El café, una costumbre centenaria
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A la mañana temprano, a media mañana o a la tarde, el café invita a amigos, desconocidos, familiares o conocidos para charlar, encontrarse, cerrar negocios, o bien para simplemente disfrutar un rato y sentirse acompañados. para esta opción, siempre hay un momento para ir a la confitería.
Están quienes prefieren la mañana y otros la tarde, o bien porque la actividad que realizan laboralmente los “invita” a hacer un corte de las tareas en ese horario.
Según pudo recabar Ecos Diarios, hay quienes son clientes de muchos años, hasta inclusive eligen la misma mesa y los mozos directamente les llevan el pedido, conociéndoles los gustos.
Vale aclarar que hay clientes que van todos los días, otros que tres veces, o sólo los fines de semana.
Para muchos es una salida más, con amigas o amigos, y hay gente que está dos horas tal vez, donde se generan charlas, y se hacen compañía mutuamente con los encargados del lugar, formándose vínculos de amistad.
Vale mencionar que muchos son jubilados, tienen su vida resuelta, o no tienen compromisos, o están solos y comparten sus historias de vida.
También las señoras eligen tomar algo, o para fechas especiales como el Día del amigo, entre otras.
En el horario matutino, se puede ver a padres, quienes suelen tomarse unos minutos para un cafecito, en ese rato que dejan a los chicos en la escuela y antes de ir al trabajo, o quienes antes de entrar al gimnasio, eligen esta infusión o también la gente que está libre de horarios, inclusive aquellos que luego de hacerse un análisis de sangre en ayuna, aprovechan para desayunar.
Los días que se nota un movimiento distinto en la zona céntrica, es cuando hay paros en oficinas, de manera que la gente hace un tiempo tomándose un café.
Lectura
Si uno tiene en cuenta que hay cerca de 20 cafés en la zona céntrica, teniendo todos su propia clientela, demuestra que en general la gente por un u otro motivo concurre a una confitería, siendo un aspecto positivo para este sector.
En este ámbito suelen escucharse diálogos de fútbol, del tiempo, de la economía del país, de negocios y experiencias personales.
Inclusive, al leer el diario, surgen temas y debates en alguna mesa de amigos.
En una confitería, un mozo aseguró que “a los clientes les gusta leer Ecos Diarios, Clarín o La Nación en ese orden, por eso trato de tener por lo menos dos ejemplares de cada uno”.
En aquellas confiterías que tienen dos pisos, generalmente quienes eligen estar abajo, están más apurados, tomando algo de paso para continuar camino en pocos minutos. En cambio, los que suben las escaleras, prefieren estar por más tiempo, en un ámbito más tranquilo.
Al momento de elegir, lo que más se pide en las cafeterías de nuestro medio es el cortado, café con leche, submarino, café chico o jarrito, generalmente acompañado de medialunas, o un alfajor, una porción de torta, gastando un promedio desde $50 a $80.
En una recorrida que realizó Ecos Diarios, la mayoría de los comerciantes coincidieron que la cultura del café no la tiene la generación más joven, ya sea porque tienen poco tiempo, o tienen más ocupaciones. Lo cierto es que la mayoría es gente mayor, que está jubilada y tiene más tiempo libre o también aquellos que se hacen ese lugar para cortar un rato con las labores.
Experiencias
Los integrantes de la Asociación Cooperadora del Hospital Municipal, suelen elegir el café en vacaciones de invierno y verano, para realizar sus reuniones de trabajo. Marta Iriberri puntualizó que “en esta época elegimos venir a una confitería céntrica y es un día de trabajo pero en vacaciones”.
En este sentido, añadió que también lo hacen en verano, y van cambiando de café. “Elegimos las confiterías porque son lugares tranquilos, cómodos, lindos, y mientras tratamos temas y charlamos nos tomamos un café, un cortado, pasamos un lindo momento de trabajo”, indicó.
Por su parte, Ana Mathisen, quien vive en un campo de la zona, viene a la ciudad cuando puede y aprovecha a tomarse un cafecito.
“Me gusta tener un rato para mí, lo disfruto, pero normalmente salgo a tomar el café con amigas a la mañana y prefiero ir cambiando de lugar, no me gusta la rutina”, expresó.
En tanto, en una mesa estaban Magali Chiocchetti y Claudia Retrivi. Ellas mientras les servían el pedido señalaron que “lo lindo de este momento es que podemos charlar tranquilas, es un mimo para nosotras”.
Claudia por su parte, aseguró que durante la semana trabaja y se le complica salir a tomar un café, pero todos los fines de semana aprovecha para salir con amigas, nietas, y le gusta ir cambiando de confitería.
Roberto tiene un local de café al paso en el centro y también tiene sus clientes fijos. Es decir que no sólo están los que se toman un tiempo para sentarse, leer el diario, y mirar la calle, sino que están también los que con poco tiempo, pasan por un café y lo van tomando por la calle, o se lo llevan a su lugar de trabajo. Y quien no se tentó alguna vez al sentir ese aroma por la calle. El café, sea expresso, solo, capuchino, americano, café con leche, de cualquier manera, sigue siendo el elegido.