El caballito Gaucho en la fiesta de los chicos
En enero de 1973, la ciudad recibió a una de las figuras más populares de la televisión argentina. El pequeño poni Shetland, estrella de Canal 7 y protagonista de programas y películas, participó del XII Festival Nacional de Espectáculos para Niños
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JUAN JOSE FLORES
Redacción
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En enero de 1973, Necochea se preparaba para vivir una nueva edición del Festival Nacional de Espectáculos para Niños, una de las celebraciones que convocaban a numerosas familias durante el verano. Entre las atracciones de aquel año hubo una visita especial: la del caballito Gaucho, un pequeño poni que se había convertido en una verdadera estrella de la televisión argentina.
Su llegada despertó la curiosidad y el entusiasmo del público infantil. No era para menos. Gaucho había sido uno de los protagonistas de los primeros años de la televisión nacional y su figura era reconocida por los chicos que lo veían actuar en la pantalla chica. Su presencia en Necochea fue presentada por Ecos Diarios como otro de los aciertos del XII Festival Nacional de Espectáculos para Niños.
Pero el caballito no llegaba solamente con la fama de sus apariciones televisivas. Detrás de su imagen simpática había una trayectoria artística que incluía programas de gran popularidad, actuaciones junto a figuras reconocidas y hasta participaciones cinematográficas. También se había ganado un lugar por sus visitas a hospitales, escuelas y asilos, donde llevaba regalos y golosinas para compartir con quienes más lo necesitaban.
Una estrella de la televisión
La historia de Gaucho había comenzado en los primeros años de Canal 7, cuando la televisión argentina daba sus primeros pasos y comenzaba a instalarse en los hogares. De raza Shetland, con madre argentina y padre escocés, el animal había nacido el 16 de enero de 1951. Tenía pelaje pelirrojo oscuro, ojos negros y grandes, y una altura de apenas 90 centímetros.
Su popularidad creció a partir de sus actuaciones en la pantalla chica. Entre los programas en los que participó se encontraban “El gallo de la veleta”, “Los tururú de Landrú”, “Club 21” y “Mendy buscando la reina”. También trabajó junto a Tato Bores, en cuyos monólogos llegó a interpretar a un diputado, y formó parte de la Revista Dislocada, en Canal 13.
La experiencia no se limitó a la televisión. Gaucho también intervino en la película de la Revista Dislocada, filmada en Mar del Plata, y viajó hasta Bariloche para participar de un documental titulado “Conociendo la Argentina”. En ese entonces, su fama era tal que los desplazamientos y las presentaciones formaban parte de una rutina digna de una figura del espectáculo.
Su dueño y entrenador, conocido por el apodo de Macro, había conseguido convertirlo en un animal extraordinariamente adiestrado. Juntos construyeron una carrera que llevó al pequeño poni desde los estudios televisivos hasta distintos escenarios del país.
Una entrevista muy particular
La edición de Ecos Diarios de enero de 1973 dedicó una nota a la inminente visita del animal. El artículo tenía una particularidad: presentaba a Gaucho como si fuera una persona, con declaraciones en primera persona, humor y comentarios sobre su vida artística.
El periodista lo describía como un animal ágil y fornido, de sonrisa fácil, aunque capaz de mostrarse sobrio y recio cuando la ocasión lo requería. En la entrevista ficticia, el caballito incluso se permitía bromear sobre sus medidas físicas y los sacrificios de la profesión artística.
“Me inicié en la carrera artística [...] justamente en los primeros programas de Canal 7”, decía en el texto, antes de recordar los éxitos que habían marcado su trayectoria. También confesaba que aquella vida no era tan sencilla como podía parecer desde afuera.
Uno de los pasajes más simpáticos estaba dedicado a sus viajes. Gaucho contaba que había sentido miedo la primera vez que debió subir a un avión para llegar a Bariloche. La experiencia, sin embargo, había terminado por convertirse en otra anécdota de su carrera.
Para entonces, el animal había participado durante cuatro meses en las funciones dominicales de “Gaucho y los niños”, un espectáculo en el que era cabeza de elenco. En la entrevista también enumeraba títulos, certificados, medallas y condecoraciones obtenidos a lo largo de su vida artística. Incluso afirmaba haber instituido una orden del caballo para distinguir a quienes se destacaban por sus buenas acciones.
El artista que visitaba hospitales y asilos
La nota publicada por Ecos Diarios mostraba otra faceta de Gaucho, más allá de los escenarios y los estudios de televisión. Según relataba el artículo, los lunes eran sus días de descanso, que dedicaba a su familia, integrada por su esposa y ocho hijos.
Sin embargo, aprovechaba parte de ese tiempo para visitar hospitales y asilos, adonde llevaba regalos y golosinas. También concurría a escuelas y compartía momentos con los chicos.
La visita a Necochea incluía precisamente ese costado solidario. El caballito anunciaba su intención de acercarse al asilo de ancianos, donde destacaba la tarea de las Hermanitas, y al hospital, además de otros lugares en los que hubiera niños internados.
La entrevista terminaba con una frase que contribuía a reforzar la personalidad que el periodista le había construido al personaje: Gaucho pedía que no le cambiaran ningún concepto de sus declaraciones, porque, según decía con picardía, ya había tenido demasiados problemas en ese sentido.
La nota anunciaba su llegada para el lunes 8 de enero de 1973. El pequeño artista, que había viajado desde Buenos Aires en automóvil, se preparaba para conocer la ciudad y sus playas.
Gaucho y la fiesta del elefante
La visita coincidió con el desarrollo del XII Festival Nacional de Espectáculos para Niños, que tenía en el Parque Miguel Lillo uno de sus escenarios principales. La presencia del caballito fue destacada por Ecos Diarios como una de las atracciones que contribuían al éxito de la celebración.
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En otra nota publicada durante aquellos días, el diario anunciaba una de las actividades tradicionales del festival: la fiesta de cumpleaños del elefante, una celebración dedicada al animal que representaba simbólicamente al encuentro infantil.
El evento era organizado por profesores de la Dirección de Educación Física de la Provincia e incluía una torta de cumpleaños para el elefante y juegos.///
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