El arte de escribir, el proceso creativo y el placer de la lectura
:format(webp):quality(40)/https://ecosdiarioscdn.eleco.com.ar/media/2020/03/ccntapa.jpg)
Cada escritor vive circunstancias particulares al decidir lanzar un libro al mercado editorial. Autores locales cuentan cómo se puede hacer para publicar una obra literaria, se refieren a la importancia de incorporar la lectura en el día a día y “animarse” a escribir dejando fluir las ideas
:format(webp):quality(40)/https://ecosdiarioscdn.eleco.com.ar/media/2017/05/firma-alexia-barchigia.png)
La lectura es una herramienta extraordinaria de trabajo intelectual que pone en acción a la mente, la imaginación y agiliza la inteligencia. Además, aumenta nuestra cultura, proporciona información, conocimientos y exige una participación activa: una actitud dinámica transporta al lector a ser protagonista de su propia lectura. Al fomentar nuestra costumbre por la lectura día a día accederemos además a poseer buena escritura, y por ende a expresar mejor nuestras ideas, proyectos, pensamientos y argumentos a la hora de manifestar nuestras inquietudes.
Un dato relevante es que los países más desarrollados cuentan con los índices más altos de lectura y entonces la riqueza de esas sociedades se configura desde un elevado umbral cultural. Por otra parte, la costumbre de acercarse a los libros es inculcada a los niños desde pequeños, integrando el mundo de las letras a la vida cotidiana.
Sobre la base de esa premisa, es de suma importancia fomentar en los niños el hacer de la lectura un hábito, lo que significará que en el futuro nos encontremos con personas más conocedoras de las distintas realidades y por esto más tolerantes y conscientes de la diversidad.
Así, se hace necesario no solo el entregar las herramientas a los niños para incentivarlos a leer, sino también que vean en los más grandes la costumbre de vivir entre libros, revistas y textos interesantes, y que se les de la importancia que se merecen, como arma de cultura.
Ecos Diarios, en este marco, dialogó con tres referentes de las letras en nuestra comunidad, que dieron su visión y relataron su experiencia en torno a los libros y la literatura, tanto para ser leída e interpretada, como a la hora de producir un texto propio.
Dejar fluir la imaginación
Arturo Serrano dicta diversos talleres literarios, abocados sobre todo a la poesía, en diferentes espacios y dedicados a adultos y niños. “Lo que a mí más me gusta es propiciar lo enriquecedor que tiene el encuentro con el momento de la propia escritura, tratando de dejar afuera eso que tenemos todos, algunos más otros menos, de auto censura, yo no voy a poder o lo hago mal, no sé”, indicó el escritor en diálogo con Ecos Diarios.
“Nos pasa a todos que cuando encontramos un texto que nos gusta mucho decimos: yo no escribo más porque nunca me va a salir algo así; pero por eso nos estamos perdiendo todo lo que sí podemos hacer”, sostuvo. Una de las características que mencionó como rasgo distintivo del escribir, es que “la materia prima y los códigos de este arte es algo que manejamos todos, por lo que no hay nadie que tenga realmente un motivo para no expresar a través de las palabras todos los mundos exteriores, nuestra mirada de la realidad, los sentimientos, lo que experimentamos en la vida, lo más traumático, lo más feliz”.
La posibilidad de inventar mundos imaginarios y situaciones es algo que para Serrano siempre se puede disfrutar mucho. En cuanto a los niños, indicó que tienen a favor que están en una etapa de la vida donde la posibilidad de imaginar y entender lenguajes fantásticos o mágicos les resulta más fácil y fluido. En su experiencia personal, la poesía a los niños les resulta sencilla de leer, jugar e inventar, incluso los cuentos fantásticos hacen a su maravilloso mundo imaginario, de acuerdo al autor.
Las pantallas, consideró son elementos “tan constitutivos para las niños desde su desarrollo cognitivo y su encuentro con el mundo y el lenguaje, que el teléfono es ahora para ellos un elemento más”. Manifestó que cree que no leen ni escriben menos por eso, sino que es al revés, ya que tienen acceso a muchos contenidos. Su experiencia con preadolescentes es que los dispositivos digitales los ha ayudado a acercarse a novelas y cuentos. En este contexto, se tiene acceso a bibliotecas universales que en otra época no era ni siquiera imaginable. “Tiene sus pros y sus contras como todo, pero no me parece culpabilizar a los dispositivos de una menor lectura”, comentó. Incluso, dijo que las redes sociales favorecen a que muchas personas encuentren canales de expresión y comunicación de lo que escriben.
Publicar un libro
Existen varios caminos a la hora de publicar un libro. Desde la experiencia de los escritores consultados, quienes conocen a muchas personas que se han embarcado en esta odisea, la sugerencia es que cuando se tiene el entusiasmo de publicar un libro, lo mejor es realizar averiguaciones para evitar gastar dinero de más con alguna editorial que busque un solo el rédito comercial propio o quedarse con ejemplares sin saber cómo hacer para que se lean.
Así, se puede recurrir a una editorial independiente, o empezar por una publicación casera, impresa por el mismo autor que puede ir a ferias o espacios de difusión literaria. También está la valiosa posibilidad de participar de un concurso, los que se pueden rastrear por Internet.
“Siempre es lindo publicar, pero se trata de un camino largo que es interesante recorrerlo también”, sostuvo Serrano, quien dijo asimismo que dar a conocer a alguien más una obra antes de publicarla suma para realizar correcciones. “La publicación no es solamente la impresión del libro, ese es el hecho material que hacen en la imprenta, es toda la estrategia que hace uno con una obra para llegar realmente a los demás”, expresó el autor.
