El campo llega a la primavera con secuelas del temporal y una campaña fina que perdió superficie
El ingeniero Juan Erreguerena, del INTA Balcarce, analizó en Radio Noticias Necochea el panorama agropecuario regional. Advirtió que los excesos de lluvia de mayo siguen afectando caminos y cosechas, mientras el trigo y la cebada muestran un crecimiento menor al esperado. El fenómeno de El Niño plantea un escenario de lluvias que exige seguimiento, aunque no necesariamente será perjudicial para la región
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La actividad agropecuaria de Necochea y la región transita octubre con realidades diferentes, según las zonas afectadas por las lluvias extraordinarias de mayo y las condiciones que acompañaron las labores durante los últimos meses. El ingeniero Juan Erreguerena, integrante del INTA, con actuación en el distrito, señaló que las consecuencias del temporal siguen presentes en sectores rurales, mientras que la campaña agrícola muestra dificultades tanto en los cultivos de invierno como en la preparación de la próxima siembra gruesa.
En una entrevista concedida este jueves 15 de octubre al programa Voces de la Tarde, que conduce Jorge Gómez por Radio Noticias Necochea 97.3, el especialista remarcó que los problemas más graves se concentran en la franja costera del partido, donde las precipitaciones de mayo provocaron daños que no pudieron revertirse completamente.
“Para la zona de la costa de Necochea, del partido de Necochea, fueron lluvias extraordinarias y muy dañinas”, expresó. Agregó que las condiciones posteriores no permitieron reducir suficientemente las consecuencias sobre los caminos rurales, la cosecha y las tareas de siembra. Aunque septiembre registró precipitaciones inferiores a las habituales, la infraestructura continúa comprometida en algunos sectores y los productores siguen afrontando dificultades para ingresar a los establecimientos y retirar la producción.
Erreguerena diferenció esa situación de la realidad general del distrito y advirtió que no corresponde atribuir todos los inconvenientes al fenómeno de El Niño. A su entender, el daño generado por el temporal de mayo constituye un problema específico que todavía condiciona la actividad.
El Niño y las perspectivas de los cultivos
En relación con las advertencias por la evolución climática, el ingeniero explicó que los estudios históricos realizados sobre campañas anteriores permiten considerar que El Niño no necesariamente representa un escenario negativo para los principales cultivos de esta región.
“En los años Niño han sido muy buenas las cosechas de maíz y muy buenas las cosechas de soja”, puntualizó. En cambio, indicó que el trigo y la cebada suelen presentar resultados más cercanos a los valores normales, mientras que el girasol puede registrar rendimientos algo inferiores.
Por eso, sostuvo que las precipitaciones previstas para octubre, noviembre y diciembre no deben interpretarse automáticamente como una amenaza para toda la producción. El impacto dependerá de la distribución de las lluvias y de las condiciones particulares de cada zona.
Respecto de los cultivos de invierno, señaló que el trigo y la cebada presentan un aspecto general favorable, aunque el crecimiento no alcanzó el ritmo que podría haberse esperado. La persistencia de jornadas nubladas y frescas habría condicionado el desarrollo de las espigas, un componente que incide en la cantidad de granos que finalmente puede producir cada planta.
“Lo que puede pasar es que tengamos espigas más chicas de lo esperado”, advirtió. Sin embargo, aclaró que todavía falta atravesar la etapa de llenado del grano, durante noviembre y los meses posteriores, por lo que el resultado definitivo dependerá de las condiciones ambientales que se registren.
En el partido de Necochea, además, estimó que la superficie sembrada con cultivos de invierno habría disminuido aproximadamente un 10% respecto de campañas anteriores, en un contexto en el que las dificultades climáticas y operativas condicionaron las decisiones de los productores.
Demoras en la siembra gruesa
La preparación de los lotes para los cultivos de verano tampoco estuvo exenta de complicaciones. Juan Erreguerena explicó que la cosecha anterior se extendió debido a la falta de condiciones adecuadas para ingresar a los campos y que los trabajos de barbecho se vieron dificultados por la persistencia del viento, que redujo las ventanas disponibles para realizar aplicaciones.
“En términos relativos, si bien estamos a 15 de octubre, estamos atrasados en la siembra”, manifestó.
La demora adquiere relevancia en el caso del maíz, ya que la fecha de implantación influye sobre el potencial de rendimiento y la exposición a las condiciones climáticas de los meses siguientes. Si bien las lluvias de diciembre podrían favorecer el desarrollo de los cultivos, el especialista recordó que en otros años ese período ha presentado condiciones secas en la región.
También advirtió que un exceso de precipitaciones durante la cosecha puede volver a generar dificultades, especialmente si los cultivos llegan a la madurez con humedad elevada y los productores deben postergar las tareas por falta de piso.
Una cosecha nacional que dependerá del clima
En el plano nacional, Erreguerena consideró que existe la posibilidad de alcanzar una cosecha importante, particularmente por el peso del maíz y la soja. No obstante, señaló que el resultado estará condicionado por lo que suceda en las zonas agrícolas del norte argentino, donde los excesos hídricos podrían reducir la superficie efectivamente cosechada.
En cuanto a la ganadería, describió un escenario favorable por la firmeza de los precios de la carne y el comportamiento de las exportaciones, aunque reconoció que el mercado internacional de granos mostró señales de debilitamiento en los últimos días. Entre los factores que inciden mencionó la evolución de los cultivos estadounidenses y la salida de mercadería de Rusia y Ucrania, dos actores relevantes en la producción mundial de trigo, cebada y girasol.
El panorama, en definitiva, combina oportunidades productivas y comerciales con problemas de infraestructura y una creciente dependencia de las condiciones climáticas. Para los productores que sufrieron las consecuencias del temporal de mayo, la recuperación todavía está pendiente; para el resto, la atención está puesta en la evolución de los cultivos y en las lluvias que acompañarán el desarrollo de la campaña de verano.
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