“El bienestar animal no es solo una cuestión ética y económica”
En “Ecos Agro”, el veterinario Pablo Pérez habló del estrés calórico del ganado en esta época del año. Angus, la raza que más lo padece
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En el programa “Ecos Agro, que se emite por Ecos Radio, el médico veterinario Pablo Pérez analizó el impacto del estrés calórico en la ganadería, una problemática que se intensifica durante el verano en los campos de la región y que afecta directamente la salud, la productividad y la rentabilidad de los sistemas productivos.
“Estamos en la época del famoso estrés calórico, la época brava”, afirmó Pérez, y explicó que en la región predominan las razas británicas, principalmente Angus, que presentan mayor susceptibilidad a las altas temperaturas. “Son animales de pelaje negro, que absorben más radiación solar, y además tienen una zona de confort térmico más baja que las razas índicas”, señaló.
La temperatura ideal para el bovino se ubica entre los 20 y 23 grados. “Cuando superamos los 28 grados ya entramos en una zona de alerta, pero no es solo la temperatura: la humedad también influye”, aclaró el veterinario.
Riesgo y señales
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Para evaluar el impacto del calor se utiliza el índice temperatura-humedad. “Con valores superiores a 75 hay que estar atentos, por encima de 79 el riesgo es alto”, explicó el profesional. Además, destacó que el bovino disipa mal el calor. “Tiene pocas glándulas sudoríparas y depende principalmente de la respiración”, añadió.
Los principales signos de estrés calórico son respiración agitada, búsqueda constante de sombra, mayor consumo de agua y menor actividad. En casos severos, el animal puede presentar lengua afuera, decaimiento y riesgo de muerte.
Pablo Pérez remarcó que el acceso al agua es la medida preventiva más importante. “Debe ser abundante, limpia, fresca y renovada permanentemente. Un bovino en terminación puede consumir entre 80 y 100 litros por día”, advirtió.
La sombra cumple un rol clave en la prevención. “Siempre es preferible la sombra natural, pero cuando es artificial debe tener al menos tres metros de altura y unos dos metros cuadrados por animal”, explicó.
A modo de anécdota dijo que “siempre me sorprende ir por la ruta y ver a los animales a la sombra de los carteles publicitarios, buscando un paliativo del calor como sea…”
Manejo clave
Los animales en feedlot son los que más sufren el estrés calórico debido a dietas hipercalóricas, suelos sin cobertura vegetal y mayor radiación indirecta. “Un piso pelado irradia más calor que uno con pasto”, señaló el médico veterinario.
En cuanto al manejo, recomendó realizar trabajos, traslados y movimientos en horas de menor temperatura. “Hay que trabajar temprano a la mañana o a la tardecita, y en verano no se puede transportar igual que en invierno”, afirmó.
Finalmente, Pérez dejó un mensaje claro para el sector: “El bienestar animal no es solo una cuestión ética: también es productiva y económica”. Según explicó, un mal manejo se traduce en menor ganancia de peso, problemas reproductivos y pérdidas económicas. “Podemos tener buena genética, sanidad y nutrición, pero si el manejo es malo, todo eso se pierde”, finallizó.
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