“El asaltante puso el arma en el pecho de la empleada y le dijo ‘cállate porque te quemo’”
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Señaló Noemí Angélica Lacedra, la dueña del kiosco “Mimí”, quien narró el violento robo ocurrido en el barrio 9 de Julio
“Eran dos individuos, ambos actuaron con armas de fuego y tenían sus rostros cubiertos con capuchas. Uno de ellos fue por detrás del mostrador y, el restante, se quedó del lado de los clientes”, relató ayer Noemí Angélica Lacedra.
“El sujeto avanzó sobre la chica que atiende y le apoyó el arma en la espalda. En un momento, ella hizo un movimiento y alcanzó a pegarle en el revólver, entonces, el asaltante que estaba del otro lado del mostrador le puso el arma en el pecho y le dijo: ‘quedate quieta porque te quemo’”, agregó.
La dueña del comercio atendió a los periodistas de Ecos Diarios y señaló que “los individuos querían la plata de la caja, se llevaron la recaudación y escaparon a pie como si nada ocurriese, en dirección a la Escuela Nº 19”, emplazada a poca distancia.
Indicó que “alcancé a observar desde la cocina de casa (que está lindante al comercio) que dos personas se iban pero no pensé que habían asaltado a la chica. No escuché nada extraño porque además Paula ni pudo ni reaccionar, ya que enseguida le apuntaron al pecho con el arma”.
El atraco se produjo alrededor de las 19.40 y ayer personal policial acudió nuevamente al negocio de calle 102 al 3747, a los fines de constatar cómo se encontraban tanto la responsable del lugar como la empleada, teniendo en cuenta el desagradable momento vivido.
Con la puerta cerrada
Debido al violento robo con armas, en forma momentánea, en el kiosco “Mimí” se trabaja a puertas cerradas y las personas que atienden permiten el acceso cada vez que se toca el timbre.
“La verdad es que uno no sabe cómo resolver la situación, si colocar rejas en el frente del negocio o atender por la ventana a la gente, instalar alguna cámara de seguridad, veremos cómo seguimos”, sostuvo Noemí Lacedra.
Añadió que “hace ocho años que estoy en este lugar y es la primera vez que nos asaltan, nunca había sucedido nada hasta que pasó y existe un poco de temor. Esta experiencia nos descolocó, esa es la verdad, porque cuando vienen armados es muy peligroso”.
Reconoció la mujer que “tampoco tengo muchas ganas de continuar, aunque se trabaja bien en este barrio, pero este tipo de hechos golpea bastante”.
Características de los asaltantes
Los delincuentes tendrían entre 20 y 25 años, uno de ellos bastante alto y el otro de estatura baja y buena contextura física. Actuaron con sus rostros casi tapados y se alzaron con alrededor de $ 3.000 de la recaudación del negocio.
Noemí Lacedra hace 43 años que vive en el barrio 9 de Julio y los vecinos se solidarizaron por lo ocurrido el pasado martes en horas de la noche.
Además, la mujer es muy conocida por su desempeño durante 26 años como personal auxiliar en la Escuela Nº 19, a pocos metros de donde tiene su casa y el comercio.
Trabajar con miedo, una realidad de estos tiempos
“El problema es cómo seguimos, porque uno se siente vulnerado después de lo ocurrido”, sentenció Noemí Angélica Lacedra en el final del diálogo con los cronistas de Ecos Diarios.
Cabe acotar que el personal del Comando de Patrullas acudió al kiosco una vez que la comerciante realizó la denuncia en la sede de la base de operaciones policiales del barrio 9 de Julio.
En ese sitio supo funcionar hasta el año pasado la Policía de Prevención Local que fue disuelta y cuyos efectivos llevaban a cabo permanentes custodias en el complejo habitual con rondines durante el día y la noche.
La pesquisa
Luego, se acercaron al comercio efectivos de la DDI para interiorizarse de lo sucedido y comenzar la pesquisa en procura de dar con los autores del “robo calificado por el uso de arma de fuego”.
Asimismo, agentes de la Policía Científica llevaron a cabo las pericias de rigor y también intervienen en la investigación, efectivos del gabinete de prevención de la Comisaría Primera por razones de jurisdicción.
Hasta el cierre de esta edición de papel no había detenidos por el violento robo.