“El camino de la danza es de ida, nunca se deja de aprender”
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María Rocío Soriano. Profesora de clásico español y flamenco y maestra de nivel inicial
“La cultura del flamenco se siente y se lleva dentro y cualquiera puede enamorarse de ella”, dijo el exquisito bailarín y coreógrafo Joaquín Cortés; y esta frase parece resumir el significado que tiene esta danza para la profesora y bailarina local María Rocío Soriano.
Desde muy chica sintió atracción por la danza y tomó clases de folclore durante un par de años hasta que se inclinó por el baile español. Estudió hasta recibirse de profesora, desde los 17 años se dedicó a dar clases, y es la directora del grupo de baile español clásico y flamenco “Desde el alma”.
“Me inicié en la danza española a los ocho años, ahí empezó mi carrera y luego fueron doce años de estudio que los hice simultáneamente con la escuela primaria y secundaria”, contó la docente.
Terminó los estudios de danza en simultáneo con el secundario, pero “a los 17 años ya estaba dando clases con el título de maestra”.
En sus comienzos alquilaba el salón del club Isabel la Católica para impartir sus enseñanzas hasta que en 2010 presentó un proyecto en la Fundación Educacional y desde entonces a su cargo a grupos de distintas edades.
En ese sentido comentó que “arranqué con un grupo de adultos bastante grande que luego se disolvió y formé un conjunto de infantiles al que asisten niñas desde los 3 años en adelante”.
Disfrutar
Actualmente, cuenta con alumnos adultos, entre los que hay personas con y sin experiencia interesadas en conocer los secretos de los bailes típicos de cada región de España y respecto a su modalidad de trabajo María Rocío expresó que “trato de nivelar el grupo, cada clase es distinta, trato de priorizar el disfrute porque la danza hay que sentirla con el corazón”-
Las clases de su academia están orientadas a la escuela bolera de la danza española, algo así como el folclore de cada región con sus danzas típicas.
Para ella lo más importante es que cada uno haga lo mejor que pueda pero que también sepa que hay un fundamento detrás de cada paso, giro o pirueta, “mi meta es que lo disfruten porque la perfección no existe y el camino de la danza es de ida, nunca se deja de aprender”, enfatizó Soriano.
Precisamente, en ese camino de aprendizaje es que para ella es muy importante continuar perfeccionándose, “ahora estoy focalizada en el flamenco que es lo que más me gusta”, relató.
Vale mencionar que el flamenco es un arte andaluz que integra el baile, el cante y la música de guitarra, es original de Andalucía y es el resultado de un mestizaje cultural: gitano, árabe, cristiano y judío.
Y, siguiendo en esa línea de trabajo, desde 2012 es la profesora del cuerpo de danzas del Centro Andaluz Necochea Quequén con el que han hecho presentaciones en nuestra ciudad y la región así como en la Fiesta de las Colectividades, “eso os enriquece aún más y nos permite conocer gente”, afirmó María Rocío.
Enriquecerse y aprender valores
Rocío Soriano disfruta tanto de su rol de profesora como de bailarina y durante algún tiempo se alejó un poco del baile para darle espacio a sus alumnas, “siempre me pongo en el rol de alumna porque uno se enriquece mucho porque detrás de la danza se imparten distintos valores que tiene que ver con el respeto, la responsabilidad, entre otras cosas”.
En sus presentaciones los bailarines lucen la vestimenta tradicional pero además van aprendiendo los fundamentos de cada movimiento, “es una danza que perdura, pero los elementos y accesorios los mandamos a pedir a España. Mientras que para el vestuario colabora mucho el grupo de padres”, destacó.
Las clases son para todas las edades, trabajan en diferentes grupos. Con sus alumnas de la Fundación hicieron varias presentaciones en el verano y bailaron en el aniversario de la parroquia de la Merced. Y contó que “en la gala de fin de año hicieron 18 coreografías, actualmente estamos trabajando en un repertorio nuevo”.
Su bisabuela era de origen andaluz y ella es la primera de la familia que se inclinó por la danza, “uno lo trae en los genes, no lo podía dominar desde chica”.
La profesora tiene 30 años, estudió danza con Liliana Pinchinatti y asiste a seminarios a Mar del Plata y Buenos Aires para mantenerse actualizada, “trato de no quedarme quieta y llevar a mis alumnas a los seminarios”. Además, el año pasado se recibió de maestra de nivel inicial en el Instituto Nº 31.
Durante los veranos trabaja en la colonia del Club Náutico y su proyecto es tener su propia academia, 2desde que mi inicié el sueño es tener mi lugar propio”, finalizó diciendo.
