“El balance de estos seis años es de gratitud y agradecimiento a la comunidad de Quequén”
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Manifestó el padre Miguel López, quien deja la Parroquia Nuestra Señora de la Merced para regresar a Paraná, Entre Ríos
Luego de haber cumplido seis años en la Parroquia Nuestra Señora de la Merced en Quequén, el padre Miguel López, dejará su lugar, y este domingo, a las 10.30, el obispo Gabriel Mestre, oficiará una misa de despedida en la parroquia y acto seguido compartirán un almuerzo a la canasta.
Al momento de hacer un balance, el padre Miguel López resaltó que “el balance de estos seis años es de gratitud y agradecimiento a la comunidad de Quequén”.
Miguel López, tiene 49 años, es el mayor de siete hermanos varones y una mujer. Toda su familia, padres, hermanos y sobrinos están radicados en Lobería.
Durante los dos primeros años como cura estuvo radicado en Villaguay, Entre Ríos, como vicario y administrador de la parroquia Nuestra Señora de Cristo Rey, Villa Clara, además de otras capillas en zonas rurales.
Su segundo destino, fue la parroquia San Francisco de Borja en Paraná.
Luego desde 1998 hasta 2003 estuvo viviendo en Italia y Estados Unidos, donde realizó una licenciatura de psicología, clínica y comunidad.
Al regresar estuvo en Paraná, donde también ejercía como profesor y psicólogo clínico.
Hasta que finalmente llegó a Quequén el 22 de abril de 2012. López expresó que “el tiempo se me ha pasado volando y no puedo creer que haya cumplido seis años aquí. De hecho no se si me enfoqué mucho en Quequén, pero hoy en día cuando voy a Necochea me pierdo todavía”.
Con respecto a su comunidad opinó que “dentro de lo que me compete hacer, es una comunidad amplia, grande, que requiere de atenciones diversificadas. Si bien hay mucho por hacer todavía, hay buena predisposición de la gente”.
Por otro lado recalcó que “la comunidad de Quequén y su región tiene un potencial concreto puntual socioeconómico muy grande, tiene bastante población, recursos y ya llegará el momento que se cristalice lo que es Quequén”.
Roles
En Paraná, el padre Miguel además de atender las tareas de la parroquia, enseñaba en la UCA, Universidad Católica Argentina y en otros institutos.
Al respecto, indicó que “me encargaba de la parte de asistencia en la parte de investigación, tutorías y tesis en licenciatura en psicología”.
Aunque, la tarea docente no la dejó de lado estando en Quequén.
Vale señalar que López llegó a Quequén con un permiso para ausentarse de Paraná, y fue aceptado por la Diócesis de Mar del Plata.
“Primero tuve ese permiso por tres años y luego tuve una extensión de tres años”, dijo.
Con respecto al tiempo de permanencia que tienen los curas en las parroquias, recordó que “antiguamente estaban en las iglesias hasta que morían, pero esto cambió en la década del ’60. Se establecieron plazos de 5 o 6 años para cambiar a los párrocos”.
Los obispos tienen la libertad de cambiar a los párrocos, pero López opinó que “hay comunidades que para formarse necesitan la estabilidad de los curas, a lo mejor durante 10 o 15 años, y en ese tiempo se puede madurar, crecer y acomodarse mutuamente”.
Durante la misa, además de despedir al padre Miguel López, también se le dará la bienvenida al párroco Fernando Mendoza, de la Parroquia Santa María del Carmen, quien se hará cargo, hasta que el Obispo designe al nuevo administrador parroquial de Quequén.