Como sugerencia, los escritores recomiendan llegar a construcciones colectivas. En este marco, Cristina Martínez Teixans relató su experiencia. Desde 1986 hasta ahora ella ha llevado adelante talleres literarios de escritura creativa y también ha participado de la editorial “A contramusa”, formada en 2003, que trabaja con el resultado de los textos de los talleres, contando al momento con una interesante producción de antologías de poetas de Necochea y Lobería. Asimismo, ha participado en la conformación de libros testimoniales del trabajo de los talleristas, escritores que entre otras cosas publicaron el libro de los 30 años de esta labor, un compendio que incluye a 42 autores. Actualmente, trabaja en un nuevo libro junto a 11 escritores, tarea que llevan delante de manera autogestiva, método que viene utilizando hace un tiempo.
Por otro lado, Mártinez Teixans comentó que ha pagado por la publicación de sus libros de poesía. En el último tiempo, se encuentra corrigiendo un libro que dio como resultado el taller de primavera y otoño del año pasado.
El placer del contacto literario
Martínez Teixans relató que desde hace 34 años tiene “el placer” de coordinar talleres literarios de escritura creativa. Esta modalidad, de la que se enamoró a los 22 años, según relató, propone replicar el vínculo autor-lector, con el agregado de recibir de inmediato la devolución de los otros, que están ahí presentes, como si fuera en una conversación social.
En general, ya desde los años ´70, se trabaja con desmontes de las estrategias de producción de los textos de autores reconocidos y seleccionados, remarcando el procedimiento de la intertextualidad. Cada coordinador arma su propio andamiaje de lecturas que propone, su propio canon, siempre arbitrario pero fundamentado en sus propias preferencias. Los talleristas participan con intensa lectura; en Necochea, los que dicta Martínez Teixanas incluyen textos de 30 autores en tres meses, mitad poetas y mitad narradores.
Por otro lado, está la parte de la escritura activa de los propios textos de los talleristas. “Siempre se escribe con el mayor rigor escritural y esto trae aparejado un enorme crecimiento emocional de los grupos”, sostuvo la coordinadora. Asimismo, indicó que se establecen “vínculos encantadores”, donde el objetivo es constituir obras propias que en muchos casos llegan a convertirse en publicación.
Desde 2004 los primeros grupos de talleristas de la Escuela Municipal de Artes de Necochea se reunían en históricos cafés literarios y desde ahí se empezaron a gestionar las primeras producciones y se creó la editorial autogestiva “A contramusa”, nombre que llevaba el taller. Hoy, cuentan con más de 30 libros de autor y numerosas antologías.
Desde 2014 se realizan talleres de escritura poética y narrativa en el Centro Cultural Necochea Biblioteca Popular Andrés Ferreyra y está ahora en imprenta un nuevo libro de 11 talleristas, todas mujeres, quienes con esfuerzo colectivo lograron que el trabajo se presente en nuestra ciudad.
Nuevo paradigma
Martín Toto Arrizabalaga coordina el Club de Lectura, una propuesta ya clásica y establecida dentro del marco del fomento de la literatura que se genera desde el Centro Cultural Necochea. Ahí, están abocados a la lectura y la reflexión como parte de un proceso creativo. Las interpretaciones de cada uno de los textos, que se leen de manera grupal y en voz alta, no es solamente del propio lector sino que es del grupo. “La lectura de un texto les genera al resto de los integrantes del grupo una situación, sensación y perspectiva totalmente distintas en cada uno”. Dentro de este grupo hay desde adolescentes a adultos mayores, lo que marca la diversidad ya desde el lugar desde donde leen.
En el contexto actual, donde el acceso a la información vía internet hace que se puedan consultar libros digitales, entre otras miles de cuestiones, Arrizabalaga sostuvo que estamos viviendo un “paradigma totalmente distinto”. Indicó que observa como conviven todos los soportes de lectura, ya que la gente lee tanto en papel como en formato digital; el objetivo “es compartir la lectura”, enfatizó.
“Los soportes digitales tienen que convivir con los tradicionales; la situación es la lectura, no en qué leas sino que leas”; manifestó. De cualquier manera, expresó que el hábito de la lectura fue reemplazado por muchos por el entretenimiento; como ejemplo, indicó que quien antes en un viaje leía un libro, ahora revisa las redes sociales. En ese aspecto, consideró que se han perdido lectores pero aun así continúa esperanzado en fomentar la lectura y la escritura, ya que es un gusto que “necesita encenderse y los lectores tenemos que ser los que encendemos esa llama que despierte el interés”.
Fomentar la escritura y la lectura
“No importa si te compras o te prestan un libro y solo lees diez páginas; la cuestión es que de ese libro lo que leíste te sirvió”, manifestó Arrizabalaga. En este marco, expresó que los lectores en algún punto se identifican con los personajes o lo que el escritor volcó en ese libro despertó algo internamente en quien lo lee.
El Club de Lectura que coordina nació en 2011 y desde hace un tiempo se sumó al ciclo el Teatro Leído. Estas iniciativas surgieron del interés de un grupo de lectores con deseos de compartir literatura y cada semana los asistentes leen algún texto, conocen nuevos autores y, con este enriquecedor intercambio mantienen vivo el interés por la lectura. “No tenemos la dinámica de los clubes tradicionales en los que se sugiere un texto, se interpretan los personajes y se habla acerca del autor”, sostuvo Arrizabalaga, con el anhelo de seguir sumando cada vez más adeptos y mantener vigente este ciclo que lleva varios años de continuidad fomentando la literatura.