El Azul Sport Team busca otra alternativa en su taller
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No todo es competición y se bregó por el ingenio
Con la actividad suspendida hace dos meses, el Azul Sport Team dejó los autos de carrera a un lado y abrió sus puertas para la mecánica en general. La actividad transita por una detención inédita ante la pandemia de coronavirus y afecta a cada protagonista; desde los pilotos, mecánicos y equipos hasta banderilleros, empresas fabricantes de elementos y periodistas, entre otros tantos.
En esta lista, los talleres no están exentos. En este panorama complejo, el Azul Sport Team, encontró la forma de seguir en marcha y de generar recursos para subsistir. Dejó los autos de carrera a un costado y abrió sus puertas para dedicarse a la mecánica en general, desde vehículos particulares hasta ambulancias y patrulleros. «No queríamos cerrar y dimos un golpe de timón. Surgió la posibilidad de darle una mano a algunos amigos al principio, como favores, y después se empezó a correr la bola», explica Ramón Rodríguez, jefe del equipo que atiende el Ford número 193 del Marcos Castro Serrano en el TC Mouras, uno de los pasos que conforman la escalera hacia el Turismo Carretera.
Gastos ineludibles
Con cuatro empleados fijos, más los gastos ineludibles del día a día, la estructura resolvió abrir medio día para intentar solventarlos. En un contexto tan difícil, todo sirve. «Hemos hecho hasta canastos de basura, portones, lo que venga…», asegura Rodríguez, con nueve autos de carrera a su cargo, entre zonales y monopostos.
Más allá de los protocolos ya presentados por las categorías, ni en el equipo que supo ser campeón del TCM en 2013 y 2018 con Alan Ruggiero y Gastón Todino, respectivamente, ni en ningún otro hay certezas porque la crisis económica dinamitó los presupuestos. Mientras tanto, sin fecha de regreso a la vista, cada uno busca la forma de sobrevivir.