No me quieren porque yo no gano plata cuando dirijo, hago docencia. Por eso siempre dirige la misma crema”. Y sobre el club afirmó que “llevamos 200 personas al primer partido. Y hasta contra Mataderos había más gente de La Católica. Es un barrio de gente futbolera. Nunca habíamos estado en Primera y ese fue nuestro orgullo, para nuestros padres”.