El camino hacia la pista
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Santiago Betanzos es profesor de tango en las escuelas municipales de artes de Necochea y Quequén. Nunca imaginó que un día se dedicaría a enseñar a bailar
Por Juan José Flores – Redacción
A Santiago Betanzos siempre le gustó la música. En Juan N. Fernández, su pueblo natal, aprendió de oído y comenzó a tocar. Entre los temas que tocaba siempre había algún tango, pero nunca imaginó que un día, ya de grande, dedicaría gran parte de su tiempo a bailar música ciudadana.
“Llegué a bailar tango por casualidad. Una compañera de trabajo bailaba, se quedó sin compañero y me preguntó si me animaba a bailar”, explicó Santiago.
Así fue como comenzó por tomar algunas clases con el profesor Héctor Lescano y al poco tiempo dio sus primeros pasos en la pista.
“Fue algo ocasional pero ahora no lo dejo más”, dijo Santiago, que casi una década después de descubrir su pasión por “las milongas”, está a cargo de varios talleres de tango para personas de distintas edades en las escuelas municipales de artes de Necochea y Quequén.
En 2017 concursó con dos proyectos y a partir de este año tomará dos módulos para dar clases de tango en la Escuela Provincial 500.
Camino al 2×4
Santiago Betanzos es de Juan N. Fernández. Tiene 40 años y está casado con una bailarina de tango.
De chico se sintió atraído por la música y le gustaba tocar algunos tangos, pero nunca imaginó hacia donde lo llevaría la vida.
En el 2004 se vino a vivir a Necochea con el sueño de estudiar letras. Trabajó en una zapatería y luego ingresó al municipio.
No tardó en abandonar la carrera de letras y comenzó a dar talleres de música en los barrios. Así fue que estuvo doce años vinculado a la Asociación Padres Preventores.
En el 2007, cuando comenzó a bailar tango, se obsesionó. Viajó a Buenos Aires, hizo cursos y perfeccionamientos. Mientras tanto, a fin de perfeccionarse, también empezó a cursar el profesorado de música en la Escuela 500.
Social
“El tango es muy social”, explicó Santiago. Señaló que a partir de la danza se forman grupos de amigos. Aunque, explicó, son las mujeres las que más se acercan a los talleres y las que más aprenden.
No obstante, en los últimos años y particularmente a partir de la Ruta del Tango, se ha producido un resurgimiento del interés del público en general por la danza ciudadana.
“Este año terminaron 50 alumnos entre las dos escuelas municipales, la de Quequén y Necochea”, dijo Santiago.
“Con la Ruta del Tango nos pudimos acercar a las escuelas a bailar y los chicos se interesaron mucho”, explicó.
Eso permitió que surgiera la posibilidad de dictar un taller de tango para chicos. “Hubo 17 chicos y eso no es poco”, explicó.
“Por eso estoy muy contento. Fue un año muy bueno”, dijo Santiago entusiasmado.
Y explicó que en 2018 surgen nuevas posibilidades a partir los dos módulos que dictará en la Escuela Provincial.
Aprendizaje constante
En 2017 estuvo en Avellaneda, donde se participó de un encuentro regional de tango y realizó talleres en los que tuvo como profesores a artistas como Lidia Borda, Hugo Marcel y Gabriel Soria, presidente de la Academia Nacional del Tango, miembro de número de la Academia Porteña del Lunfardo y coordinador del Museo Mundial del Tango.
“El año pasado también estuve en un encuentro interuniversitario en la Universidad de Tres de Febrero”, explicó Santiago. Además realizó una capacitación sobre pedagogía docente con Olga Besio, una investigadora, socióloga, pedagoga y bailarina.
En todos estos años, Santiago ha realizado también cursos sobre teoría e historia del tango.
Ahora está entusiasmado porque ganó una beca CITA que le permitirá realizar una capacitación intensiva en marzo. “El tango requiere de capacitación todo el tiempo”, dijo. ///